Couñago: «La difusión de noticias falsas es uno de los mayores desafíos que enfrentamos»

Felipe Couñago es jefe asociado del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Quirónsalud de Madrid, además de responsable de Asomega Nova. En entrevista concedida a Radio Voz explica cómo los servicios menos prioritarios de los centros hospitales han ido cerrando o, al menos, disminuyendo su asistencia de forma considerable para apoyar al resto. En su caso el trabajo se ha organizado para garantizar que los pacientes oncológicos sigan recibiendo sus tratamientos.

“Se han activado todos los protocolos preventivos. Estamos haciendo turnos y en el caso de que podamos hacer teletrabajo, se hace. En definitiva, se trata de no cerrar los servicios de Oncología para seguir tratando a los pacientes con cáncer y para eso, todo el mundo está echando una mano”, afirma.

Explica que ya se han establecido protocolos a nivel nacional, pero los profesionales están atentos a lo que se hace en otros países en su especialidad: “Estamos activando foros internacionales para hablar entre nosotros los especialistas y buscar aquellos tratamientos más cortos, que hagan que el paciente esté los menos días posibles en el hospital”, asegura.

Los pacientes, añade, viven la situación con lógica inquietud y habitualmente plantean la posibilidad de retrasar sus tratamientos, algo que no en todos los casos es conveniente. “Hay que hablar mucho con ellos, explicarles pros y contras. Estamos haciendo un ejercicio muy importante para que, si antes tenían que venir 30-40 días a tratarse, se reduzcan esas sesiones a la mitad. Hay que individualizar mucho cada caso”, dice.

Noticias falsas

Al hilo de este esfuerzo informativo que hay que hacer con cada uno de los pacientes, Couñago señala que uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos estos días se refiere, precisamente, a la difusión de rumores y de noticias falsas que enturbian un ambiente ya de por sí denso.  

“El tema de las noticias ‘fake’ es un horror. Ayer me pasé unas cuantas horas desmintiendo la que circulaba del ibuprofeno, por ejemplo. Esto al final lo que hace es malgastar recursos, que la gente esté más nerviosa, más histérica y que nosotros tengamos que invertir más tiempo en desmentir este tipo de noticias”, asegura.

Un nerviosismo generalizado que, como es lógico, también afecta a los profesionales. Reflexiona sobre el hecho de lo que más se oye entre sanitarios estos días es que están sobrepasados, colapsados. Sin embargo, se declara optimista por naturaleza y asegura que  “en los últimos días lo que veo es un esfuerzo brutal por parte de la sociedad, no solo por parte de los médicos, por organizarnos, por trabajar juntos para poder acabar con el virus”.

Recuerda que somos un país muy solidario, el que registra un mayor número de trasplantes, por ejemplo. “Ahora toca ser más solidarios que nunca y la mejor manera de hacerlo es aislarse, evitar las concentraciones de gente y hacer caso a las recomendaciones de las fuentes oficiales”. Y vuelve a salir la vena optimista: “A partir de ahí, tranquilidad. Si hacemos bien las cosas, las cosas van a salir bien”.

«Recuerdo especialmente las clases con los doctores Navarrina y Juanatey»

Emanuel Barberá se licenció en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela en 2004 e hizo la especialidad en el Servicio de Oftalmología del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago.

Máster en «Patología y Cirugía de la mácula, Vítreo y Retina», organizado por el Institut Universitari Barraquer, actualmente coordina el Centro Médico Quirónsalud A Coruña, pionero en Galicia para la atención integral de la visión. Además, ha realizado el máster de gestión y liderazgo EMBA de Esade Business & Law School.

En su experiencia profesional ha centrado sus funciones en las áreas de Retina Médica y Glaucoma y tiene gran experiencia quirúrgica en cirugía de cataratas, párpado, glaucoma y superficie ocular.

Es jefe de Servicio del Instituto Oftalmológico Quirónsalud de A Coruña. Además, Emanuel Barberá es una de las más recientes incorporaciones a Asomega Nova. Conversamos con él sobre su carrera y sobre cómo está viviendo la actual crisis causada por el coronavirus.

¿Lugar de nacimiento?
Buenos Aires, Argentina.

¿Dónde estudió Medicina?
En la Universidad de Santiago de Compostela.

¿Por qué tomó esta decisión?
Por pura vocación. En mi casa mi padre era médico dentista y yo siempre tuve muy claro que quería dedicarme a la rama sanitaria.

¿Qué recuerdo guarda de su universidad?
Fueron años muy duros, de mucho esfuerzo y trabajo, pero al mismo tiempo tremendamente enriquecedores y una experiencia vital única.

¿De qué profesores mantiene una memoria más vívida?
Recuerdo con cariño desde esos primeros contactos con la Medicina, estudiando Anatomía con el doctor Navarrina y observando mis primeros cadáveres, hasta ya entrado en materia, descifrando los secretos del electrocardiograma con el doctor Juanatey.

¿Qué le hizo decidirse por su especialidad?
Una profunda vocación de tratar pacientes y ayudar al prójimo.

¿Se ha arrepentido alguna vez de aquella elección?
Jamás.

En estos tiempos de superespecialización, ¿cuál su área profesional principal?
Ante todo me considero con orgullo un oftalmólogo general. Intento abarcar una oftalmología general lo más amplia posible. Si bien me he dedicado más profundamente a la cirugía del cristalino, que es lo que más me apasiona, el glaucoma y la retina médica.

Emanuel Barberá en su consulta.

¿Clínica o investigación? ¿Se puede ejercer la una sin la otra?
Creo que lo mejor es una combinación de ambas, aunque muchas veces es difícil compaginarlas por cuestiones de tiempo.

¿Cómo ha avanzado su especialidad desde que comenzó a ejercer hasta hoy, qué es lo que más le llama la atención al respecto?
Los avances tecnológicos han permitido una mejora en el diagnóstico de ciertas patologías y también en el tratamiento quirúrgico. Hoy podemos no solo devolver la vista a nuestros pacientes, sino también mejorar mucho su calidad de vida con intervenciones más rápidas, más seguras y aspirando a alcanzar objetivos cada vez mayores como conseguir la independencia de gafas.

¿Son los médicos gallegos un referente en su especialidad?
Sin lugar a duda. Hay un gran potencial en la medicina gallega, que, como parte de nuestra historia y cultura de emigrantes, la hemos exportado al resto del mundo.

¿Qué le ha animado a incorporarse a Asomega Nova?
Me ha gustado el proyecto de crear una red de médicos en todo el mundo que comparten sentimientos y pasión por la medicina y por Galicia.

Aproveche la situación: ¿qué espera usted de Asomega, qué le pediría a una asociación de estas características?
Que pueda crecer y convertirse en una gran organización de personas con afinidades similares, que potencie el talento de los médicos gallegos.

Asomega Nova parecería que navega contra la corriente: busca la participación y la implicación colectiva de la gente más joven, teóricamente más reacia a involucrarse en este tipo de proyectos. ¿Qué le supone a un joven sanitario sumarse a esta iniciativa?
Supone la ilusión de pertenecer a un proyecto apasionante.

Asomega se define como “un sentimiento compartido” y aboga por conjugar sentimiento, rigor y pasión, afectos y conceptos. ¿Comparte esta visión?
Sin lugar a duda. La pasión es un sentimiento que nos da el impulso para crecer y mejorar día a día.

¿Cómo está viviendo la situación actual? Si está en activo, ¿cómo está colaborando contra la pandemia, teniendo en cuenta que su especialidad no está relacionada directamente con ella?
Trabajo en un hospital privado del grupo Quironsalud y, por lo tanto, actualmente estamos intervenidos por el Ministerio de Sanidad. Nuestra actividad se ha visto reducida notablemente al suprimir la actividad programada tanto de consulta como de cirugía con el fin de reservar los recursos para los pacientes infectados por el COVID-19, por lo que en el Instituto Oftalmológico Quirónsalud de A Coruña solo atendemos urgencias. De hecho esta semana solo hemos atendido a un paciente con glaucoma y hemos operado un desprendimiento de retina.

Sin embargo, aunque nuestra especialidad no está relacionada directamente con los pacientes afectados de COVID-19, no debemos olvidar que ante todo somos médicos, y creo que es nuestra misión pasar a la primera línea de batalla si la situación lo requiere para servir a los pacientes y a nuestra sociedad.

¿Qué lecciones cree que nos dejará esta crisis, desde el punto de vista médico y social?
Creo que habrá un antes y un después en nuestra sociedad tras el paso de esta pandemia, sobre todo en lo referente a nuestra escala de valores. Si te fijas, de los problemas que ocupaban toda nuestra actualidad informativa apenas ya ni se habla. Y nuevos personajes de los que nadie hablaba antes pasan a tener un mayor protagonismo. Hoy salimos a aplaudir por la ventana a nuestros sanitarios, y prestamos mucha atención a las noticias que nos hablan de los avances en la investigación sobre posibles tratamientos y vacunas. Creo que nuestra sociedad había olvidado qué era lo verdaderamente importante y en qué debemos centrar nuestros recursos.

Me gustaría señalar la gran labor vocacional de nuestro sanitarios, tanto de la sanidad pública como privada, que se están dejando literalmente la piel para salvar vidas con unas condiciones y medios que sacarían los colores a la mayoría de nuestros dirigentes. Quisieron hacernos creer que había dos tipos de sanidad, una pública y otra privada, pero en los momentos adversos se ve que los profesionales cooperamos y colaboramos en una única dirección sin importarnos los ideales políticos. 

Creo que esta situación servirá para replanteárnoslo todo y  que cuando pase deberían tomarse medidas para que los errores que se están cometiendo no vuelvan a producirse nunca más.

Carta a los residentes: no tengáis miedo… pero nada será igual a partir de ahora

Jefe de Servicio de Oftalmología del Clínico de Madrid, Julián García Feijoo es además secretario general de la Sociedad Española de Oftalmología y vicesecretario de Asomega. Comparte con nosotros la carta que acaba de dirigir a sus residentes en la que les advierte de que el miedo ante lo que estamos viviendo es normal, pero necesariamente controlable; que la falta de medios o formación específica no exime a los médicos de sus obligaciones; que las excusas y quejas no tienen cabida ahora; y que en sus manos está cambiar el mundo, pero para mejor.

«Hola a todos.

En primer lugar, muchas gracias a todos por vuestro esfuerzo estos días. He escrito esta carta con algunas reflexiones que espero os ayuden. La situación empeorará a lo largo de las próximas semanas, por lo que es importante que todos colaboremos como podamos/nos manden.

Debemos cuidarnos, no asumir riesgos alegremente, pero también asumir nuestra responsabilidad. Lo siento, pero es asi. Como os comenté durante el fin de semana Informadme de cualquiera que tenga FR o bien esté al cuidado de personas de riesgo y de cualquier cambio en este sentido. Entre todos superaremos esta crisis. 

Para los que dudáis, para los que tenéis miedo, para todos…

Miedo. Poned la situación en perspectiva, se conoce la mortalidad por los grupos de edad. Mirad la columna de 20-30. De todas maneras, entiendo que tengáis miedo, dudas, todos lo tenemos yo el primero. Pero no se os pide que no lo tengáis, se os pide que lo controléis, que, a pesar de tener miedo, cumpláis con vuestra obligación. Habéis tomado el juramento Hipocrático, aunque el acto fuera de “chufa” y en su momento no lo pensarais, si tiene un significado. Es vuestro compromiso con la Sociedad, con los pacientes y también con vosotros mismos. El mismo compromiso que, cada uno en su ámbito, aceptan los bomberos, los policías y guardias civiles, protección civil, conductores de ambulancia, militares, los oficiales de un barco… Y el compromiso es importante (y fácil) mantenerlo en una situación normal, pero principalmente hay que cumplirlo en las situaciones de crisis. Imagino que vosotros no pensáis que esos colectivos puedan eludir su responsabilidad en situaciones difíciles (dais por supuesto que el bombero va a apagar incendios incluso en situaciones complicadas porque es su obligación moral), o como la que estamos viviendo ahora mismo. Exacto, eso es parte del pacto que hace que la Sociedad funcione. Reflexionad. Porque nadie en este momento está pidiendo sacrificios extraordinarios, ese puede ser otro asunto. Se pide responsabilidad y que cumpláis con vuestro deber de ayuda a los pacientes y a vuestros compañeros. Se os pide que cumpláis con vuestro compromiso con la Sociedad.

No tenemos medios, desde luego, los políticos son nefastos, todo se ha organizado fatal… Perfecto, podéis decir todo eso, pero en la UCI vuestros compañeros siguen sin EPIs, con máscaras y protectores caseros, ventiladores con apaños para compartirlos entre pacientes, solo tenéis que ver los videos de “bricolaje” que están circulando. Esas quejas son lícitas, hay que hacerlas, pedir responsabilidades, de nuevo yo soy el primero en hacerlo, pero debemos ayudar a los pacientes y compañeros con los medios disponibles.

No podemos hacer nada, no estamos formados. ¿Pensáis que vais a ir a las UCIs? Vais a dar soporte general a pacientes de bajo riesgo. Claro que se pueden hacer cosas, pensad en los pacientes ingresados, solos, sin contacto con su familia, viendo lo que pasa a los pacientes que están a su alrededor, ellos sí que tienen miedo y angustia. Estar allí, escuchar, hacer cualquier cosa por ellos les puede ayudar a sobrellevar la situación. Pensad también en vuestros compañeros, que están agotados, psicológicamente afectados, trabajando en malas condiciones, ellos también tienen miedo, por ellos, por su familia… pero siguen cumpliendo, lo aparcan para tener la cabeza fría delante del paciente. Todos tenéis familiares en situación de riesgo, muchos fuera de Madrid. ¿Creéis que los MIR y FEA de Galicia, Andalucía, País Vasco, Castilla, Cataluña… no tienen las mismas dudas… o miedos? Pero imagino que queréis que vuestra familia esté atendida, que alguien se preocupe por ellos, los escuche, aunque no esté en la UCI. Y si las cosas van mal, que los que los atienden estén en las mejores condiciones posibles. Aquí en Madrid, la gente de mi generación (40-60 años), está desbordada, en primaria atendiendo telefónicamente a miles de pacientes que están en casa, angustiados porque no tienen medios, en los Hospitales, UCIs… quejándose mucho, pero trabajando muchísimo más. Y algunos vemos fríamente lo que viene también, incremento de mortalidad de infartos y patología aguda grave, oncológicos, morbi-mortalidad de crónicos y pacientes quirúrgicos aplazados… Ayudémosles, aunque sea liberándolos de llamadas, charlas con familiares, pacientes en situación estable que necesitan poca cosa, pero hay que darles un soporte mínimo, aunque solo sea que alguien les haga caso, pasar datos de la historia/seguimiento. Eso ya es una labor importante.

No somos héroes, por qué se me exige algo fuera de mi competencia / ”yo no firmé para esto”. Desde luego que no lo somos, héroes son los del CDC y la OMS, que van a atender brotes con un 50-90% de mortalidad y que saben que no pueden permitirse un descuido o accidente o simplemente tener mala suerte. O si queréis los compañeros que están ahora en las UCIs viendo morir a la gente, decidiendo quién entra y quien no, poniendo todo su empeño en ayudar a los pacientes como sea. En todo caso en este momento, siendo personas jóvenes y sanas no creo que asumir los compromisos y responsabilidades sea una heroicidad.  De nuevo perspectiva, nadie os está pidiendo ir a la guerra. Como os decía arriba mirad las estadísticas, tenéis más probabilidades de morir por un accidente de coche. Y en esta crisis hay muchísimas personas que están respondiendo y cumpliendo con su deber, y que no tienen la responsabilidad que tenéis vosotros, muchos de ellos sí que “no firmaron para esto” desde la cajera del supermercado donde hacéis la compra, hasta los transportistas, limpiadores, gente que trabaja en distribución y logística, agroalimentación, la policía, guardia civil, militares…

No podéis fallar a las personas que confían en vosotros, pacientes, familiares, compañeros, pero tampoco os podéis fallar a vosotros mismos. Cuando penséis en estos meses dentro de unos años y os preguntéis si cumplisteis o no con vuestra parte, espero que todos podáis decir que sí, porque no os engañéis, todos vais a pasar por situaciones duras de distintos tipos, personales, directas o indirectas, en los próximos meses. Os decía hace un par de semanas que, en los momentos de crisis se conoce lo mejor y lo peor de cada uno, mirad a los demás, pero mirad dentro de vosotros mismos, si no os gusta lo que veis, asumidlo o mejor tratad de cambiarlo.

Quitaos la inmerecida “fama” de ser la generación más preparada, pero que vive en “los mundos de yupi”, egoísta, indolente, malcriada, que no sabe gestionar el NO, de las excusas, que demanda todos los derechos pero le cuesta asumir las obligaciones. Es triste que tenga que escribir esta carta para vosotros y que, en el caso de vuestro espejo, que son los Oftalmólogos del Servicio, todos se han presentado voluntarios para hacer lo que sea, personas con FR, en edad de riesgo, con responsabilidades familiares… De hecho, he tenido que “dar explicaciones” a personas que, por ahora y por esos motivos, he preferido no participen en esas actividades salvo que no quede otro remedio.

Y aunque seáis egoístas y lo que he escrito os dé absolutamente igual o simplemente no me entendáis, ¿con qué cara vais a mirar a vuestros compañeros y amigos en los próximos años si les falláis ahora, o pedirles un favor?

Sed bienvenidos al mundo de los adultos, no sois invencibles, hay miedo e inseguridad, os demandaremos responsabilidad. Ha sido un final abrupto y sin anestesia, pero os hará crecer a todos. Nadie será igual a partir de ahora.

Tenéis 20 años, la edad de cambiar el mundo, por favor cambiadlo para mejor.

Mucho ánimo y gracias por todo,

Un abrazo,

Julián García Feijoo«

Felipe Couñago dirige el Máster de Neoplasias Torácicas de la Alfonso X el Sabio

En octubre de este año arranca el Máster de Neoplasias Torácicas de la Universidad Alfonso X el Sabio. Felipe Couñago, miembro de la Junta Directiva de Asomega, es uno de los directores del máster junto a Xabier Mielgo y Juan Carlos Trujillo. La convocatoria es online y consta de 60 ECTS. 

En los aproximadamente dos millones de casos de cáncer de pulmón que se diagnostican al año, la neoplasia es el tipo más frecuente a nivel mundial y una de las principales causas de muerte. Por ello, la oncología torácica es una de las áreas con mayor desarrollo debido a los numerosos cambios que se aplican para mejorar el manejo de los pacientes afectados.

El objetivo se centra en conseguir un “tratamiento individualizado” para cada paciente. Con ese fin, los programas de detección precoz y los avances científicos combinados con la prevención primaria han demostrado su efectividad en la reducción de la mortalidad gracias al diagnóstico temprano.

Felipe Couñago, responsable de Asomega Nova, es coordinador del Grupo Oncológico Español de Cáncer de Pulmón, además de miembro de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica y jefe asociado del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

Asomega Muller y Asomega Nova, apuestas inmediatas de la asociación

María Rodríguez al frente de Asomega Muller y Felipe Couñago como responsable de Asomega Nova serán las caras visibles de dos de los proyectos estratégicos más sólidos de la entidad de cara al futuro inmediato.

La Junta Directiva de la asociación avaló las propuestas de ambos para sus respectivas secciones, que se concretarán en el desarrollo de contenidos específicos en la web y en la promoción de iniciativas para dar visibilidad a socios de los dos colectivos.

Rodríguez expuso un detallado plan de comunicación que se materializará en la creación para la web de contenidos específicos: entrevistas con mujeres relevantes del ámbito de la sanidad y la ciencia. El objetivo de Asomega Muller es reflejar la capacidad de liderazgo de la mujer y su aportación desde puestos de responsabilidad al progreso de los diferentes campos en los que se implica.

De izquierda a derecha, de pie: Adolfo de la Fuente, Aniceto Charro, Ramón Cadórniga, Ana Pérez Domínguez, José Antonio Gegúndez, Inmaculada Ramos, Julián García Feijoo. Agachados: Esther Barreiro, Julio Ancochea, Ramón Mel y Felipe Couñago.

Couñago, por su parte, que además acaba de tomar posesión como nuevo tesorero de Asomega, reivindicó el papel de los jóvenes en una entidad como esta. También resaltó todo lo que la asociación puede aportar a profesionales que están dando los primeros pasos en su carrera y pueden encontrar aquí un ámbito de relaciones de primer nivel, así como un altavoz a sus propuestas e iniciativas. Todo ello será la base y el motor de Asomega Nova.

Becas Asomega

La reunión de la Junta Directiva también dio pie a poner sobre la mesa la revitalización de uno de los proyectos más queridos en Asomega: la convocatoria de becas para residencias cortas en el extranjero destinadas a estudiantes gallegos de Medicina. La experiencia, que ya se desarrolló con notable éxito hace unos años, volverá a hacerse realidad en un futuro próximo, según explicó el presidente, Julio Ancochea.

En concreto, explicó que ya está en marcha la creación de las primeras Aulas Asomega fuera de nuestras fronteras, con sus correspondientes tutores -médicos gallegos de primer nivel mundial- que se encargarán de dirigir y llevar el proyecto a buen puerto. La primera de estas convocatorias, cuyo destino será EEUU, se conocerá en los próximos meses.

Comida de verano de Asomega

La Junta Directiva también planteó la organización este mismo año de un evento presencial destinado a reflexionar sobre cronicidad, dependencia y envejecimiento saludable. Para ello se contará con la participación de instituciones públicas y de las sociedades médicas implicadas en el abordaje de estas cuestiones.

Además, se votó que la Comida de Verano 2020 se celebre en Allariz el próximo 6 de agosto. Manuel Solla, presidente de la Fundación SEMG Solidaria y médico en el centro de salud de la mencionada localidad, será por parte de Asomega el anfitrión de lujo para esta cita.

Por otra parte, se decidió que Francisco García Río pasará a presidir el Comité Científico de Asomega, en el que también se integrará Pilar Rodríguez Ledo. Ana Pérez Domínguez y Ana Fernández-Teijeiro se involucrarán en Asomega Muller y, por último, Asomega Internacional contará con el trabajo de Esther Barreiro y Ramón Mel.

Además, por unanimidad se decidió que la próxima Insignia de Oro de Asomega se otorgará a José Ramón Ónega, delegado de la Xunta en Madrid y responsable de la Casa de Galicia en la capital, que tan bien ha acogido siempre las actividades de la asociación.

Alberto García-Basteiro, responsable del Grupo de Tuberculosis de la European Respiratory Society

Alberto García-Basteiro estudió en Santiago y se especializó en Medicina Preventiva y Salud Pública en el Clínic de Barcelona. Completó su formación con dos másteres en la LSHTM de Londres y la Autónoma de Barcelona y con estancias en Costa Rica y otros países centroamericanos y africanos. Pedro Alonso, director del programa mundial de malaria de la OMS, le propuso incorporarse al CISM fundado por él en 1996.

Alberto García-Basteiro durante su participación en el I Encontro Mundial de Médicos Galegos de Asomega.

El año pasado fue elegido como el mejor investigador joven del mundo de menos de 35 años en su área, distinción que otorga la Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Hereditarias.

Su curriculum se redondea ahora con el nombramiento como chair del Grupo de Tuberculosis de la ERS (European Respiratory Society).

Visibilidad para la TB

Según explica el propio Alberto García-Basteiro, el nombramiento es para el periodo que va de septiembre de este año a septiembre de 2023.

«La idea es coordinar las actividades de la sociedad en temas de tuberculosis en colaboración con grupos europeos que son activos», señala. Se trata de dar la máxima visibilidad a esta enfermedad y a su congreso anual (el mas grande en enfermedades respiratorias del mundo), así como a «cuestiones de investigación, guías clínicas y otras cuestiones técnicas y académicas».

El año pasado participó en el I Encontro Mundial de Médicos Galegos organizado por Asomega, donde habló de tuberculosis en África y ofreció algunos datos muy reveladores: se dan 800 casos por cada 100.000 habitantes en esta zona del mundo, lo que «es una barbaridad en una enfermedad que se puede curar«.

«Si consiguiéramos eliminar la pobreza extrema y expandir más sistemas de protección social, en el año 2035 podríamos reducir la prevalencia de la tuberculosis en más de un 84 por ciento. No es solo una misión del sector salud, trasciende este sector», añadió.

Couñago: “La gente joven aporta a Asomega el toque necesario de frescura, entusiasmo e innovación”

El dr. Felipe Couñago es licenciado en Medicina por la Universidad de Santiago de Compostela y  doctorado sobresaliente Cum Laude por la Universidad Europea de Madrid. Realizó su período de formación en el Hospital de La Princesa de Madrid y completó su formación en técnicas avanzadas de radioterapia en el Hospital Princess Margaret de Toronto (Canadá).

En la actualidad, es jefe asociado del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, además de trabajar en el Hospital La Luz. Es profesor colaborador en la Facultad de Medicina de la Universidad Europea de Madrid y coordinador del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GOECP) de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR). Ha presentado más de 70 comunicaciones a congresos nacionales e internacionales. Ha publicado más de 20 artículos científicos en revistas internacionales indexadas y es revisor y editor de varias revistas internacionales, así como investigador principal en varios ensayos clínicos relacionados con el cáncer de próstata y el cáncer de pulmón.

Recientemente se ha incorporado a Asomega para integrar y potenciar el área Asomega Nova, una apuesta firme de la actual Junta Directiva y del Comité de Honor para construir juntos el futuro de la entidad. Esta iniciativa aglutinará a la savia más nueva de la asociación, jóvenes profesionales sanitarios gallegos que comparten el amor por la Medicina y la pasión por Galicia.

Como investigador que en su trayectoria ha tenido experiencia fuera de Galicia y fuera de España, ¿ha sentido esa especial relación que el gallego mantiene con su tierra por lejos que esté y que constituye una de las bases de la existencia de Asomega?
Constantemente. Tras 15 años trabajando en Madrid, el amor, los sentimientos, la “morriña” y la pasión que siento hacia Galicia y hacia todo lo “gallego” continúan intactos. De hecho, he de decir que cada año que paso fuera de Galicia el deseo de estar en contacto con mi tierra, con su gente, con sus costumbres… aumenta.

¿Cómo definiría el proyecto de Asomega Nova el doctor Felipe Couñago? ¿Qué aporta este área al conjunto de la asociación?
Asomega Nova creo que es la forma de continuar con el legado de los socios fundadores de Asomega. Es necesario que la gente joven se vaya incorporando e implicando en la asociación, para que ésta pueda continuar con su andadura en el futuro. Creo que, además, la incorporación de la gente joven puede aportar ese toque necesario de frescura, energía, ilusión, entusiasmo e innovación que son elementos imprescindibles para el presente y futuro de Asomega.

Asomega Nova parecería que navega contra la corriente: busca la participación y la implicación colectiva de la gente más joven, teóricamente más reacia a involucrarse en este tipo de proyectos. ¿Qué le supone a un joven sanitario sumarse a esta iniciativa?
En mi caso, el sumarme a Asomega supuso ilusión, encuentro y reencuentro, sentimiento, emoción y pasión. Para todos aquellos que amamos la Medicina y amamos Galicia, Asomega es la manera perfecta de canalizar estos dos conceptos y afectos.

¿Qué proyectos concretos se plantea Asomega Nova para iniciar su andadura?
Lo fundamental en estos momentos es dar a conocer a la gente joven la existencia de Asomega, sus valores, su utilidad, su relevancia y su impacto en la sociedad. Es necesario conseguir atraer a la juventud para que se involucre en este proyecto. Para ello es imprescindible una gran labor divulgativa y publicitaria. En este sentido tanto los medios de comunicación ordinarios como las redes sociales juegan un papel esencial para mostrar a Asomega como un proyecto atractivo, al cual quieran unirse los jóvenes.

Como gallego y sanitario, ¿cómo afronta Felipe Couñago el próximo Encontro Mundial de Asomega? ¿Qué cree que va a suponer para la sanidad gallega en su conjunto?
Creo que el “Encontro” va a suponer un auténtico hito histórico en  Galicia y en la medicina gallega. Será una oportunidad única para establecer puentes de unión, canales de comunicación, y compartir distintos puntos de vista entre todos los médicos gallegos del mundo. Será una excelente oportunidad para que la medicina gallega dé un salto cualitativo y cuantitativo en calidad, excelencia, investigación, gestión e innovación.

Julio Ancochea define Asomega como “un sentimiento compartido” y aboga por conjugar sentimiento, rigor y pasión, afectos y conceptos. ¿Comparte esta visión?
Totalmente de acuerdo. Asomega es el cruce de caminos entre la Medicina que es el cuidado integral del paciente, la dedicación, el rigor, el esfuerzo, la constancia… y Galicia, que es el humanismo, el sentimiento, la emoción y la pasión por la tierra que nos vio nacer y crecer.

Eiros: “Se aprende mucho de la experiencia de los que dedican esfuerzo a Asomega“

Residente de primer año en el Hospital de La Princesa de Madrid, José María Eiros es un buen ejemplo de los más jóvenes que ven en Asomega un entorno propicio para lograr un desarrollo profesional pleno sin olvidar la pasión por la tierra de origen.

José María Eiros

¿Por qué te has asociado a Asomega?
Fundamentalmente por razones familiares y afectivas. Soy hijo y nieto de gallegos por mi rama paterna y he vivido Galicia desde la infancia. Mantengo vínculos familiares estrechos con personas entrañables que nos han cuidado, educado… y que son gallegos.

Ya en el Grado he residido en dos ciudades diferentes de fuera de Galicia y ahora vivo en Madrid. En todos los lugares va despierta en mí una sensibilidad ante lo galaico que desde la actividad clínica se concreta en la empatía que mantienes con las personas vinculadas de un modo u otro con nuestra tierra.

¿Qué crees que puede aportar a Asomega un joven sanitario como José María Eiros?
Tal vez nos aporte más Asomega a nosotros… Personalmente estoy empezando y poco puedo aportar. Lo propio de la juventud es el ímpetu, la ilusión, entusiasmo… que son facetas muy vinculadas al “xeito” propio del ser gallego. En lo que pueda trataré de ayudar con el ánimo de construir y difundir Galicia entre colegas. Se aprende mucho de la experiencia de los que han dedicado y dedican esfuerzo a la Asociación.

¿Asistirás al Encontro Mundial? ¿Qué esperas de esta cita?
Soy residente de primer año, y por ello dependo de mis compañeros y jefes para cuadrar las obligaciones con las fechas.

Me parece muy interesante en el programa la presencia de médicos gallegos que son primeras figuras en sus especialidades en el panorama mundial. Me gustaría poder escuchar sus testimonios y convivir con personalidades tan relevantes que en su época tuvieron decisión y valentía para ejercer lejos. Al igual que lo han hecho miles de gallegos a lo largo de la historia. El Encontro es un foro en el que también será factible entablar relaciones entre nosotros.

Sentirte vinculado a Galicia es como una capacidad transversal que impregna la vida en su conjunto y el ejercicio de la Medicina resulta un ámbito privilegiado para comprobarlo en el día a día, y eso desde el centro de Madrid…