Eduardo Pardo: “El trato con el paciente, a veces duro, es lo mejor de nuestra especialidad”

Eduardo Pardo es radiofísico en Madrid, donde la morriña se le presenta con la imagen de la ría de Vigo: “Ainda agora hai días que me desperto pensando en galego”

08/06/2020

Eduardo Pardo es un científico vocacional al que la musa de lo sanitario le pilló investigando. Desde entonces quedó abducido por una especialidad intensa que además venía con el sorprendente y gratificante añadido de la relación con pacientes.

Se declara enamorado de la poesía y sostiene que se trata de una disciplina que ve cada vez más cercana a la Física, hasta el punto de solaparse en la búsqueda de preguntas cuanto más difíciles de contestar, mejor. Y aunque las respuestas no le parezcan tan necesarias como las propias preguntas, en la búsqueda de sus referentes poéticos señala certezas tan contundentes e indiscutibles como Yeats o Lorca.

Actualmente Eduardo Pardo detenta la jefatura del Servicio de Radiofísica y Protección Radiofísica del Hospital Universitario QuirónSalud de Madrid. Es una de las más recientes incorporaciones a Asomega Nova.

Eduardo Pardo en el hospital.

Eduardo Pardo en el hospital.

 

– ¿Dónde naciste? Cuéntanos brevemente tu trayectoria y tu relación con Galicia.
Nacín en Vigo, ainda que vivín en Torrecedeira, tódolos meus recordos de infancia son do barrio de COIA onde me criei e fixen o bacharelato. Despois estudei en Santiago, cando falo de sair os xoves sei do que falo.

Ainda agora cando vou a Vigo e escoito algún dos grandes barcos de mercadorías toca-la súa bozina póñenseme os cabelos de punta. A ría e sen lugar a dúbidas a imaxe que ven a miña cachola cando alguén me menta a Morriña. Ainda agora hai días que me desperto pensando en Galego.

– Estudiaste en Santiago. ¿Por qué Física, qué te hizo decidirte por ello?
Me gusta presumir de que pertenezco a la tercera generación de personas con una clara vocación científica empezada por mi abuelo, que fue químico. Yo quería dedicarme a las matemáticas pero mi profesor de esta materia me convenció de que la física me iba a gustar más. No tenía ni idea de en dónde me metía, y tras unos principios dubitativos creo que ha sido la mejor decisión de mi vida. La física, quizá junto con la poesía, me parece una de las cosas más hermosas con las que he tenido la suerte de toparme. Somos muchos los físicos que pensamos que los límites que separan la física y la poesía no están bien definidos.

¿Cómo casan estas dos disciplinas tan aparentemente distanciadas? ¿Cómo explica un físico su pasión por la poesía?
La física es la ciencia más básica, los límites entre física y metafísica se han roto hace tiempo y la física hoy se pregunta cosas como: ¿qué es la materia? ¿Puede la física cuántica encontrar una explicación a la aparición de la consciencia y por tanto puede explicarse la sensibilidad artística? Al decir “Blade Runner” (obra de Phillip K. Dick llevada al cine genialmente por Ridley Scott) todos pensamos en el monólogo final de Troy (quien no lo ha parafraseado a altas horas de la madrugada en un intento, probablemente futil, de ligar) pero el titulo original creo que resume la interacción entre ciencia poesía: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”

La física cuántica y la teoría de supercuerdas nos plantean que la realidad no es tan simple como creíamos, algunas ecuaciones son frías y feas cual pareados ripiosos mas otras son bellas como la poesía de Lorca o Yeats (dos de mis favoritos).

A físicos y poetas nos gustan más las preguntas que las respuestas y creo que ambas cosas son más necesarias cuanto menos útiles son.

¿Se le ocurre alguna recomendación poética que pueda mostrar un puente entre la poesía y la física?
No he encontrado ninguna poesía sobre física que me pareciera digna de citar, las composiciones científicas suelen ser hechas ad hoc y no tener mucha calidad. Si hiciera falta pondría Antigonish (que da origen a The man who sold the world) que aunque trata de un fantasma creo que representa bien las sensaciones ante el mundo cuántico.

Impactante imagen de Eduardo Pardo

Impactante imagen de Eduardo Pardo practicando una de sus aficiones.

Eduardo Pardo

La mezcla de rutina e innovación del radiofísico

– ¿Qué lleva a un físico a decantarse por una especialidad tan puramente sanitaria, cuánto hay de vocación, de descubrimiento, incluso de casualidad?
Durante mi último año de carrera un profesor (Máximo Pló) nos habló de la especialidad y nos animó a presentarnos al RFIR pero yo no le presté mucha atención. Años después, trabajando de investigador en la Universidad de Vigo, fuimos a visitar el Servicio de Radiofísica del Hospital do Meixoeiro (donde nos recibió el Dr. Manuel Salgado) e inmediatamente me di cuenta de que aquelllo era a lo que yo quería dedicarme.

– Hasta llegar a Quirón, ¿dónde has desarrollado previamente tu carrera?
He realizado la residencia en Oviedo y luego trabajé de adjunto casi dos años en Ourense. Llegué a Quirón por motivos personales: a mi pareja la destinaron en Madrid. Volví a Galicia durante dos años, al Complexo Hospitalario Lucus Augusti (Lugo), pero me llamaron para volver a Quirónsalud que siempre he considerado mi casa.

– ¿Lo mejor y lo peor de tu especialidad?
Al provenir de un campo técnico para nosotros el contacto con el paciente es una gran sorpresa, muy abrupta además. Pasamos de nuestro cuaderno, lápiz y goma de borrar a una de las áreas más duras del hospital, la Oncología, en un par de semanas. Por ello el trato con el paciente, que resulta a veces duro, es sin duda lo mejor de nuestra especialidad. Todos los trabajos tienen días malos, pero en este sabes que estás ayudando a cuidar a pacientes oncológicos y eso produce una gran satisfacción personal.

Adicionalmente se trata de una profesión protocolizada pero que siempre presenta nuevos retos, por lo que se unen rutina e innovación. Al ser muy tecnológica nos obliga a una actualización constante.

Supongo que lo peor, como todas las profesiones sanitarias, son las largas jornadas que a veces afrontamos, pero como dice el adagio, si encuentras un trabajo que te guste no tendrás que volver a trabajar ni un solo día en tu vida.

– ¿Volverías a elegirla?
Sin dudarlo. Y se la recomiendo a todos los jóvenes graduados que me piden consejo.

– En estos tiempos de superespecialización, ¿cuál tu área profesional principal?
Mi área de especialización era la Física Médica dedicada a Radioterapia, pero en mis nuevas responsabilidades me estoy teniendo que especializar en Protección Radiológica. Este área, desconocida incluso para muchos profesionales sanitarios, consiste en garantizar que el público recibe una cantidad de radiación insignificante, que los profesionales reciben la radiación más baja posible y que los pacientes reciben la cantidad justa compatible con su diagnóstico o tratamiento.

Covid-19: un hospital volcado

– ¿Cómo has vivido la pandemia en los momentos más críticos desde tu posición?
Durante los momentos más duros el hospital entero se dedicó a Covid, salvo las urgencias y la Oncología que por motivos obvios no pueden hibernarse. Nuestros pacientes son además un colectivo de riesgo, por lo que en nuestra área hemos sentido presión pero siempre hemos sido el sector más “limpio” del hospital.

Nuestra especialidad permite el teletrabajo por lo que nosotros empezamos a practicarlo desde el principio y a rotar en equipos “estancos” para garantizar que no “caeríamos” todos a la vez.

La enseñanza positiva que yo saco de esto ha sido ver a un hospital entero volcado en ayudarnos unos a otros y por supuesto a los pacientes. Concretamente en mi equipo cuando se planteó teletrabajar todos dieron un paso al frente porque querían ser parte del grupo que acudiera al hospital. Su única preocupación era no ser vector de transmisión y la seguridad de nuestros pacientes, nunca la suya propia. A riesgo de parecer cursi voy a citar otra frase: cuando avanzar se pone duro los duros se ponen a avanzar.

– Ha sido emocionante, decía el doctor Ancochea, observar el compromiso y espíritu de lucha pese al cansancio de todos los profesionales. ¿Cómo lo has experimentado en tu caso?
Sí que hemos sufrido momentos en los que aumentaba la carga de trabajo, momentos de sentirse solo (el teletrabajo funciona pero el calor humano es necesario, tanto cuando estás en el hospital como cuando estás en casa) y momentos de preguntarse si merece la pena. ¡Pero claro que la merece! A mí me ha impresionado ver cómo de repente nadie estaba demasiado ocupado para ayudar a un compañero, gente que te busca la mirada al cruzarse contigo en un pasillo para asegurarse de que estás bien. 

– ¿Por qué España es donde más sanitarios se han infectado, solo por la falta de equipos de protección suficientes?
Pues es una pregunta que yo también me hago y no tengo una respuesta. Hay varias cuestiones sobre las cifras de la pandemia en España que debemos resolver para aprender de cara al siguiente brote, a la siguiente pandemia o a la siguiente crisis.

– ¿Temes un rebrote, lo ves como algo inevitable?
Me parece que una de las claves será cómo de contagioso es el virus. Podría ser que el virus se contagió mucho en las fases iniciales porque nos “tocamos” y besamos mucho, en ese caso las medidas de distanciamiento social nos permitirán volver a esto que se dado en llamar “nueva normalidad”. La otra opción es que estemos a punto de sufrir un rebrote, pero tengo confianza en que las medidas de distanciamiento puedan hacer que no volvamos a colapsar el sistema sanitario.

– En caso de producirse, ¿estáis los profesionales preparados para afrontarlo de nuevo? ¿Hay mejores condiciones para abordarlo?
Los profesionales sabemos más y creo que el apoyo social nos dará fuerzas para resistir lo que venga. Quiero creer que los gestores del sistema sanitario han reforzado no solo las reservas de EPIs y material sanitario sino los canales de abastecimiento para poder disponer de equipo o fármacos en cuanto se pruebe su eficacia. Desde luego organizar los circuitos hospitalarios sería mucho más fácil ahora con la experiencia obtenida.

– ¿Crees que, como sociedad, aprenderemos algo de todo lo vivido estas semanas?
No contemplo otro escenario. No creo que nadie (vivo) haya experimentado nada comparable. Ha sido un sacrificio en nuestra forma de vida, economía y por supuesto en vidas humanas. Hemos dejado atrás a muchos amigos en esto. Si estar encerrados en casa durante estos momentos tan duros no nos permite como sociedad reflexionar y sacar conclusiones provechosas no sé qué podría hacerlo.

Eduardo Pardo en Sri Lanka

Viajar es una de las pasiones de Eduardo Pardo. En la imagen, frente a la fortaleza de roca de Sigiriya (Sri Lanka).

Implicación con los pacientes

– Asomega defiende la humanización de la asistencia sanitaria, el apoyo en la ciencia, la Medicina como pasión y la implicación del profesional. Imagino que desde Intensivos y tras lo vivido en estos meses es imposible no compartir esta visión, ¿qué opinas?
Por supuesto, creo que es imposible no estar de acuerdo. Es evidente que disponemos de una sanidad puntera, la única forma de mantenerlo es apoyar la ciencia y la investigación. Parafraseando a Lewis Carroll, avanzar es la única forma de no retroceder. Por otra parte es cierto que la humanización es una de las asignaturas pendientes de la sanidad, y es algo en lo que solo podemos avanzar mediante la implicación personal con nuestros pacientes.

– ¿Qué te ha animado a incorporarse a Asomega Nova?
Muchos gallegos queremos mantener el contacto con Galicia aunque vivamos lejos, yo creo que forma parte de un apego hacia la tierra (desligado de otras consideraciones políticas que no tocan ahora). Asomega es una forma de seguir en contacto con otros profesionales sanitarios gallegos.

– Aprovecha la situación: ¿qué espera Eduardo Pardo de Asomega, qué pedirías a una asociación de estas características?
A una asociación de estas características creo que debemos pedirle dos cosas: por un lado que sea un foro de intercambio y enriquecimiento, por otro lado que sea una fuente de inspiración para todos los profesionales. Si concretamos en una asociación que además es gallega, creo que hay que exigirle también que en sus reuniones se coma bien.

– ¿Qué consejo (o advertencia) darías a un joven físico que se esté planteando seguir un camino similar al tuyo? ¿Y a uno que esté a punto de graduarse?
Esta pregunta me ha hecho sentirme viejo de golpe. A un joven físico recién graduado o a punto de ello le recomendaría que no tuviera prisa, que no tuviera miedo a cambiar de área de especialización por otra que le satisfaga más. En cuanto al área sanitaria creo que es un buen campo para un físico, se trata de una especialidad que ha alcanzado una cierta madurez, lo que hace que no haya tantas oportunidades como en el pasado pero sí una oferta más o menos estable y sostenida en el tiempo (más allá de las inclemencias macroeconómicas).

Eduardo Pardo

Eduardo Pardo.