En el ejercicio de la medicina existen trayectorias que trascienden la frialdad de los datos clínicos para asentarse en la biografía de quienes transitan la enfermedad. La entrega del primer Pulmón de Oro por parte de la Federación Española de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (FENAER) al trivés Julio Ancochea ha servido de marco para analizar precisamente ese punto de encuentro entre la excelencia técnica y la hospitalidad profesional.

Ángel Gabilondo, Julio Ancochea y Mariano Pastor, en el acto de reconocimiento al presidente de Asomega con el Pulmón de Oro de FENAER.
El reconocimiento ha tenido lugar en el transcurso de la II Convención Nacional de Pacientes Respiratorios celebrada en el Hospital de La Princesa de Madrid. Durante dos jornadas y bajo el lema "Innovación y prevención", pacientes, profesionales sanitarios e investigadores han debatido sobre los principales retos actuales de la salud respiratoria.
Mariano Pastor, presidente de FENAER, aseguró que este Pulmón de Oro no responde únicamente a una revisión curricular, sino a un acto de reconocimiento y profunda gratitud porque Ancochea entiende que la neumología no consiste solo en tratar órganos, sino en acompañar a personas, escuchar sus miedos y defender sus derechos.
Gabilondo: el "escuchador" y la "amabilidad trascendental"
El encargado de presentar al galardonado fue su amigo y paciente Ángel Gabilondo, Defensor del Pueblo, que saludó expresamente al premiado en su condición de presidente de la Asociación de Médicos Gallegos (Asomega), y describió dos conceptos fundamentales que, a su juicio, definen la figura de Ancochea.
En primer lugar, lo identifica como "el gran escuchador", un profesional capaz de atender no solo el síntoma, sino la palabra del otro. En segundo lugar, le atribuye una "amabilidad trascendental", entendiéndola no como una cortesía superficial, sino como la condición de posibilidad que permite el crecimiento de todo lo demás: desde la competencia profesional hasta la calidad humana.

"Ser amable no es una tibieza del amor", afirmó Gabilondo, "es la expresión más humilde y profunda que permite que el paciente sea reconocido, fraternalmente, como un ser vivo". En un entorno social complejo, el Defensor del Pueblo calificó este compromiso con el trato cercano como un "gesto de innovación, casi una insurrección", que combate la arrogancia y prioriza la singularidad de cada paciente. Esta visión, que sitúa la humanidad al mismo nivel que la profesionalidad, es la que, a juicio de Gabilondo, da sentido a distinciones de esta naturaleza.
La filosofía del afecto
Más allá del protocolo, la intervención de Julio Ancochea reveló la dimensión de una medicina que se escribe con el lenguaje del corazón. Evocando a Larra, el neumólogo gallego recordó que "los sentimientos se sienten", subrayando que su labor en la Princesa no es una ocupación, sino un compromiso vital con la singularidad de cada paciente.

Para Ancochea, el paciente no es un número, sino un maestro. Bajo la premisa de que "sin afectos no hay conceptos", defendió que la curación nace de un espacio compartido y rescató la idea de Gabilondo sobre la necesidad humana de tener "alguien con quien hablar", elevando la conversación clínica a un acto de amor: "Hablar con alguien es quererle".
Fiel a su filosofía de trabajo, rechazó el protagonismo individual, prefiriendo hablar de su servicio como una "orquesta" donde la armonía del equipo es la que permite "respirar vida". Sin embargo, su mirada no se detuvo solo en lo afectivo; aprovechó el estrado para reclamar con firmeza una Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias que garantice la equidad y la justicia sanitaria para todos.
Para entidades como Asomega, que promueven el humanismo médico, este reconocimiento de los pacientes a su presidente reafirma que la verdadera excelencia profesional es aquella que se ejerce desde la cercanía emocional y el compromiso ético.



La sorpresa del evento: Carlos Nieto, acompañado de María Novo y el presidente del Centro Gallego de Madrid, Fernando Paz Rey, amenizaron con música el acto de entrega.



























