Asomega Nova investiga: un estudio español en las guías NCCN 2021

Dos nombres de Asomega destacan en este ensayo: Nuria Rodríguez de Dios, que lidera el equipo desde el Hospital del Mar de Barcelona, y Felipe Couñago del Hospital Quirón de Madrid

19/08/2020

Proteger el hipocampo para que la radiación no afecte a la memoria en caso de cáncer de pulmón microcítico o de célula pequeña. Este es, en resumen, el propósito del ensayo clínico Premer del Grupo Oncológico para el Estudio del Cáncer de Pulmón (GOECP-SEOR), que recientemente se ha incluido en las guías clínicas NCCN 2021 de esta patología.

El hipocampo se protege de la radiación

La primera autora del estudio es la ourensana Nuria Rodríguez de Dios, oncóloga radioterápica del Hospital del Mar de Barcelona. Participa también en el equipo Felipe Couñago, responsable de Asomega Nova y coordinador del GOECP-SEOR.

Según explica la propia doctora Rodríguez de Dios, este tipo de cáncer de pulmón presenta un elevado riesgo de desarrollar metástasis cerebral. Para prevenirlo, y una vez tratado el tumor primario, los pacientes reciben radioterapia craneal.

Se trata de un estudio fase III, aleatorizado, en el que se comparan dos grupos de pacientes que ya han sido tratados del tumor pulmonar y son candidatos a recibir radioterapia craneal profiláctica: “Unos reciben la irradiación craneal clásica y el grupo experimental, radioterapia craneal pero protegiendo el hipocampo”, señala.

El objetivo es “demostrar que esta protección evita la pérdida de memoria en los pacientes“. Estos siguieron controles cada tres meses hasta completar dos años desde el final de la irradiación craneal. Entonces se les realizaron test de memoria y calidad de vida y se evaluó mediante resonancia magnética cerebral la posibilidad de cambios estructurales en el hipocampo y de aparición de metástasis cerebrales.

Beneficio sostenido a lo largo del tiempo

Los resultados se presentaron en el congreso de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) y en el de la American Society for Radiation Oncology (Astro) de 2019. Hace unos días se confirmó su inclusión en las guías clínicas NCCN 2021 del carcinoma microcítico de pulmón. Las guías NCCN son de las más seguidas por los oncólogos en todo el mundo porque ofrecen un conjunto completo de pautas actualizadas que actualmente se aplican al 97 por ciento de los cánceres en Estados Unidos. La referencia equivalente en Europa son las guías ESMO

El ensayo clínico, según Nuria Rodríguez de Dios, demostró “una atrofia del hipocampo en las resonancias cerebrales del grupo sin protección”. Por otro lado, el grupo protegido obtenía el beneficio buscado “sin aumentar la incidencia de metástasis cerebrales y manteniendo los resultados de supervivencia respecto al grupo de tratamiento clásico”.

Según la especialista, las guías de práctica clínica de la NCCN 2021 “son probablemente una de las fuentes de información que con mayor frecuencia consultan los profesionales dedicados al abordaje de los pacientes oncológicos”. Por eso considera un orgullo que los autores hayan incluido su estudio.

Una carrera de fondo

Rodríguez de Dios, que se licenció en Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela y se doctoró en la Universidad Autónoma de Barcelona, ofrece algunos detalles de lo que hay detrás de un ensayo de estas características: “Se trata de un proyecto multicéntrico en el que han participado 13 centros españoles pertenecientes al grupo GOECP-SEOR y al Grupo de Investigación Clínica en Oncología Radioterápica (GICOR)”. Añade que esta protección del hipocampo es hoy posible “gracias a los avances tecnológicos que se han producido en nuestra especialidad en los últimos años, con unidades de irradiación que permiten modular la intensidad de la dosis de radiación que llega a cada zona del cerebro”.

En el empeño destaca la participación no solo de los servicios de oncología radioterápica, sino también de “otras especialidades como los neuro-radiólogos e incluso otras disciplinas como los neuropsicólogos e ingenieros que evalúan las imágenes de resonancia magnética”.

Todo ello para dar forma a un trabajo ambicioso en el que la colaboración y la constancia resultan imprescindibles. En este sentido, Nuria Rodríguez de Dios destaca que “el abordaje de los pacientes oncológicos implica a diferentes especialidades médicas, pero cada vez es más necesario incorporar en los equipos de trabajo otras disciplinas más relacionadas con las matemáticas, la ingeniería o la informática“.

Completa esta reflexión con un mensaje para los jóvenes investigadores: “Les diría que sean perseverantes y no se desanimen, porque esto es una carrera de fondo. Nadie nace siendo investigador, el qué hacer en la investigación se aprende con el día a día y con la ayuda de investigadores más experimentados”, señala. Y les anima a “aprender y fomentar el trabajo en equipo”.