Comunicación y empatía, piedras filosofales para humanizar el acto médico

Asomega Nova reflexiona sobre humanización con cinco expertos que coinciden en pedir más tiempo para dedicar al paciente y menos presiones externas que condicionen su trabajo.

13/09/2021

«La empatía se aprende con la experiencia y siempre digo que el día que deje de sentir lo que me dice el paciente dejo la Medicina». Esta frase pronunciada por Ana Pastor, miembro de Academia Asomega y neurocirujana del Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), resume en buena medida el espíritu transmitido por los participantes en el webinar de Asomega Nova «¿La superespecialización deshumaniza la Medicina?».

Moderados por el intensivista Diego Aníbal Rodríguez, los ponentes han coincidido en la importancia que tienen las habilidades de comunicación en la formación del profesional de la sanidad. La cercanía al paciente, el atenderle y entender la forma en que afronta el proceso de su enfermedad son imprescindibles para que el acto médico alcance un sentido que va más allá de la simple curación o mejora de los síntomas. 

La doctora Claudia Valenzuela, neumóloga de la Unidad de Enfermedades Pulmonares Intersticiales Difusas del Servicio de Neumología del Hospital Universitario La Princesa de Madrid, considera que «la conexión con los pacientes significa estar presente con ellos, escucharles pero al mismo tiempo sentir todas las emociones, y para eso tenemos que conectar primero con las nuestras, por tanto hay un trabajo previo con nosotros mismos». 

Para David Rudilla, psicólogo que ejerce en el Hospital de La Princesa y colabora con Air Liquide en diversas iniciativas como Patients and Outcomes Research Manager, «comunicar es tan importante como saber diagnosticar, y es un concepto afortunadamente más arraigado en las nuevas generaciones». Pero empatizar exige tiempo, implica que «no te vas a desbordar con el dolor del otro, te voy a entender, te voy a ayudar… Diagnosticar es un acto, la comunicación es todo un proceso mucho más largo».

La participante más joven ha sido Sonia Muinelo, R2 de Familia en Lugo, que tiene claro pese a su menor experiencia que «la empatía se aprende solventando problemas, viendo pacientes y afrontando situaciones». Admite que la excesiva especialización y el recurso a la tecnología establece una barrera entre médico y paciente, aunque añade otra que puede llegar a pesar tanto como es la burocracia y que determina que se esté haciendo una «medicina defensiva«.

Respecto al concepto de humanización y de búsqueda de esa cercanía con el paciente, no tiene duda respecto a cómo afrontarlo: «Me han enseñado que debes tratar a la gente como te gustaría que trataran a tu familia y siempre intento aplicarlo». 

Humanización, ¿un concepto banalizado?

En la definición del concepto, Valenzuela señala que, desde su punto de vista, se trata de volver a lo humano: «Es raro decir hay que humanizar la Medicina porque es una de las ciencias que se ocupan de las personas. Lo que hay que humanizar es el proceso«.

Ana Pastor reflexiona que el concepto de humanización se ha banalizado como otros, por ejemplo el de calidad, y ha hecho referencia a su experiencia como formadora de médicos en Níger, una experiencia por la que cree que deberíamos pasar todos «para valorar y cuidar lo que tenemos. Allí vi una medicina más humana, la relación médico paciente era más intensa, tenía tiempo para preguntar, no había este estrés».

Denuncia que hoy día no se deja trabajar a los médicos: «Ahora nos utilizan para obtener números y eso ha influido en que nuestra relación médico-paciente se vea afectada. Las leyes, la justicia, la política… todos se meten».