Diego Aníbal Rodríguez: “Mis abuelos apostaron por la educación, la honestidad y el trabajo duro”

Intensivista en el Hospital de La Princesa, Diego Aníbal Rodríguez es una de las más recientes incorporaciones a Asomega Nova. Nieto de gallegos emigrantes en Argentina, nos relata su trayectoria y cómo han influido en ella y en su personalidad los valores que sus mayores le transmitieron

04/06/2020

Diego Aníbal Rodríguez Serrano ha vivido los peores momentos de la pandemia en dos de las situaciones más duras posibles para afrontarla: como intensivista en la UCI de La Princesa de Madrid y como paciente. A principios de mayo su caso fue uno de los señalados por el blog “Be Neumo, Be You” del Servicio de Neumología de su hospital, que periódicamente actualiza el “cuadro de honor” donde destaca el trabajo de colectivos y compañeros del centro. 

Dos colegas suyos definieron bien a Diego en las respuestas a un tuit de Asomega sobre tal reconocimiento. Javier García Calvo decía: “No he visto a una persona con más ganas de volver de una baja que mi amigo Diego, gran profesional”; Héctor Pardal redondeaba el mensaje anterior: “Añado que más preocupado por el bienestar de sus amigos que por el suyo propio, ¡y estabas bien j*****, máster! Muy grande sin duda”.

En el propio blog hay otro comentario, en este caso de José Luis García Ortells: “Suscribo totalmente todo lo publicado acerca de mi amigo Diego, de hecho se queda corto. Grandísimo profesional y mejor ser humano. Un orgullo ser amigo suyo”.

Algo tendrá el agua cuando la bendicen… Pero mejor que sea el propio interesado quien se defina con sus palabras en esta entrevista.

Diego Aníbal Rodríguez en el hospital.

Diego Aníbal Rodríguez en el hospital.

 

– ¿Dónde naciste? Cuéntanos brevemente tu trayectoria y tu relación con Galicia.
Nací en marzo del 76 en Buenos Aires, Argentina. Con 13 años vine a España, a Leganés, donde me crié. Estoy casado con la mujer de mi vida (Marta) y tengo tres hijos (Nilda, Alba y Pablo). Soy, como más de la mitad de los argentinos, descendiente de emigrantes españoles. Mis abuelos paternos eran gallegos, de Pontevedra, mi abuela Lola era de Cristelos, una aldea cerca de Tomiño, y mi abuelo José de Villar, Poio.

Varias veces he viajado a Galicia, pero recuerdo con especial cariño el viaje que hicimos mi abuelo, mi padre y yo cuando mi abuelo volvió de Argentina a España tras 60 años emigrado. Recuerdo perfectamente la sonrisa pícara al ver su tierra tras tanto tiempo, cómo disfrutó viendo a la familia, amigos de la infancia, etc. y recorriendo Combarro, pueblo al que bajaba desde la aldea, contándome historias de su infancia y adolescencia hasta que emigró para trabajar. Me emocioné el día que me contó cómo murió mi bisabuela, Manuela Buceta, atropellada por un carro en Combarro cuando tenía solo cinco años.

Montaje de fotos familiares de Diego Aníbal Rodríguez

Diego Aníbal Rodríguez de joven con sus abuelos paternos, de origen gallego, su hermana y su padre

 

Con mi abuela Lola no estuve en Galicia, pero me alegra saber que, aunque murió en Buenos Aires, volvió a ver su tierra en un viaje que hizo para visitarnos. Solo los emigrantes sabemos cómo se extraña la tierra y cómo se siente la nueva cuando te acoge, y a mí me pasa eso: extraño Buenos Aires, pero cuando estoy en Madrid o viajo a Galicia me siento como en casa. Galicia es historia de emigrantes y la de mi familia es la de la emigración, yo soy el resultado de varias migraciones.

Recuerdos familiares de Diego Aníbal Rodríguez

Dos documentos que Diego Aníbal Rodríguez guarda con cariño: el salvoconducto con el que su abuela pudo salir por Tuy durante la Guerra Civil y una imagen suya con su abuelo y su hermana.

 

Internista-intensivista de vocación

– ¿Dónde estudiaste Medicina? ¿Por qué intensivista, qué te hizo decidirte por ello?
Estudié Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, hice la carrera en el Hospital de La Princesa de Madrid y posteriormente hice Medicina Interna en La Princesa e Intensivos en el Clínico San Carlos de Madrid; como casi todo en mi vida, soy una mezcla: argentino-español, bonaerense-madrileño, internista-intensivista. La verdad que yo vivo la medicina como una, me gusta verla desde un contexto global. ¿Por qué intensivos? Me gusta, tiene un enfoque global y me gusta el paciente crítico. Supongo que lo que me hizo decidirme por ella fue la oportunidad de hacerla y mi experiencia en mi rotación de intensivos cuando era internista.

– Hasta llegar a La Princesa, ¿dónde has desarrollado previamente tu carrera?
Empecé mi carrera en La Princesa y ahora estoy de vuelta. He trabajado en alrededor de diez hospitales de Madrid tanto como internista, en un primer momento, como intensivista posteriormente. Uno va teniendo una edad pero la verdad es que me han aportado todos los sitios donde he estado. Mi anterior experiencia fue en el Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá, donde he estado dos años y tengo la plaza. He vuelto a La Princesa hace cuatro meses escasos, pero es un hospital que conozco como estudiante, internista e intensivista en una etapa previa de cinco años trabajando allí. Conozco varios hospitales: Clínico, Torrejón, Henares, Fuenlabrada, Puerta de Hierro, Príncipe de Asturias, etc. y lo que destaco de todos es la gente y lo agradecido que estoy a todo lo que me han enseñado.

– ¿Lo mejor y lo peor de tu especialidad?
Lo mejor en mi opinión es el enfrentarse a la patología crítica del enfermo, aplicando una base fisiopatológica y soporte mecánico para la resolución del fracaso multiorgánico. Traducido para los no sanitarios: el tratamiento global del fracaso de varios órganos.

Lo peor es la inestabilidad laboral que ha hecho, aunque haya sido enriquecedor, que haya tenido que moverme mucho.

– ¿Volverías a elegirla?
Supongo que sí. Me gusta.

Coronavirus: se ha vivido algo muy emocionante en el hospital

– ¿Cómo has vivido en la UCI la situación en los momentos más críticos de la pandemia?
Bueno, depende, yo he trabajado mucho con otros compañeros del hospital en planta y en la unidad de cuidados intermedios respiratorios, aunque las guardias las he hecho en UCI. Desde un primer momento tuve claro que teníamos que trabajar todos juntos para resolver esto.

Tuve una primera etapa en planta valorando muchos enfermos e ingresándolos que fue agotadora, luego caí enfermo y me reincorporé a la unidad de cuidados intermedios con mis compañeros de Neumología y seguí haciendo guardias en la UCI. En mi modesta opinión, creo que los pobres enfermos fueron los que vivieron los momentos más críticos, muchas veces solos y con miedo. No sé, supongo que esto nos ha cambiado a todos, enfermos y profesionales.

– ¿En la UCI han estado los profesionales habituales o habéis contado con el apoyo directo de compañeros de otros servicios? En caso afirmativo, ¿cómo ha sido su adaptación a un trabajo tan específico?
Se ha vivido algo muy emocionante en el hospital, nos hemos mezclado, hemos trabajado juntos diferentes personas de diferentes especialidades, en la UCI han trabajado intensivistas con ayuda de anestesistas, fisioterapeutas, neumólogos, cirujanos, etc. Y en la unidad de reanimación hicimos lo mismo, nos mezclamos los intensivistas con anestesistas, cirujanos, etc. para ayudarnos. Un ejemplo de esta mezcla, que ha sido tan productiva en mi opinión, es mi trabajo con neumólogos en la unidad de cuidados intermedios respiratorios utilizando ventilación mecánica no invasiva y otro tipo de soportes respiratorios.

– Ha sido emocionante, decía el doctor Ancochea, observar el compromiso y espíritu de lucha pese al cansancio de todos los profesionales. ¿Cómo lo has experimentado en tu caso?
Bueno, como te dije antes, cansado, física pero sobre todo psicológicamente. El no poder abrazar a mis hijos ni darles un beso, el no poder ver a tu familia, ver a los enfermos tan malos y sin poder hablar con sus familias cara a cara es algo que vamos a llevar toda la vida los que hemos trabajado en esta pandemia. Y, por qué no decirlo, el miedo a contagiar a los tuyos, a ponerles en peligro pasa factura. Yo he tenido el desahogo de mi mujer Marta, que es intensivista también y con la que podía hablar para desahogarme, pero sé de gente que ha llorado ante la impotencia de no poder hacer más. Ha sido muy duro, pero creo que debemos aprender de esto.

– ¿Por qué España es donde más sanitarios se han infectado, solo por la falta de equipos de protección suficientes?
Bueno, ha habido muchos factores, probablemente uno es el que mencionas y luego que cuando nos dimos cuenta de que estaba entre nosotros el virus probablemente llevaba tiempo circulando. Además, las propias características del virus facilitan el contagio ya que hay muchos enfermos asintomáticos.

Diego Aníbal Rodríguez y Marta Chicot

Diego Aníbal Rodríguez con su mujer, Marta Chicot, también intensivista de La Princesa.

 

De médico a paciente

– ¿Cómo ha sido tu experiencia con la enfermedad? ¿Desarrollaste síntomas severos, requeriste hospitalización…?
Yo soy asmático y como en casa de herrero cuchillo de palo, la verdad que no llevaba un control adecuado de mi enfermedad. Eso no facilitó las cosas y estuve mal, pero en casa, fue decisión propia y no sé, con honestidad, si hice bien. Tuve fiebre dos semanas, perdí 10 kilogramos y estuve con mucho broncoespasmo. En la radiografía presentaba neumonía. Pero eso ya pasó y he prometido a mi neumóloga seguir a pies juntillas sus recomendaciones. He tenido la fortuna de poder donar plasma hiperinmune con anticuerpos, a ver si eso puede ayudar a otros pacientes.

– La empatía del profesional de la sanidad siempre es un plus que cualquier paciente valora. ¿Se desarrolla de forma especial en circunstancias como esta? Dicho de otra forma, ¿ha cambiado tu forma de tratar a los pacientes tras pasar el Covid-19?
Pues la verdad que no, yo sigo desde hace años una norma: trato a mis pacientes como si fuera yo el enfermo, porque sé a ciencia cierta que todos vamos a ser enfermos un día. Es decir, intento ser justo, honesto, transmitirle mi apoyo y explicarle lo que tiene, la comprensión de la enfermedad es muy importante tanto para los pacientes como para las familias.

– ¿Temes un rebrote, lo ves como algo inevitable?
En mi opinión, creo que es altamente probable un rebrote en los próximos meses, ojalá me equivoque, pero también creo que será de menor intensidad. La sociedad es más consciente del problema, las medidas de higiene, las mascarillas, las distancias de seguridad, etc., todo está más interiorizado. Además, los sanitarios también hemos aprendido, probablemente nos hubiera gustado de otra manera, pero hemos aprendido muchas cosas, a organizarnos, a trabajar de otra forma, como un único equipo, etc. Un tercer factor que puede jugar a nuestro favor es el conocimiento de la enfermedad y de la terapéutica que ha aumentado claramente. Hay terapéuticas de soporte como la ventilación mecánica no invasiva que al comienzo de la pandemia estaban proscritas y hemos aprendido a manejar con seguridad a medida que ha aumentado la pandemia. También, y con un poco de suerte, la investigación de fármacos y vacunas dé sus frutos aunque no sé yo si será para este año.

– En caso de producirse, ¿estáis los profesionales preparados para afrontarlo de nuevo? ¿Hay mejores condiciones para abordarlo?
Bueno, mejores condiciones depende. Creo, como te he dicho antes, que tenemos cosas a favor pero también tenemos cosas en contra; el cansancio físico y psicológico del personal sanitario es alto, necesitamos una etapa de tranquilidad para volver a estar en condiciones óptimas pero también creo que si volviera a pasar mañana lo afrontaríamos sacando fuerzas de flaqueza. Esto no quiere decir que no crea que las administraciones deberían hacer un verdadero esfuerzo para redefinir el sistema, darse cuenta de que hay que invertir en sanidad, en todas sus esferas. Probablemente la esfera en la que yo trabajo no es la que está mejor ni la que está peor, pero hay realmente un déficit de inversión en sanidad, investigación, etc. que si se quiere de verdad solucionar requiere un cambio de mentalidad por parte de la administración nacional y autonómica.

– ¿Crees que, como sociedad, aprenderemos algo de todo lo vivido estas semanas?
Espero sinceramente que sí, espero que la gente se dé cuenta de lo felices que éramos y que podemos volver a ser. Pero también que eso depende de nosotros. De todos, siendo responsables e interpretando que a lo mejor debemos cambiar nuestra forma de enfocar las cosas, no solo la medicina sino la vida, disfrutando de lo que tenemos y cuidándolo. Y siendo solidarios, esta crisis nos debería enseñar que el camino es la solidaridad.

Pasar el coronavirus ha permitido a Diego Aníbal Rodríguez ser donante de plasma con anticuerpos

Pasar el coronavirus ha permitido a Diego Aníbal Rodríguez ser donante de plasma con anticuerpos

 

Hay que cultivar la cultura, la educación, la salud, la lealtad

– Asomega defiende la humanización de la asistencia sanitaria, el apoyo en la ciencia, la Medicina como pasión y la implicación del profesional. Imagino que desde Intensivos y tras lo vivido en estos meses es imposible no compartir esta visión, ¿qué opinas?
Creo que tras todo lo que ha pasado, como te he dicho, tenemos que reflexionar todos, los sanitarios, la administración, los dirigentes, la sociedad. Creo que España ha cambiado mucho en los últimos años hacia un país moderno, dinámico y con una economía floreciente, pero no todo es economía, debemos seguir cultivando la cultura, la educación, la política entendida como una negociación para un bien común y no un arma arrojadiza, la salud, la amistad, la lealtad, etc. y eso requiere mucho trabajo. Mis abuelos (los gallegos y los argentinos) siempre apostaron por eso, por la educación, por la honestidad y por el trabajo duro.

– ¿Qué ha animado a Diego Aníbal Rodríguez a incorporarse a Asomega Nova?
Fue una casualidad. Julio Ancochea (jefe de Neumología del Hospital de La Princesa) quiso hacernos un pequeño homenaje a los anestesistas e intensivistas que trabajamos en equipo con los neumólogos de La Princesa. Cuando le mande el link de Asomega a mis padres y familia en Argentina me dijeron que “qué orgullosos estarían mis abuelos gallegos” y charlando con Julio salió el tema, luego empecé a mirar y me gustó el proyecto y como nieto de gallegos y admirador de Galicia me apunté.

– Aproveche la situación: ¿qué espera usted de Asomega, qué le pediría a una asociación de estas características?
Que sea el motor del cambio, de ese cambio que tenemos que dar para afrontar esta nueva realidad.

– ¿Qué consejo (o advertencia) haría a un joven que esté pensando estudiar Medicina? ¿Y a uno que esté a punto de graduarse?
Bueno, que sepa que en la vida hay muchas cosas, y una de ellas es la medicina, que es apasionante, pero que requiere un alto sacrificio y compromiso, y que si está dispuesto a ello no le defraudará.

Al que está a punto de graduarse le diría que le espera una etapa increíble de su vida, que la disfrute, pero que sea consciente de la gran responsabilidad que conlleva la medicina. También le diría que sea honesto y cariñoso con sus enfermos y a lo mejor, que intente ser humilde, que es la mejor manera de aprender.

Diego Aníbal Rodríguez en el hospital con su mujer, Marta Chicot

Diego Aníbal Rodríguez en el hospital con su mujer, Marta Chicot