Profesionalizar al tutor y darle más tiempo para su labor docente, claves de mejora

En el segundo webinar de Asomega Nova tutores y residentes han hablado de la influencia de la pandemia en su formación, del reconocimiento del tutor, del sistema de elección MIR…

06/07/2021

El presidente de Asomega, Julio Ancochea, ha dejado claro en la presentación del segundo webinar de la serie “Profesionales de la Sanidad 2030” de Asomega Nova el objeto de esta sesión: analizar la relación entre las figuras del residente y el tutor “en un año tan complicado por la supresión de rotaciones, la polémica por el nuevo sistema de elección MIR y por todas las dificultades ligadas a esta pandemia”.

Como ha recordado, “formadores y médicos en formación son piezas clave de nuestro sistema, que se jacta de contar con un esquema de formación sanitaria especializada de altísimo nivel”. En este sentido, ha recordado que “la exigencia, el aprendizaje desde la práctica y la plena integración de los nuevos profesionales en equipos operativos son, quizás, algunos de sus puntos fuertes”.

Para hablar de todo ello Asomega Nova ha convocado, bajo la moderación de Paula Peleteiro, a un grupo de profesionales representativos de las dos figuras objeto de análisis en esta cita. En concreto, tres tutoras (de Neumología, Urgencias y Atención Primaria) y tres MIR (de Urología, Neumología y Oncología) que tras una hora de intercambio de impresiones, experiencias y reflexiones, han concluido una serie de puntos que la moderadora ha expuesto al final del webinar. Las claves son las siguientes:

  • Existe un déficit de formación claro en la pandemia, reflejado por ejemplo en la supresión -o, como mínimo, alteración- de rotaciones y sesiones clínicas.
  • Cabría plantearse una prolongación del periodo de residencia por las circunstancias vividas, pero estudiando caso por caso.
  • La pandemia nos ha hecho a todos crecer como personas: hay que quedarse con lo bueno.
  • Hay que profesionalizar la figura del tutor: incentivarle económica y/o profesionalmente y facilitarle más tiempo para relacionarse con sus residentes.
  • El sistema de elección MIR propuesto inicialmente para este año fue un completo desacierto. 

Esther Barreiro: “La parte investigadora te va a hacer mejor médico”

Neumóloga del Hospital del Mar de Barcelona, investigadora del IMIM y miembro de la Junta Directiva de Asomega, Esther Barreiro destaca que la pandemia favoreció que se creara “un clima de colaboración, nadie se planteó ‘esto no me toca’, al menos en el periodo álgido”. 

Explica que “nuestros residentes de Neumología aprovecharon la coyuntura de que prácticamente todo el hospital estaba dedicado a Covid y han tenido un entrenamiento forzado, pero interesante. Quizá han perdido algunas rotaciones de tipo función pulmonar o cirugía torácica, pero el entrenamiento del paciente crítico, básico en Neumología, no ha estado tan mal, se han visto impelidos a manejar este tipo de paciente porque no había manos”.

Insiste en la idea de que hay que motivar a los residentes, sobre todo ahora que las circunstancias nos han llevado a una situación insólita que no sabemos si se repetirá en el futuro. Para ello considera imprescindible que los médicos en formación conozcan la investigación. Entiende que durante la residencia lo prioritario es tratar enfermos, pero deben saber que existe la investigación: “Con una visión de la parte investigadora vas a entender mejor la patología y sus mecanismos, lo que seguro te va a llevar a ser mejor médico. Tratamos enfermos, no enfermedades, y los protocolos están solo para estas, pero muchos se salen de protocolo y es necesario tener ese conocimiento”.

Tutoras de especialidades “peculiares”

Ana Bello en Atención Primaria y Beatriz Martínez Barreira en Urgencias han representado en esta mesa dos visiones de la tutoría de residentes con unas características diferenciadas a las del grueso de especialidades. 

Martínez Barreira explica que la figura de tutora en el Servicio de Urgencias es más amplia que la del tutor que tiene dos o tres residentes porque por sus manos pasan hasta 70 médicos en formación “a los que muchas veces no les gusta nada la urgencia, por lo que es una figura especial. Echo en falta tener tiempo para estar más con ellos, evidentemente no puedes formar a los 70 y delego en mis compañeros”.

Su reivindicación la tiene meridianamente clara: “Pediría tiempo y que se reconozca la figura del tutor. Si estuviese más reconocida y valorada profesionalmente tendríamos más poder y podríamos ayudar mejor a los residentes”, afirma.

Ana Bello, por su parte, señala que las rotaciones en Familia son breves por muchos servicios hospitalarios, pero sí han perdido ocasiones de ver patologías “porque al haber menos actividad asistencial ordinaria han dejado de ver pacientes crónicos y de trabajar en consultas externas o plantas del hospital”. 

A eso se añade las especiales circunstancias en que se ha vivido la pandemia desde la Atención Primaria: “En los residentes aprecié mucho estrés, mucha frustración. Lo que más les chocaba era la modalidad de consulta telefónica, los descolocó muchísimo el tener que hacer de filtro, algo desconocido porque en Primaria las puertas estaban abiertas siempre. Aun así, me sigue pareciendo que fue un aprendizaje, aunque duro para todos”.

Respecto a la calidad de la enseñanza que se imparte, se muestra crudamente sincera: “No sé si la docencia realmente tiene ese nivel de excelencia que se pretende. Tampoco creo que sea mucho peor que en otros sitios pero no creo que esté priorizada por la Administración. Todos ponemos buena voluntad, pero no sé si es tan notoria y excelente como nos gustaría”. Para asegurar su calidad también reclama tiempo, incentivos y agendas bien dimensionadas.

Los residentes reclaman más contacto con sus tutores

¿Y qué opinan los residentes? Los tres participantes en esta mesa han coincidido básicamente en sus apreciaciones, que se resumen en demandar, sobre todo, un acceso más fácil y prolongado a sus tutores, una relación más fluida con ellos para lo que entienden que éstos necesitarían disponer de más tiempo.

José María Eiros, residente de Neumología en el Hospital de La Princesa de Madrid, lo ha resumido en tres puntos:

  • Disponibilidad, cercanía, tener 10-15 minutos cada dos semanas al menos para tomar un café y conversar.
  • La confianza con los tutores para poder charlar y conversar sobre todas las rotaciones, aspectos a mejorar y a exigir por su parte.
  • Consecuencia de lo anterior, aprender de su ejemplo, a nivel profesional y humano, sobre el trato con los pacientes y compañeros de trabajo.

Por su parte Martín Pérez Martelo, residente de Oncología del CHUS, reconoce que en general sí hay implicación por parte de los tutores, aunque también echa en falta “que dispongan de un día cada cierto tiempo para dedicarse exclusivamente a la tutorización de residentes”. 

En el mismo hospital es residente de Urología Antonio Fernández Yáñez, que explica cómo la pandemia ha afectado a su servicio al suprimirse prácticamente en su totalidad la cirugía de patología benigna y, en la parte clínica, al suspender temporalmente las sesiones clínicas. Ha explicado que, desde su punto de vista, debería plantearse individualmente la posibilidad de ampliar el periodo de formación para atender a aquellos residentes que se han visto afectados de forma especial por las circunstancias, como los que tenían previstas estancias en el extranjero, por ejemplo.

Respecto a la experiencia de la pandemia, José María Eiros ha asegurado que, a pesar del déficit de formación que ha traído consigo y de la dureza de la situación, estos meses han sido positivos “a nivel humano, de compañerismo. Ha sido una experiencia que esperemos que sea única, pero nos ha aportado mucho en valores”.