Manuel trabajó toda su vida en la construcción. A los 67 años, la falta de aire le obligó a renunciar poco a poco a actividades tan sencillas como acompañar a sus nietos al parque. Cuando finalmente recibió un diagnóstico de EPOC, llevaba años conviviendo con los síntomas. Con esta historia ilustrativa comenzó José Luis Castro, enviado especial del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las Enfermedades Respiratorias Crónicas, su intervención en «Visionarios 2026». Su pregunta resumía uno de los grandes desafíos de la medicina: ¿cómo tantos pacientes siguen llegando tarde al diagnóstico en una época de extraordinarios avances científicos?

Julio Ancochea en la jornada Visionarios 2026.
Aquella apelación a no perder de vista a las personas tuvo una resonancia especial en un encuentro marcado desde su comienzo por el sufrimiento humano. «Visionarios 2026», celebrado el 29 de octubre en el Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, estuvo profundamente condicionado por el accidente ferroviario ocurrido la víspera en Urda (Toledo). Las dificultades para desplazarse en tren impidieron la asistencia de algunos ponentes, pero especialmente dolorosa fue la ausencia de María José Alonso, investigadora de la Universidade de Santiago de Compostela, cuya sobrina, la joven científica Marta Shahbazi, perdió la vida en la tragedia.
Julio Ancochea, presidente de Asomega, abrió el encuentro con unas palabras de condolencia, un reconocimiento a los profesionales sanitarios y equipos de emergencia y un minuto de silencio por las víctimas. Recordó que el sentido más profundo de la vocación sanitaria está en «cuidar, acompañar, aliviar el sufrimiento y ofrecer consuelo».
Organizado por el Servicio de Neumología de La Princesa, la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación Teófilo Hernando, con Asomega entre sus colaboradores, el encuentro estuvo coordinado por Ancochea, Marc Miravitlles y Joan B. Soriano. Sus cinco mesas científicas abordaron el impacto cardiorrespiratorio de la vacunación, las nuevas terapias para enfermedades pulmonares, la inteligencia artificial aplicada a los trastornos del sueño, los avances frente a la EPOC y el cáncer de pulmón. En el programa figuraban especialistas gallegos como Francisco Javier González Barcala y los dos últimos premios Nóvoa Santos, Federico Martinón-Torres y Luis Paz-Ares.
De los avances médicos a las decisiones políticas
El mencionado discurso del representante de la OMS permitió conectar todo ese conocimiento con un problema que, a su juicio, exige una respuesta mucho más ambiciosa. Las enfermedades respiratorias crónicas afectan a cientos de millones de personas y provocan alrededor de cuatro millones de muertes anuales, según recordó, pero siguen ocupando un lugar insuficiente en las agendas de los gobiernos.

El representante de la OMS, José Luis Castro, durante su intervención.
Para José Luis Castro, cubano de origen lucense, la verdadera innovación no consiste únicamente en ampliar las fronteras de la ciencia, sino en reducir la distancia entre lo que sabemos hacer y lo que realmente hacemos por los pacientes. Destacó como un punto de inflexión la resolución WHA78.5, aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2025, que reclama una respuesta integrada frente a las enfermedades pulmonares transmisibles y no transmisibles. Fortalecer la primaria, anticipar diagnósticos, garantizar el acceso a tratamientos esenciales y actuar contra el tabaco y la contaminación forman parte de sus prioridades.
Castro anunció también que la difusión de las nuevas directrices de la OMS para el asma comenzará en enero de 2027 y que las correspondientes a la EPOC serán actualizadas próximamente.
Pero insistió en que los documentos internacionales deben transformarse en compromisos nacionales. En este sentido, animó a España a impulsar una estrategia integrada de salud respiratoria, con objetivos medibles y participación efectiva de los pacientes. Su propuesta va más allá de la asistencia sanitaria: requiere implicar a los responsables políticos, las sociedades científicas, las asociaciones de pacientes y los medios de comunicación. También reclamó a los investigadores que lleven sus conocimientos más allá de los congresos y las publicaciones científicas: que lleguen hasta los parlamentos, ministerios e instituciones donde se deciden las prioridades públicas.
Un sueño compartido y un homenaje al humanismo
El mensaje encontró una respuesta entusiasta en Julio Ancochea, que aprovechó la clausura para reivindicar nuevamente una Estrategia Nacional de Enfermedades Respiratorias. Destacó la confluencia de iniciativas científicas, institucionales y de participación de pacientes que podrían hacerla posible.
«El futuro es ahora, porque mañana es tarde», afirmó, convencido de que ha llegado el momento de convertir esa aspiración en realidad.
La jornada concluyó con la entrega del primer Premio Inspiración Infinita al profesor Antonio García García, catedrático emérito de Farmacología de la Universidad Autónoma de Madrid, antiguo jefe del Servicio de Farmacología Clínica de La Princesa y presidente de la Fundación Teófilo Hernando.

Antonio García García recibe el Premio Inspiración Infinita.
Ancochea destacó su extraordinaria trayectoria científica y docente, su compromiso con la formación de jóvenes investigadores y su pasión por la poesía. El homenajeado respondió con una reflexión sobre la inspiración como impulso creador, presentó el quinto volumen del Recetario poético de los estudiantes de Medicina de la UAM y terminó recitando «A un olmo seco», de Antonio Machado.
Un cierre singular para una jornada que había comenzado con el dolor de una tragedia y que encontró en la ciencia, la esperanza y el humanismo las claves de su mensaje. O, como recordó Ancochea, «medicina con rigor, pero también medicina con alma».

Federico Martinón, XXV Premio Nóvoa Santos de Asomega, durante su intervención.

El miembro de la Junta Directiva de Asomega Francisco Javier González Barcala, primero por la izquierda, no pudo asistir presencialmente al evento.

Luis Paz-Ares, XXIV Premio Nóvoa Santos de Asomega.












































































