La medicina rural en Galicia no es solo asistencia, es un vínculo clave en nuestros pueblos. Con este espíritu, la Asociación de Médicos Gallegos (Asomega) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG-Galicia) lanzan la V Beca de Medicina Rural. Se trata de una convocatoria de 6.000 euros pensada para aquellos médicos que, lejos de los focos de los grandes hospitales, innovan cada día para que el código postal no limite el derecho a una salud de vanguardia.

Esta ayuda, que cuenta con el respaldo de Laboratorios Menarini y el aval del Sergas, apuesta por proyectos que transformen la realidad sanitaria en municipios de menos de 10.000 habitantes. No se busca solo teoría, sino acciones que mejoren el seguimiento de los pacientes, fomenten el autocuidado o formen a los futuros especialistas que tomarán el relevo en nuestros centros de salud.
Para participar, el proceso es sencillo pero requiere compromiso: los profesionales interesados (licenciados en Medicina que ejerzan en la Primaria gallega) deben enviar su memoria de proyecto y trayectoria a partir del 1 de septiembre y antes del 31 de octubre de 2026 al correo info@asomega.es.
El Comité Científico no solo buscará rigor técnico, sino esa chispa de innovación y factibilidad que hace que un proyecto pase del papel a la vida real del paciente rural. El veredicto, que se conocerá a partir del 6 de noviembre, sumará un nuevo nombre a una historia de excelencia que ya es referencia en Galicia. Las bases completas se pueden consultar en este enlace. La entrega de la beca tendrá lugar el 14 de noviembre en Sanxenxo (Pontevedra) coincidiendo con las Jornadas Autonómicas de SEMG Galicia que tendrán lugar en el Hotel Carlos I Silgar.
Cuando la vocación se hace proyecto
Esta quinta edición no nace de la nada, sino del rastro de humanidad dejado por quienes la ganaron antes. La beca comenzó su andadura con Cristina Margusino, que puso el foco en la salud comunitaria desde Xinzo de Limia, demostrando que el centro de salud es el corazón de la comarca. Le siguió Keith Albert Foo, médico en el centro de salud de Laza, quien reivindicó la ecografía clínica como una extensión imprescindible del estetoscopio en el entorno rural.
La convocatoria ha sabido también abrazar la dualidad entre ciencia y memoria, como ocurrió en la tercera edición con el rigor investigador de Marta Calvo Seoane sobre diagnóstico renal y el empeño de José Manuel Lage Parente por preservar la historia de la profesión en el Museo do Médico Rural de Maceda.
El testigo lo recogieron recientemente los profesionales de Manzaneda y Chandrexa de Queixa, cuyo proyecto integral de salud —y los accésits que siempre han acompañado a estas ediciones— confirma que en los rincones más remotos de Galicia también se está escribiendo el presente y el futuro de nuestra medicina.