La inteligencia artificial se abre paso en el ámbito de la salud no como un sustituto del profesional sanitario, sino como una herramienta de orientación cada vez más integrada en la vida cotidiana. Así lo indica un estudio que emana de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) según el cual el 48 % de la población en España acude a entornos de IA para consultar dudas y buscar información antes de tomar decisiones sobre su bienestar.

El informe, desarrollado por la Cátedra CAMELIA USC-Plexus, dedicada a la aplicación de la IA a la Medicina Personalizada de Precisión, revela que, lejos de suponer una ruptura con el modelo asistencial tradicional, los datos agregados reflejan un uso complementario e informativo del entorno digital.
Un 18% de los encuestados decidió acudir a la consulta médica impulsado por la sugerencia de un algoritmo, mientras que un porcentaje idéntico dio por satisfecha su inquietud inicial sin necesidad de solicitar asistencia física. De este modo, la tecnología funciona como un primer canal de consulta que encauza y enriquece la relación con el especialista.
Eso sí, aplicaciones como la tramitación rápida de citas, el apoyo al triaje o el análisis asistido de imagen médica cuentan con un respaldo notable. Asimismo, un 54,9% de los participantes valora en la inteligencia artificial una oportunidad estratégica para optimizar recursos y acortar distancias asistenciales en las zonas rurales.
Con todo, el criterio clínico directo sigue siendo el pilar fundamental del sistema. La sociedad comprende el valor de la innovación, pero sitúa la empatía y la capacidad de juicio del profesional por encima de cualquier código informático.
Prácticamente la mitad de los encuestados (49,8%) defiende un modelo asistencial mixto donde la tecnología agilice el proceso, pero la supervisión humana resulte siempre obligatoria. Además, un 64% teme la posibilidad de un fallo técnico y un 62,3% considera insustituible la calidez en el trato.