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Asomega sienta Cátedra

Asomega sienta cátedra en Valilongo.

Hay imágenes que, por la relevancia de sus protagonistas, condensan la esencia de una institución. El pasado 28 de febrero, Valilongo (Ourense) fue escenario de un encuentro informal que el presidente de Asomega ha querido poner en valor: una instantánea que proyecta el peso de la excelencia académica y profesional que define a la entidad. Asomega sienta cátedra, y lo hace a través de un capital intelectual difícil de igualar.

Asomega sienta cátedra en Valilongo.

Desde la izquierda, arriba: Amalia Lamela (subdirectora Enfermería CHUO), Luis Fernández (jefe de servicio Reumatología CHUO), Juan Ramón González Juanatey (jefe de servicio de Cardiología CHUS y catedrático USC); Carlos Diéguez (jefe de grupo Obesidad CIMUS y catedrático USC); José Luis Labandeira (jefe de grupo Neurociencia CIMUS y catedrático USC); Filemón Rodríguez (doctor en Veterinaria). Fila de abajo: Clara Álvarez (jefe de grupo Tumores Endocrinos CIMUS y catedrática USC); Julio Ancochea (presidente de Asomega y catedrático UAM); Dulce Mella (secretaria Universidad USC); María José Guerra (catedrática USC) y Castor Méndez (catedrático psicología USC).

En la fotografía coinciden figuras clave de la sanidad, desde la gestión y la clínica —con Amalia Lamela y Luis Fernández— hasta una nutrida representación de la Universidad de Santiago. Nombres que son pilares de la ciencia actual como José Luis Labandeira, Clara Álvarez, María José Guerra, Castor Méndez, la secretaria de la USC Dulce Mella y el doctor en Veterinaria Filemón Rodríguez, acompañados por el impulso del trivés Julio Ancochea, catedrático de la UAM.

El encuentro cobra un significado especial al reunir a dos figuras que encarnan la máxima distinción de la asociación: José Ramón González Juanatey (catedrático y jefe de Cardiología del CHUS) y Carlos Diéguez (catedrático y director del CIMUS). Ambos comparten la condición de ser ganadores del prestigioso Premio Nóvoa Santos (en su XXI y XVII edición, respectivamente), cuya 25ª convocatoria se ha abierto precisamente esta semana.

Este espíritu de excelencia se hace extensivo a los órganos de gobierno de la entidad que, aunque no presentes en la foto, refuerzan su prestigio. Es el caso de la Academia Asomega, dirigida por Ángel Carracedo, y su subdirectora, Luz Couce, así como de destacados miembros de la Junta Directiva de la asociación: los catedráticos José María Eiros (UVA), Francisco García Río (UAM), Julián García Feijóo (UCM) y Rosaura Leis (USC).

Todos ellos conforman un ecosistema de conocimiento que confirma que, más allá del formato de la reunión, el compromiso de Asomega con la vanguardia científica y el humanismo siempre sienta cátedra.

Xenoma Galicia inicia en Santiago a captación masiva de 5.000 ADN

Proxecto Xenoma Galicia.

Galicia dá un paso definitivo cara á medicina do futuro. A Consellería de Sanidade, en colaboración coa Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica, desenvolve actualmente unha nova fase do Proxecto Xenoma Galicia. Esta ambiciosa iniciativa busca situar á comunidade autónoma na vangarda da investigación biomédica mundial, transformando o modelo asistencial dunha medicina reactiva a unha preventiva e personalizada.

Proxecto Xenoma Galicia.

O conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, acompañado polo doutor Ángel Carracedo —director executivo da Fundación e figura clave da Academia Asomega—, supervisou no Hospital Clínico de Santiago o proceso das extraccións de sangue. Nesta etapa, o foco céntrase nas áreas sanitarias de Santiago de Compostela e Barbanza, onde se habilitaron 828 citas (703 na capital galega e 125 na Barbanza) para os voluntarios que recibiron a súa invitación vía SMS.

Un escudo xenético contra a enfermidade

O valor de Xenoma Galicia non é só estatístico, senón vital. Segundo os datos facilitados pola Xunta, a fase piloto —que analizou as primeiras 2.000 mostras— xa deu resultados tanxibles: detectáronse 24 persoas portadoras de variantes xenéticas de alto risco. Estas variantes están vinculadas a patoloxías hereditarias graves como o cancro de mama e ovario, o síndrome de Lynch ou a hipercolesterolemia familiar.

Grazas a este achado, estes cidadáns xa contan cun seguimento médico especializado e os seus familiares directos poden someterse a probas preventivas, adiantándose ao desenvolvemento da enfermidade. Como sinalan desde a contorna de Asomega, este cribado xenético sostible e equitativo establece as bases dunha sanidade capaz de predicir o risco antes de que aparezan os síntomas.

Participación e tecnoloxía

O proceso para participar é sinxelo pero rigoroso. Os cidadáns de entre 30 e 70 anos seleccionados de forma aleatoria reciben unha mensaxe de texto informativa. Tras a súa aceptación voluntaria, deben solicitar cita a través da aplicación Sergas Móbil. As extraccións realízanse de luns a xoves en horario de tarde nos hospitais de referencia, facilitando a participación da poboación activa.

Cun investimento total de 20 millóns de euros, Xenoma Galicia consolídase como un dos proxectos de saúde pública máis importantes do mundo por porcentaxe de poboación cuberta. O obxectivo final é acadar as 400.000 mostras, creando un biobanco sen precedentes que non só mellorará a saúde individual dos galegos, senón que servirá de motor para a industria biotecnolóxica e farmacéutica da rexión.

O conselleiro Gómez Caamaño definiu a iniciativa como un "gran proxecto de país", convidando a todos os convocados a sumarse a esta aposta pola ciencia que promete cambiar para sempre a forma en que entendemos a saúde en Galicia.

Ancochea ensalza en Ribadavia el valor estratégico de la medicina rural

Julio Ancochea durante su intervención en el foro de SEMG sobre Medicina Rural en Ribadavia (Ourense).

La Jornada Medicina Rural+, organizada en Ribadavia por la Fundación para lnvestigación y la Formación de SEMG, ha servido para poner de relieve el papel fundamental de los médicos de familia rurales en la sostenibilidad del sistema sanitario. En la sesión del viernes, Julio Ancochea, presidente de Asomega, participó en una mesa dedicada a la innovación social y comunitaria junto con Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG, y Keith Albert Foo, responsable del Grupo de Trabajo de Medicina Rural de la sociedad y presidente de SEMG Galicia.

Julio Ancochea durante su intervención en el foro de SEMG sobre Medicina Rural en Ribadavia (Ourense).

Julio Ancochea durante su intervención en el foro de SEMG sobre Medicina Rural en Ribadavia (Ourense).

Durante su intervención, Ancochea realizó un balance de los cuatro años de la Beca de Medicina Rural, iniciativa conjunta entre Asomega y SEMG que premia la excelencia en este ámbito.

"Ser pocos no significa tener menos derechos", afirmó con rotundidad, recordando lo dicho por la ganadora de la primera edición de la beca. Para el presidente de Asomega, la equidad sanitaria es un derecho irrenunciable para los pacientes que envejecen en territorios dispersos.

Un recorrido por la excelencia rural

El presidente de Asomega detalló cómo los proyectos premiados en las sucesivas ediciones de la beca han transformado la asistencia en los núcleos rurales:

  • Humanización y autocuidados: la primera edición resaltó el proyecto de Cristina Margusino en Xinzo da Limia sobre coordinación sociosanitaria y el trabajo de Ana María Bello Souto enfocado en la educación en autocuidados para empoderar al paciente.
  • Docencia y prevención: la segunda beca puso en valor el aula de formación en ecografía clínica de Keith Albert Foo para médicos rurales. Asimismo, recordó los accésits de Carlota Bugallo, Brais Miguel García y Sonia Muinelo (Castro Ribeiras de Lea), y de Tania Salgado (Folgoso do Courel), centrados en estrategias preventivas.
  • Capacidad diagnóstica y memoria: la tercera convocatoria destacó el estudio de Marta Calvo Seoane sobre la concordancia diagnóstica en ecografía para masas renales en Atención Primaria. También reconoció la labor de José Manuel Lage Parente por preservar la identidad médica en el Museo do Médico Rural de Maceda.
  • Longevidad activa y resiliencia: la edición de 2025 ensalzó el "Plan de Actuación Integral Salud Natural del Macizo Central", de Sonia Isela Trejos y Carlos Moral, que convierte el envejecimiento en una oportunidad de salud comunitaria , junto al accésit de Alicia Falagán y María Lozano por su labor formativa en Valdeorras.

El legado de la jornada

Tras el análisis de Ancochea el viernes, el encuentro continuó el sábado con un taller participativo para la construcción del Decálogo RURAL+. Este documento, que representa el principal legado científico de la cita, establece los principios que deben guiar la especialidad en el futuro, integrando la tecnología y la ética.

La jornada sobre medicina rural fue clausurada oficialmente por la tarde por Pilar Rodríguez Ledo, Keith Albert Foo, el alcalde de Ribadavia, César Fernández Gil, el presidente de la Diputación de Ourense, Luís Menor Pérez, y el directivo de Menarini Alberto Cipolla.

 

 
 
 
 
 
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Manuel Leyes recibe el XVIII Premio Victoriano Reinoso de Aegama

Julio Lage, presidente de AEGAMA, entrega el galardón a Manuel Leyes.

En el corazón financiero de la capital, la Asociación de Empresarios Gallegos en Madrid (Aegama) volvió a celebrar su cita más emblemática: la entrega del Premio Victoriano Reinoso. En esta decimonovena edición, el galardón ha recaído en el doctor Manuel Leyes Vence, cirujano de prestigio mundial y referente indiscutible en la medicina deportiva de élite.

Julio Lage, presidente de Aegama, entrega el galardón a Manuel Leyes.

Julio Lage, presidente de Aegama, entrega el galardón a Manuel Leyes.

El acto de Aegama, celebrado en el hotel Eurostars Madrid Tower, no solo fue un reconocimiento a la brillante trayectoria del traumatólogo ourensano, sino que se convirtió en una exaltación del "poder blando" de Galicia: el talento de sus hijos fuera de sus fronteras físicas.

Durante el acto, la representación de la Xunta de Galicia, encabezada por la directora del Igape, Covadonga Toca, subrayó la importancia de figuras como Leyes, cuya excelencia trasciende lo profesional para convertirse en marca de identidad. "El talento gallego en Madrid no es solo un activo económico, es nuestra mejor carta de presentación exterior", destacó. Además, felicitó a Aegama, presidida por Julio Lage, por su incansable labor de cohesión de un empresariado que mantiene el cordón umbilical con su tierra de origen.

De las aulas de los Maristas a la Clínica Mayo

Hijo, nieto y biznieto de médicos, Manuel Leyes lleva la vocación en el ADN. Su viaje comenzó en el colegio de los Maristas de su Ourense natal, pero a los 17 años su curiosidad le obligó a hacer las maletas: primero Dublín y luego la Universidad de Navarra, donde se licenció con el premio al mejor residente de España.

Sin embargo, el verdadero salto cualitativo lo dio al cruzar el Atlántico. En Estados Unidos se curtió en templos de la medicina como la Clínica Mayo y la Cleveland Clinic Foundation, donde fue el único europeo en trabajar codo con codo con los servicios médicos de gigantes como los Cleveland Cavaliers de la NBA o los Browns de la NFL. Aquel joven que soñaba con estar cerca del deporte desde la medicina acabó convirtiéndose en el "arquitecto de rodillas" más buscado del planeta.

Hoy, Manuel Leyes ejerce como Jefe de Servicio de Traumatología en Olympia Quirónsalud, y dirige además su propia consultora, Leyes, Flores & Asociados. Por su quirófano han pasado leyendas como Carolina Marín, Luka Modric o Carlos Alcaraz, buscando esa precisión que mezcla la frialdad del cirujano con la calidez del carácter gallego.

Medicina y música: se interpretan con la cabeza, se dictan con el corazón

El doctor Ruza y su esposa, María Jesús del Olmo, Fernando Rey Paz y Julio Ancochea.

En un mundo de pantallas, datos fríos y muros de cristal, la medicina corre el riesgo de olvidar que su objeto —y su sujeto— es el ser humano. El encuentro "Pulso y armonía" celebrado en el Centro Gallego de Madrid no fue solo una conferencia más, sino un acto de rebeldía humanista frente a la "tecnificación desmedida". Bajo la mirada de los maestros que nos precedieron, la familia de Asomega se reunió para recordar que curar no es solo reparar un organismo, sino acompañar a una persona en su vulnerabilidad.

El doctor Ruza y su esposa, María Jesús del Olmo, Fernando Rey Paz y Julio Ancochea.

El doctor Ruza y su esposa, María Jesús del Olmo, Fernando Rey Paz y Julio Ancochea.

El acto tuvo un prólogo cargado de simbolismo académico y afectivo. María Jesús del Olmo, subdirectora del máster de musicoterapia de la UAM y presidenta de la Fundación Musicoterapia y Salud, fue la encargada de presentar al protagonista de la tarde,  Francisco J. Ruza. Lo hizo desde el respeto de quien presenta a su maestro, pues Ruza fue precisamente el director de su tesis doctoral, un trabajo pionero que cimentó científicamente el uso de la música en entornos críticos.

Con la honestidad de un científico de raza, el presidente de honor de Asomega confesó su escepticismo inicial ante la disciplina. Sin embargo, los datos de la investigación de Del Olmo —desarrollada en las Unidades de Cuidados Intensivos que él dirigía— terminaron por convencerle.

En concreto, su trabajo demostró cómo bebés sedados y con ventilación mecánica son capaces de acompasar su ritmo cardíaco al compás de la música en directo, mejorando sensiblemente su saturación de oxígeno. "Las máquinas no tienen inteligencia emocional", advirtió Ruza, señalando que la musicoterapia aporta esa "interfaz humana" que el ordenador a menudo interrumpe.

Una "sombra cariñosa" para el alma

La clausura, a cargo de Julio Ancochea, presidente de Asomega, elevó la jornada a un plano emocional y literario. Para Ancochea, la humanización no es una moda de gestión, sino la "columna vertebral" de la profesión. En un discurso vibrante, recordó al recientemente fallecido Aniceto Charro, pilar de la asociación, y agradeció a Fernando Rey, presidente del Centro Gallego, su constante hospitalidad.

Rescatando la voz de Rosalía de Castro, Ancochea comparó la musicoterapia con esa "sombra cariñosa" que sostiene el espíritu cuando la salud flaquea. Citando los versos de la poeta, recordó que la música es el compás que nos devuelve el ritmo de la naturaleza y el calor del afecto materno en los momentos de mayor fragilidad.

Como si fuera el eco de las palabras de Ancochea, el acto se disolvió en las notas del acordeón de Carlos Nieto, colaborador habitual de la Fundación Músicos por la Salud. Al sonar "La vida es bella", el ambiente se impregnó de esa armonía que busca el bienestar del paciente. Fue el broche perfecto para una tarde donde quedó claro que, en Asomega, la medicina se ejerce con la cabeza, pero se dicta desde el corazón.

Momento de la conferencia de Francisco J. Ruza.

Intervención de Ruza.

Aspecto del salón de actos del Centro Gallego durante la presentación que la doctora Del Olmo hizo de Francisco Ruza.

Aspecto del salón de actos del Centro Gallego durante la presentación que la doctora Del Olmo hizo de Francisco Ruza.

 

La zona noroeste lidera el cumplimiento nutricional en menús escolares

Portada del informe en el que ha participado Rosaura Leis como presidenta de la FEN.

La Organización de Productores de Pesca del Puerto y Ría de Marín (Opromar) ha presentado en Madrid el "Estudio de menús escolares en España: equilibrio energético y consumo de pescado". El análisis, avalado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN), contó con la intervención de la miembro de la Junta Directiva de Asomega Rosaura Leis, catedrática de la Universidad de Santiago de Compostela y presidenta de la FEN. Durante la jornada, la doctora subrayó que no solo es vital garantizar una dieta equilibrada, sino educar en hábitos que perduren toda la vida.

Portada del informe en el que ha participado Rosaura Leis como presidenta de la FEN.

El informe, que analiza 2.738 centros de Educación Primaria, arroja una lectura especialmente positiva para la "Zona Noroeste". Esta región encabeza el ranking nacional de cumplimiento promedio con un 71,1%, siendo la única que logra superar el objetivo del 70% fijado en la investigación.

Este liderazgo evidencia que el éxito no depende únicamente del acceso al producto, sino de una gestión y planificación eficaces. El estudio recomienda preservar las tradiciones gastronómicas regionales aprovechando los recursos pesqueros locales, lo que reduce la huella de carbono y aumenta la aceptación infantil gracias a la familiaridad con las especies de proximidad.

A pesar de la buena posición del Noroeste, el diagnóstico global es preocupante: tres de cada cuatro comedores en España no garantizan el consumo mínimo de pescado azul. Aunque la frecuencia semanal de pescado se cumple de forma casi unánime (96,6%), existe una dependencia excesiva de la merluza, presente en el 91,7% de los centros.

Rosaura Leis incidió en que esta carencia limita el aporte de ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA), esenciales para el desarrollo cognitivo y visual. Además, se alertó sobre la falta de transparencia, ya que el 43% de los centros no ofrece información completa sobre el valor energético y los macronutrientes de sus propuestas culinarias.

Horizonte 2026: Hacia una alimentación sostenible

La presentación de estos datos coincide con la inminente entrada en vigor del Real Decreto 315/2025 de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles. Según Juan Martín Fragueiro, gerente de OPROMAR, esta normativa representa una "oportunidad histórica", aunque advirtió que sin información nutricional obligatoria y un seguimiento continuo, existe el riesgo de que la mejora real de la alimentación de los escolares quede en un mero trámite administrativo.

En el marco del evento, también se dio a conocer la campaña Super Peixiño - Edición 2026, una iniciativa diseñada para promover hábitos saludables y el consumo de pescado entre la población infantil de forma atractiva.

 
 

El, necesario, médico humanista

Alicia Batlle y Julio Ancochea.

Hay conversaciones que no terminan cuando se apagan las cámaras, no se archivan ni se disuelven en la rutina. Permanecen suspendidas en algún lugar impreciso de la memoria y, con el paso de las horas, empiezan a trabajar en silencio, formulando preguntas nuevas, preguntas incómodas, preguntas necesarias.

Alicia Batlle y Julio Ancochea.

Eso me ocurrió tras hablar, hace unos días, con Julio Ancochea: neumólogo de reconocida trayectoria clínica, investigador, docente, impulsor de proyectos solidarios internacionales… y, al mismo tiempo, escritor, poeta, lector voraz, amante de la palabra. Un médico que transita con naturalidad entre la fisiopatología respiratoria y la literatura, entre el dato y el verso, sin necesidad de justificarse, sin compartimentos estancos.

Surge entonces una pregunta que rara vez nos formulamos en voz alta: ¿en qué momento empezamos a confundir excelencia con estrechez?

Durante décadas, la medicina ha avanzado gracias a una especialización cada vez más precisa. La complejidad biológica, tecnológica y organizativa del sistema sanitario exige profesionales capaces de dominar territorios altamente específicos. Nadie discute esa necesidad, pero sí conviene detenerse a observar sus efectos colaterales.

Cuando el conocimiento se fragmenta en exceso, cuando cada disciplina se repliega sobre sí misma, cuando la mirada se reduce al perímetro de una especialidad, el pensamiento pierde profundidad contextual. Gana precisión, sí, pero pierde perspectiva y horizonte. No siempre concebimos el saber de esta manera.

El Renacimiento entendía el conocimiento como un sistema vivo, interconectado, expansivo. Leonardo da Vinci estudiaba anatomía diseccionando cuerpos humanos para comprender mejor la pintura; diseñaba sistemas hidráulicos mientras reflexionaba sobre proporción y belleza. Siglos después, Santiago Ramón y Cajal cartografió el sistema nervioso con una precisión que todavía hoy asombra, apoyándose en una capacidad artística excepcional y en una formación humanista poco común.

Cajal escribió que todo ser humano puede convertirse, si se lo propone, en escultor de su propio cerebro. No hablaba únicamente de plasticidad neuronal, lo hacía de cultura, de curiosidad sostenida y de responsabilidad intelectual. Hablaba de formación integral.

No me resulta anecdótico que un neumólogo hable de tradición, de literatura, de poesía, del mundo rural, del paciente como persona y sus circunstancias. Estamos ante una coherencia profunda.

La medicina, cuando se ejerce con verdadera vocación, no se limita a aplicar guías clínicas: exige interpretar silencios, contextualizar síntomas, sostener incertidumbres, acompañar biografías frágiles. Comprende que cada paciente es también un relato, una historia, un ecosistema emocional, social e, incluso, espiritual.

La literatura entrena esa atención al matiz, esa capacidad de nombrar lo complejo sin simplificarlo, ese respeto por lo que no siempre es cuantificable. Enseña a mirar despacio, a no reducir, a no clausurar demasiado pronto el sentido.

William Osler lo formuló con claridad: “El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad”. Para lo segundo, ningún algoritmo es suficiente. La evidencia científica contemporánea refuerza esta intuición, diversos estudios en psicología cognitiva y economía del conocimiento han demostrado que la creatividad y la innovación surgen con mayor frecuencia en entornos interdisciplinarios. Herbert Simon definió este fenómeno como pensamiento combinatorio: la capacidad de generar soluciones nuevas mediante la integración de dominios distintos.

"La medicina no se limita a aplicar guías clínicas"

La especialización profundiza, la transversalidad transforma. Ambas son necesarias, separadas, resultan incompletas.

Este debate adquiere hoy una relevancia particular en un contexto marcado por la digitalización acelerada, la inteligencia artificial y la creciente automatización de procesos clínicos. Las competencias técnicas, aunque imprescindibles, son cada vez más replicables. Lo que no se automatiza es el juicio ético, la comprensión contextual, la empatía compleja, la capacidad narrativa, la sensibilidad cultural.

Paradójicamente, cuanto más tecnológica se vuelve la medicina, más imprescindible resulta su dimensión humanista. Los profesionales que marcarán el rumbo del sistema sanitario no serán únicamente los expertos en herramientas avanzadas, sino quienes sepan interpretarlas con criterio, prudencia y conciencia social. Quienes comprendan que la evidencia necesita ser leída, no solo aplicada, que los datos necesitan ser narrados y que la eficiencia no puede desligarse del sentido.

En este contexto, figuras como Julio Ancochea representan algo más que excelencia clínica. Encarnan una forma de liderazgo intelectual basada en la integración: ciencia y conciencia, rigor y sensibilidad, conocimiento y compromiso. No se trata de acumular disciplinas sino de construir una mirada amplia, coherente, capaz de conectar saberes sin diluirlos. Una mirada que entiende el todo sin despreciar la parte, que observa el detalle sin perder el paisaje y que comprende al ser humano antes que al caso clínico.

Tal vez el error contemporáneo esté siendo asumir que la identidad profesional debe agotarse en una sola etiqueta. Las mentes amplias no son mentes dispersas, son mentes que se niegan a amputar partes de sí mismas para encajar en modelos productivos estrechos. Son mentes que entienden que el conocimiento no es una escalera vertical, sino una red (o una orquestra, amigo Julio).

Una red que conecta ciencia con arte, investigación con ética, tecnología con humanismo, datos con relato.

Ahí, justo ahí, reside una forma silenciosa de genialidad: en la negativa a elegir entre precisión y belleza, entre evidencia y humanidad, entre especialización y cultura. En última instancia, la excelencia que deja huella no se mide por la estrechez del foco, sino por la amplitud del horizonte.

(Publicado en Redacción Médica el 18 de febrero).

El reto del futuro médico: definir la motivación real y avanzar a zonas de exigencia

Andrés Rodríguez-Lorenzo.

En el marco de la jornada "Trayectoria y Vida", organizada por la Academia Asomega en Santiago de Compostela, el doctor Andrés Rodríguez Lorenzo ofreció una lección de vida y profesión a los estudiantes de Medicina. Interviniendo desde Suecia, el actual jefe del Departamento de Cirugía Plástica y Cirugía Maxilofacial en Uppsala desgranó una hoja de ruta para las nuevas generaciones basada en la excelencia y la valentía de salir del entorno conocido para alcanzar el máximo potencial.

Andrés Rodríguez-Lorenzo.

Para Rodríguez Lorenzo, el punto de partida es una pregunta que el médico debe hacerse durante toda su vida: "¿Cuál es vuestra motivación para ser médico?". Ya sea la vocación de ayudar, el deseo de avanzar en la ciencia o la ambición profesional, el ponente fue tajante: hay que decidir si uno quiere quedarse como está o "explotar todo mi potencial".

Este camino hacia la maestría es incompatible con la complacencia permanente. El doctor explicó que el progreso real ocurre en la denominada "zona amarilla": "La zona de crecimiento personal es una zona donde parte de tu tiempo estás incómodo". Según su visión, "para crecer constantemente y mejorar es muy difícil hacerlo si estás siempre en una zona de confort". Por el contrario, advirtió sobre los entornos tóxicos o de estrés extremo, donde el crecimiento se detiene porque el profesional se ve obligado a centrarse únicamente en la "supervivencia mínima".

"Connecting the dots": el valor de la intuición

Rodríguez Lorenzo animó a los futuros médicos a no paralizarse ante la dificultad de tomar decisiones analíticas sobre su futuro, recurriendo al concepto de "connecting the dots" (conectar los puntos) de Steve Jobs. Explicó que decisiones que en su momento parecen puramente intuitivas cobran sentido con los años: "Tienen sentido cuando las ves en retrospectiva".

Como ejemplo, recordó su propia trayectoria desde Santiago y A Coruña hasta el Reino Unido y Taiwán. Fue en este último destino donde consolidó la importancia de la referencia externa: "Es muy importante el identificar un mentor", afirmó. Para el cirujano, un mentor es ese modelo profesional que ofrece un buen feedback y ayuda a seguir un camino de mejora constante.

Un compromiso de la "élite" con la sociedad

El cirujano recordó a los asistentes que, como estudiantes de Medicina en Europa, forman parte de la "élite educativa del mundo" (el 1% de la población). Este privilegio conlleva la responsabilidad de compartir el conocimiento: "Tenéis un privilegio que tenéis que en algún momento dar a los demás". Él mismo aplica esta máxima en Etiopía, donde colabora anualmente para ayudar a establecer departamentos de microcirugía que sean sostenibles.

Al abordar su labor en Uppsala —donde lidera un equipo de 200 personas y trata casos de extrema complejidad, como reconstrucciones tras ataques de osos o cáncer — destacó que el éxito nunca es solitario: "No hay nadie que llega lejos solo". Para él, la clave del éxito internacional no reside en factores externos, sino en la actitud: "La diferencia es el mindset que tenéis para ver que eso es una oportunidad".

Ante el miedo de los estudiantes a "quedarse descolgados" al irse al extranjero, el doctor concluyó con un mensaje de calma: "Si tomáis una mala decisión, hay siempre tiempo para reconectar". Nada es irreversible si se mantiene la curiosidad por mejorar la vida de los demás.

JORNADA TRAYECTORIA Y VIDA
Jornada Trayectoria & Vida: Primaria, de la consulta al territorio
Fernández-Villar: “Los determinantes sociales condicionan más que la propia enfermedad”
Marisa Crespo, por una cardiología que integre prevención, tratamiento y autocuidado
Luz Couce: “La salud se construye desde antes de nacer”
Ángel Carracedo:  "Buscad vuestro camino sin miedo a cambiar"
Interacción y aprendizaje, bases del pleno desarrollo vital y profesional

González Barcala: la mirada poliédrica de la Medicina, de la ciencia al paciente

Francisco Javier González Barcala

Asomega refuerza su estructura directiva con la incorporación de Francisco Javier González Barcala, una de las figuras más dinámicas y respetadas de la Neumología actual. Profesor Titular de la USC y líder del grupo de investigación traslacional en el IDIS —recientemente promocionado a la categoría de "grupo emergente" por su excelencia—, González Barcala representa el equilibrio ideal entre la asistencia clínica de alta complejidad y la producción científica de impacto internacional.

Su llegada a la Junta Directiva supone un impulso estratégico para el área académica de la asociación y un respaldo fundamental para el fomento de la investigación traslacional, consolidando el compromiso de Asomega con la vanguardia del conocimiento médico nacido en Galicia.

Francisco Javier González Barcala

Usted es un referente en la medicina académica y asistencial en Santiago. ¿Qué le ha motivado a sumarse al proyecto de Asomega y qué espera aportar desde su nueva responsabilidad en la Junta Directiva?
Mi colaboración con Asomega se inició ya hace unos años, probablemente por diversas razones. Por una parte, la filosofía de Asomega como entidad donde confluyen la ciencia, el humanismo y la galleguidad cordial encaja bien con mi forma de ver el mundo; por otra parte, la relación personal con varios de los miembros más activos de Asomega, y de esa colaboración que se mantiene en el tiempo surge la propuesta de dar un paso más y participar desde la Junta Directiva. 

En esta nueva posición intentaré aportar mi visión de la realidad, sumar esfuerzos para mejorar los resultados, ayudar siempre para que Asomega siga siendo una entidad presente en nuestra sociedad, ya que los objetivos que plantea me parecen de alto valor y coinciden plenamente con mi forma de ver el mundo: fomentar el contacto humano y profesional con las universidades gallegas, impulsar de la formación de sus socios y la difusión del conocimiento científico basado en la evidencia, con vocación de la humanización de la asistencia sanitaria.

Su grupo en el IDIS acaba de ser reconocido como "grupo emergente" tras años de intenso trabajo. ¿Cómo se traduce este éxito en la mejora de la vida de los pacientes con enfermedades de la vía aérea y cómo puede Asomega ayudar a visibilizar hitos científicos gallegos como este?
Es cierto que nuestro grupo IDIS ha conseguido en pocos años promocionar de la categoría de “asociado clínico” a “emergente”. Estamos contentos porque es el producto del esfuerzo de un grupo de personas que trabajamos sin el respaldo de ningún servicio ni departamento asistencial de ningún hospital, solo con los recursos que conseguimos captar en diversas convocatorias públicas y privadas. En este contexto hemos conseguido generar empleo financiando recursos humanos por medio de contratos Sara Borrell, Ramón y Cajal, GAIN, becas de formación del profesorado universitario o con convenios con entidades privadas. También hemos establecido alianzas estables con grupos internacionales, siendo las colaboraciones más intensas con el grupo de la Doctora Lena Uller de Lund -Suecia, y la Doctora Angelica Tiotiu de Bruselas-Bélgica, además de con diversos grupos españoles, donde destacaría la colaboración con el CIBER de enfermedades respiratorias. Con estos trabajos hemos identificado factores pronósticos y biomarcadores que parecen tener cierta relevancia tanto en asma como en EPOC. Además, hemos incorporado proyectos de investigación en dermatología, ya que muchos de los mecanismos fisiopatológicos son comunes. 

Podríamos avanzar más rápido si conseguimos una colaboración fluida con servicios clínicos ya que nuestra visión de la investigación es global, desde la clínica hasta la básica, por eso en nuestro grupo incluimos investigadores clínicos como neumólogos, dermatólogos, otorrinolaringólogos y básicos como biólogos y farmacéuticos.

Esperamos que nuestra participación permita mejorar la simbiosis de Asomega con la docencia, la investigación y la asistencia clínica.

Con más de 300 artículos y una actividad asistencial constante, encarna la figura del clínico-investigador. ¿Es esta polivalencia la mejor forma de aplicar una "ciencia con rigor" al pie de la cama del paciente?
Esto es una forma de ver el mundo, que me parece poliédrico, y quedarse solo con una visión me parece intentar lo imposible de simplificar lo que en realidad es complejo.  Mi primer enfoque de la medicina era asistencial, pero con el paso del tiempo he visto que el desarrollo de actividades de investigación permite mejorar la actividad asistencial, ya que es una forma de autoevaluación, de fomentar la autocrítica, de identificar puntos débiles en el proceso asistencial, con un impacto beneficioso final en el paciente.

¿Qué papel cree que debe jugar Asomega a la hora de atraer y retener el talento de los jóvenes médicos gallegos?
Al ser Asomega una entidad internacional pero sólidamente vinculada a Galicia, permite mantener redes de comunicación fluidas, tanto personales como institucionales, de forma que puede ser un gran facilitador para captar talento al aportar información sobre posibles formas de incorporación a los diversos sistemas de Galicia, tanto asistencial como docente o investigador

Tiene experiencia en medicina de urgencias y hospitalización a domicilio. ¿Cómo se cultiva la "medicina con alma" en entornos donde la rapidez y la gravedad de la patología aguda marcan el ritmo de trabajo?
Esto me lleva otra vez al concepto de realidad poliédrica, de tener más de una visión del mismo problema, que suele ser de utilidad para encontrar una mejor solución.

Lo cierto es que la experiencia en urgencias y en hospitalización a domicilio no ha sido una elección, ha sido el producto de las circunstancias de acceso al empleo que en ese momento era muy difícil. Pero una vez que se presentaron esas circunstancias, lo mejor es intentar optimizar la situación, siguiendo el consejo de un sabio anónimo que decía “no hay viento en contra, sino mal manejo de las velas”. En cualquier contexto, al margen de la necesidad de decidir con rapidez o de la gravedad del proceso que se plantee, deben mantenerse, en mi opinión, unos principios básicos de empatía, de hacer las cosas de la mejor forma posible, de decidir cuándo sabes y de preguntar cuando no sabes. Y en último caso, recurrir al consejo de mi abuela, que no era médico, pero tenía sentido común y me decía: "Cuando no sepas hacer, haz lo que querrías que hicieran contigo si fueras tú el paciente". Creo que este consejo puede resumir lo que es la esencia de la medicina con alma.

Su labor como editor en revistas internacionales y profesor en el extranjero le da una perspectiva global. ¿En qué medida cree que la "marca Galicia" en salud está hoy a la altura de los estándares europeos más exigentes?
Las experiencias internacionales no solo permiten, incluso obligan a abrir la mente. En estas revistas los equipos editoriales los formamos gente de diversos países del mundo, de forma que se generan debates que permiten ver diferentes formas de hacer tanto la medicina asistencial como la docencia o la investigación, conociendo de primera mano soluciones que pueden ser aplicables en nuestro país.

En cuanto a la docencia, que en mi caso incluye cursos de posgrado en el Reino Unido y formación de especialistas de neumología en el marco de la Sociedad Europea de Neumología (ERS), permite conocer el nivel real de otros países, los problemas y algunas soluciones, de forma que finalmente se pueden trasladar a nuestro país.

Con los datos que voy viendo de estas experiencias puedo decir que la marca Galicia es perfectamente competitiva a esos niveles. Si no lo fuera, yo no podría ser parte de esos foros, ya que mi formación y mi día a día están en este entorno de la marca Galicia.

Como profesor forma a los médicos del futuro, ¿qué valores, más allá de los puramente técnicos, intenta transmitirles y cómo encajan con el ideario de Asomega?
El ideario de Asomega de compatibilizar ciencia, humanismo, galleguidad cordial e internacionalización es un aspecto que forma parte de mi propia visión del mundo, de forma que es inevitable que se transmita en mi actividad docente.

Por otra parte, intento transmitir sentido crítico, siendo la primera crítica la evaluación de uno mismo, la autocrítica, y la búsqueda de información en fuentes fiables. Les insisto mucho en huir de quien nunca utilice el “no lo sé” como respuesta, hay que huir de quien siempre responde, pues aún el más sabio tendrá alguna duda, hasta Sócrates la tenía.

Marina Varela: excelencia, liderazgo y humanismo para el futuro de Asomega

Marina Varela Durán

La Junta Directiva de Asomega se refuerza con la incorporación de Marina Varela Durán, una figura cuya trayectoria personifica el equilibrio entre la vanguardia clínica y el compromiso con la identidad gallega. Su llegada no es solo una suma de talento, sino una alineación natural con los valores de Asomega y su búsqueda de una "ciencia con rigor" y una "medicina con alma".

Marina Varela Durán

Natural de Santiago de Compostela y licenciada por la USC, Varela cuenta con un doctorado Cum Laude por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente compagina la Jefatura de Servicio de Anestesiología y Reanimación del Área Sanitaria de Pontevedra e O Salnés con la Secretaría General de la SEDAR y su labor como profesora asociada en la USC. Esta visión 360º —que une la asistencia en primera línea, la gestión de alto nivel y la formación académica— la convierte en una pieza clave para los retos actuales de la sanidad.

Una hoja de ruta asentada

Basándose en su propia visión estratégica a cinco años, Marina Varela propone una transformación del modelo asistencial asentada sobre pilares que resuenan con la misión de Asomega:

  1. Liderazgo clínico y humanización: Evolucionar hacia un modelo asistencial más eficiente y multidisciplinar, donde la tecnología sea el soporte de una atención profundamente humana y centrada en el paciente.
  2. Excelencia académica y docente: Consolidar la formación de las nuevas generaciones de profesionales, transmitiendo no solo conocimientos técnicos, sino habilidades de liderazgo y compromiso ético.
  3. Fortalecimiento institucional: Reivindicar el papel estratégico de su especialidad y de la medicina gallega en el ámbito científico nacional e internacional.
  4. Gestión sanitaria e innovación: Aplicar su formación en Alta Dirección Hospitalaria para unir la visión clínica con la estrategia institucional, buscando siempre la sostenibilidad del sistema.

Un quinto pilar: compromiso con Asomega

A esta ambiciosa hoja de ruta se suma ahora un quinto eje fundamental: el impulso a los valores propugnados por Asomega. Varela asume su cargo en la Junta Directiva con la determinación de potenciar el talento de los profesionales de la salud gallegos, facilitando actividades que promuevan el desarrollo científico y la formación continua.

En concreto, se plantea:

  • Humanizar la asistencia: liderar la transición hacia una medicina donde la excelencia técnica no opaque la sensibilidad hacia el paciente.
  • Potenciar el ecosistema sanitario gallego: facilitar espacios de desarrollo científico y formación que pongan en valor la altísima capacitación de nuestros profesionales, dentro y fuera de Galicia.
  • Fomentar la ciencia con rigor: promover actividades que impulsen el conocimiento científico de vanguardia de los profesionales de la salud gallegos, manteniendo siempre el compromiso ético y humano.

La convicción es clara: solo a través de una implicación activa y transversal podremos construir un sistema sanitario más sólido, moderno y, sobre todo, con alma.