A veces la historia se empeña en no pasar página. Han pasado más de 140 años desde que Robert Koch le puso nombre al bacilo y, aunque la medicina ha ganado mil batallas, la tuberculosis sigue siendo ese "rival silencioso" que se aprovecha de las sombras de la vulnerabilidad. Asomega, como parte activa de la Red TBS-Stop Epidemias, se une a un frente común que recorre España con actos en Sevilla, Barcelona y Madrid con un mensaje claro: “Sí, podemos ponerle fin”. Pero para lograrlo, no basta con ciencia, requiere también de ese motor llamado compromiso social y una inversión que no se detenga.
Este comunicado conjunto, firmado por las entidades que lideran la lucha en nuestro país, es un grito a la acción para que la tuberculosis pase a ser, de una vez por todas, un recuerdo en los libros de texto.

Comunicado conjunto por el Día Mundial de la Tuberculosis
24 de marzo de 2026 –Sí, podemos ponerle fin a la Tuberculosis-
Un llamamiento a la acción
El 24 de marzo de 1882 Robert Koch establecía las bases microbiológicas de la tuberculosis y presentaba el microorganismo responsable de la enfermedad, Mycobacterium tuberculosis, bacilo que adoptaría el nombre de su descubridor. Un siglo después, se instauraba esa fecha como Día Mundial de la Tuberculosis y, desde entonces, cada año se reivindica en todo el planeta la necesidad de poner fin a esta enfermedad letal. Pese a tener cura desde hace más de medio siglo, la tuberculosis es aún hoy la enfermedad infecciosa que más muertes causa.
El Ministerio de Sanidad, Cruz Roja Española, la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona, la Comisión Interniveles para el Control de la Tuberculosis en Sevilla, y la Red TBS-Stop Epidemias mantienen su compromiso con el trabajo constante para poner fin a esta epidemia de injusticia, que se ceba principalmente con las poblaciones más vulnerables del planeta y cuyas consecuencias son muy graves, sanitaria, social y económicamente.
Para ello es necesario compromiso, inversión y solidaridad. Esfuerzo e implicación deben ser comunes y transversales: todas y todos podemos hacer algo.
El Informe Mundial sobre la Tuberculosis 2025 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ofrece datos preocupantes: en 2024 la tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte por enfermedad infecciosa; se estima que a nivel mundial alrededor de 10,7 millones de personas enfermaron de tuberculosis y 1,23 millones fallecieron a causa de esta enfermedad, que no olvidemos que es prevenible y curable.
Y la tuberculosis no es algo ajeno y lejano. Es un problema actual y que impacta en la salud pública, afectando sobre todo a las personas más vulnerables.
Según los datos que maneja la Red Nacional de Vigilancia en Salud Pública (RENAVE) (Informe preliminar de la vigilancia de la tuberculosis en España. Año 2024. Centro Nacional de Epidemiología. Instituto de Salud Carlos III). En 2024 se notificaron 4624 casos, un 10 % más que el año previo. La tasa de notificación para 2024 fue de 8,8 casos por 100000 habitantes. Se observaron incrementos tanto en población adulta como en menores de 15 años que pasaron de 3,2/100000 en 2023 a 4,2/100000 en 2024. Se pone de manifiesto también en este Informe que el manejo se hace cada vez más complejo debido al cambio de patrones de vulnerabilidad, las roturas de stock en los tratamientos o la dificultad de seguimiento de los casos que, con frecuencia, se desplazan entre comunidades autónomas, entre otros motivos. Por todo ello, se hace necesario un abordaje multisectorial para frenar el incremento que estamos observando, y así poder volver a alinearnos con los objetivos mundiales de control y frenar esta epidemia que tanta morbi-mortalidad conlleva.
Las entidades firmantes, organizadoras de actividades presenciales en diferentes lugares de nuestro país con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, compartimos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas de la Agenda 2030. Tenemos muy presentes las recomendaciones de la OMS y es nuestro objetivo seguir actuando con el mismo rigor con que lo venimos haciendo. Seguiremos defendiendo la necesidad de intervenciones de reconocida eficacia: diagnóstico precoz, tratamiento eficaz, prevención integral y atención de calidad contra la tuberculosis en los múltiples frentes. Sin olvidar la necesidad de innovación científica, y de la coordinación con la sociedad civil para revertir así esta epidemia de injusticia.