La fragilidad, el factor clave para el éxito de la cirugía en el mayor

El geriatra José Manuel Vega propone en la jornada de Asomega Maiores un cambio de modelo basado en la cogestión para reducir riesgos y estancias hospitalarias.

14/03/2026

En el marco de la jornada Asomega Maiores celebrada en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, el doctor José Manuel Vega, geriatra de dicho centro, ofreció una radiografía precisa sobre los desafíos que plantea el envejecimiento en el ámbito quirúrgico. Con una Galicia que presenta un índice de 172 mayores de 65 años por cada 100 menores de 20, la medicina actual se enfrenta a una realidad inevitable: la mayoría de las intervenciones complejas se realizan ya en pacientes de edad avanzada.

José Manuel Vega.

El impacto de la fractura de cadera

Vega centró gran parte de su análisis en la fractura de cadera, una patología que calificó como un reto sanitario de primer orden. Con una media de edad de 85 años, esta dolencia conlleva una mortalidad hospitalaria del 10%, que se duplica al cabo de un año. Además del factor humano, el coste económico es ingente, superando los 4.000 millones de euros anuales en España. Según el experto, el sistema actual invierte mucho en la fase aguda del quirófano, pero desatiende la recuperación posterior.

Ante este escenario, el doctor fue rotundo al señalar que es necesario un nuevo enfoque en la atención al paciente anciano desde el primer momento. Para Vega, la clave no reside en la edad cronológica, sino en un concepto clínico fundamental: la fragilidad.

La fragilidad se define como la pérdida de reserva fisiológica que deja al mayor expuesto ante cualquier contratiempo. Vega defendió que, para saber si un paciente va a sufrir complicaciones tras una operación, la mejor herramienta es medir su fragilidad antes de entrar en quirófano. "Si uno quiere saber realmente si un anciano va a morir o va a resultar incapaz en los próximos meses, solo puede medir una cosa: que mire la fragilidad", afirmó.

Como método práctico, propuso el uso de la velocidad de la marcha. Un paciente que camina cuatro metros a menos de 0,8 metros por segundo presenta un riesgo elevado. En estos casos, el protocolo ideal debe incluir una Valoración Geriátrica Integral (VGI) que examine no solo lo clínico, sino también la situación funcional, mental y social del individuo.

Resultados del modelo de cogestión

El doctor compartió el éxito del modelo implantado en el Álvaro Cunqueiro, donde desde 2015 los geriatras trabajan codo con codo con los traumatólogos. Los resultados hablan por sí solos: tras un año de colaboración, la mortalidad hospitalaria bajó del 10% al 3% y la estancia media se redujo en cinco días. Este cambio de gestión no solo mejora la supervivencia, sino que supone un ahorro anual de un millón de euros por hospital.

Como conclusión, Vega instó a que los pacientes con fractura de cadera en toda Galicia sean manejados por unidades de Ortogeriatría donde expertos clínicos y cirujanos compartan la responsabilidad. Su objetivo es claro: concienciar de que "el paciente mayor tiene unas características muy peculiares" y que solo a través de programas de cribado de fragilidad y rehabilitación adecuada se conseguirán los mejores resultados quirúrgicos.

Más información de la jornada de Asomega Maiores en Vigo