La incorporación de Cristina Alonso Bouzón a la Junta Directiva de Asomega supone un refuerzo estratégico de primer nivel justo cuando la asociación busca consolidarse como puente de talento sanitario. Su trayectoria, que une clínica, gestión e investigación, vive ahora un momento clave: tras años de experiencia en Madrid, donde además presidió la Sociedad Española de Medicina Geriátrica, Alonso regresa a Galicia para liderar un desafío mayúsculo: la puesta en marcha de la Medicina Geriátrica en el Hospital de Pontevedra.
En esta entrevista, Cristina Alonso disecciona con valentía la necesidad de romper con una narrativa que reduce al mayor a la categoría de "paciente complejo". Su propuesta es clara y ambiciosa: el sistema sanitario debe dejar de centrarse en la enfermedad para pivotar sobre la capacidad funcional y la trayectoria vital de la persona. Además, denuncia con firmeza el "edadismo científico" y defiende que la excelencia técnica es inseparable del respeto a la dignidad humana.
Para la nueva vocal de Asomega, Galicia tiene la oportunidad de dejar de ser solo un caso de estudio demográfico para convertirse en el referente de una geriatría moderna y exportable, donde el sistema sea el que se adapte a la persona y no al revés.

Cristina Alonso Bouzón.
Se incorpora a la Directiva de Asomega en un momento de gran dinamismo para la asociación. ¿Qué objetivos personales y profesionales se marca en esta nueva etapa?
Me incorporo con una enorme ilusión... Asomega vive un momento de expansión y apertura, y creo que es muy buen momento para consolidar su papel como puente entre Galicia y el talento sanitario gallego tanto dentro como fuera de nuestra comunidad.
En lo personal, quiero contribuir activamente a generar cambios en mi tierra. En lo profesional, deseo poner al servicio de la asociación mi experiencia en el campo del envejecimiento, fortaleciendo el ámbito de la Geriatría, impulsando espacios de reflexión sobre el reto demográfico y ayudando a que Asomega sea un foro de pensamiento estratégico sobre el futuro de la medicina en Galicia.
Como experta en Geriatría, ¿cómo cree que el grupo de trabajo Asomega Maiores puede influir en la mejora de la atención a los mayores gallegos?
Galicia es uno de los territorios más envejecidos de Europa. Eso es un reto enorme y ofrece una oportunidad de cambio. En ese sentido, el grupo Asomega Maiores puede convertirse en un espacio de referencia como generador de cambio aportando en tres niveles diferentes:
- Contribuyendo a la sensibilización social, visibilizando las necesidades reales para mejorar la salud de las personas mayores.
- Favoreciendo espacios de formación, promoviendo una cambio de cultura desde la medicina centrada en la enfermedad a la medicina centrada, como recomienda la Organización Mundial de la Salud, en la capacidad funcional.
- Influyendo en la política sanitaria, aportando análisis técnicos y propuestas viables para adaptar el sistema sanitario gallego a las necesidades de todas las personas mayores.
Si logramos cambiar la narrativa —de “paciente complejo” a “persona con trayectoria vital”— ya estaremos transformando la atención.
Ahora asume el desafío de poner en marcha la Medicina Geriátrica en el Hospital de Pontevedra. ¿Por qué decide dar este paso en este momento de su carrera?
Creo que es un momento muy adecuado en mi trayectoria profesional. Después de años de experiencia clínica, de participación en proyectos de investigación y de trabajo también en el ámbito de la salud pública, siento que puedo aportar una visión innovadora sobre el envejecimiento y la organización de la atención a las personas mayores.
Me motiva especialmente la oportunidad de contribuir al desarrollo de la Geriatría en Galicia y de trabajar desde el hospital en colaboración con otros profesionales para mejorar la atención a una población cada vez más longeva.
Más que crear una estructura nueva, el reto es impulsar una forma de trabajar que ponga el foco en la funcionalidad, la coordinación entre niveles asistenciales y la atención integral a la persona mayor. En un territorio como Galicia, con uno de los índices de envejecimiento más altos de Europa, avanzar en este modelo es especialmente relevante.
Desde su experiencia, ¿cuáles son los pilares irrenunciables sobre los que debería construirse una buena atención geriátrica en el ámbito hospitalario?
La geriatría moderna se apoya en algunos pilares muy claros. En primer lugar, la Valoración Geriátrica Integral, que permite entender al paciente mayor en toda su complejidad: no solo la enfermedad, sino también su funcionalidad, su situación cognitiva, social y su entorno.
En segundo lugar, el trabajo interdisciplinar, donde distintos profesionales aportan miradas complementarias para construir planes de atención realmente centrados en la persona.
Otro elemento clave es el enfoque en la funcionalidad y la calidad de vida. En las personas mayores, el objetivo no es solo tratar enfermedades, sino preservar la autonomía y la capacidad de vivir con sentido.
También es fundamental la continuidad asistencial, evitando que el paciente tenga que navegar solo entre hospital, atención primaria y recursos sociales.
Y, por supuesto, la docencia y la investigación, porque un servicio que no genera conocimiento ni forma profesionales difícilmente puede adaptarse a los retos del envejecimiento.
En definitiva, la geriatría aporta una mirada transversal que ayuda a que el sistema sanitario responda mejor a las necesidades de una población cada vez más longeva.
En algunas intervenciones ha denunciado la exclusión de los mayores en la investigación. ¿Cómo se puede combatir este "edadismo científico"?
El edadismo científico es una forma silenciosa de inequidad. Durante mucho tiempo, las personas mayores han estado infrarrepresentadas en los ensayos clínicos, a pesar de ser quienes más utilizan los sistemas sanitarios.
Combatirlo exige varias acciones claras. En primer lugar, garantizar una representación adecuada de personas mayores en los ensayos clínicos, salvo cuando exista una contraindicación justificada. En segundo lugar, diseñar estudios que midan variables realmente relevantes en esta etapa de la vida, como la funcionalidad, la fragilidad o la calidad de vida. Y también formar investigadores con sensibilidad geriátrica.
Además, es importante avanzar hacia marcos regulatorios que fomenten o incluso exijan que los estudios incluyan poblaciones que reflejen a los pacientes reales, incluyendo personas mayores con multimorbilidad.
Si queremos una medicina verdaderamente basada en la evidencia, esa evidencia tiene que representar a quienes atendemos cada día en la práctica clínica.
Galicia es un laboratorio demográfico por su alto índice de envejecimiento. ¿Cree puede aportar un modelo de geriatría exportable al resto de España?
Sin duda. Galicia es un laboratorio demográfico real. Si conseguimos articular una red sólida de atención geriátrica integrada —hospital, primaria, residencias y ámbito comunitario— estaremos generando un modelo replicable.
La clave no es centrarse en hacer más recursos, sino organizarlos mejor y orientarlos a la funcionalidad y la prevención de la dependencia.
Lo que Galicia haga bien en envejecimiento hoy, España lo necesitará mañana.
En un sistema a menudo fragmentado, ¿qué hay que hacer para que el paciente mayor no se sienta perdido?
La persona mayor no debe adaptarse al sistema sanitario; el sistema sanitario debe adaptarse a la persona mayor.
Para ello necesitamos referentes claros, coordinación real entre los distintos niveles asistenciales y planes de cuidados comprensibles, elaborados teniendo en cuenta las voluntades y prioridades de la persona mayor y compartidos entre todos los profesionales y agentes que participan en su atención.
Y también algo muy simple, pero muchas veces olvidado: tiempo para explicar.
Cuando la persona mayor entiende lo que le ocurre, sabe cuáles son los objetivos de su cuidado y siente que su voz cuenta en las decisiones, deja de sentirse perdida y pasa a sentirse acompañada.
Su perfil une clínica, gestión e investigación. ¿Qué mensaje enviaría a las nuevas generaciones de geriatras que ven en usted un referente?
Lo primero les felicitaría por haber elegido la especialidad más bonita de la Medicina. La Geriatría es una especialidad extraordinariamente abierta, que permite desarrollar trayectorias profesionales muy diversas. Dentro de ella caben múltiples ámbitos de especialización: la ortogeriatría, oncogeriatría, hematogeriatría, cardiogeriatría, la atención en unidades de agudos, el abordaje de la recuperación funcional, la prevención del deterioro funcional mediante el abordaje de la fragilidad clínica, los cuidados paliativos, la atención comunitaria tanto en personas institucionalizadas como aquellas que viven en domicilio... Es una especialidad que abre muchas puertas. Pero además trabajamos con personas mayores, que son quienes sostienen gran parte de la memoria. Atenderlas, además de un reto, es también una oportunidad de aprendizaje humano constante. No es casualidad que, en distintas encuestas profesionales, la Geriatría aparezca como una de las especialidades que genera mayor satisfacción entre quienes la ejercen.
Además les diría que no renuncien a la excelencia científica por el hecho de trabajar con personas mayores y les animaría a no limitar su desarrollo profesional únicamente a la práctica clínica. El reto del envejecimiento de la población es tan grande que necesitamos geriatras implicados en muchos otros ámbitos: la docencia, la investigación, la gestión sanitaria o la salud pública.
¿Cómo puede Asomega ayudar a difundir esa necesidad de una "medicina con alma" que trate adecuadamente a la persona mayor?
Asomega tiene la capacidad de generar discurso. Y el discurso construye cultura profesional.
Puede hacerlo promoviendo debates éticos, difundiendo buenas prácticas, visibilizando investigación rigurosa y defendiendo públicamente que la atención a la persona mayor necesita una atención sanitaria adaptada a sus necesidades. Invertir en esto es invertir dignidad, en calidad de vida y en el tipo de sociedad que queremos ser.
Porque la medicina con alma no significa hacer una medicina más blanda, sino hacer una medicina mejor: más rigurosa, más consciente de la complejidad y más centrada en la persona.













































