El histórico Pazo de Fonseca de Santiago se vistió con sus mejores galas para acoger una tarde que discurrió entre la memoria viva, el rigor de la ciencia y una honda vibración humana. La entrega del XXV Premio Nóvoa Santos, otorgado por Asomega, no fue una mera ceremonia de aniversario: significó la reafirmación de un compromiso inquebrantable con la salud pública y la identidad gallega.
El galardón reconoció de forma unánime la trayectoria del doctor Federico Martinón Torres, jefe del Servicio de Pediatría del CHUS, cuya labor sitúa la investigación en inmunización en la absoluta vanguardia planetaria.

Julio Ancochea, presidente de Asomega; Federico Martinón, Premio Nóvoa Santos; Antonio Gómez Caamaño, conselleiro de Sanidade; y Miguel Santalices, presidente del Parlamento.
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La apertura del acto estuvo marcada por el hondo simbolismo de la intervención del presidente de Asomega, el doctor Julio Ancochea. Frente a los eclipses cósmicos y las sombras provisionales, Ancochea defendió una medicina gallega comprometida con "perseverar en su luz", un camino sostenido por el rigor científico y la medicina ejercida con toda el alma.
Evocó los 110 años de la publicación del Manual de Patología General de Roberto Nóvoa Santos para recordar el deber del médico de escapar de la "cárcel estrecha de sus disciplinas" y entender que la ciencia es estéril si se desvincula del latido de la sociedad a la que sirve.
Esa vocación sirvió al presidente para desgranar el "Hilo de Ariadna" de estos veinticinco años del premio a través de sus ganadores, un tapiz de excelencia que ha fundado escuelas de dimensión universal en disciplinas como la cardiología, la endocrinología o la genética de precisión. Este itinerario histórico desembocó de forma natural en la pediatría, conectando el magisterio de Peña Guitián con la propia estirpe familiar del premiado, hijo y sobrino de ilustres pediatras.
Para Ancochea, la cita escenificó un puente inquebrantable "entre la memoria de los que nos precedieron y la promesa de los que empiezan".
Gratitud por encima del orgullo
Al recoger el testigo, el doctor Martinón despojó al acto de cualquier atisbo de orgullo corporativo para situarlo en el terreno de la gratitud. Reconoció el "vértigo" de sumarse a una lista de premiados donde figuran quienes fueron sus referentes y amigos, y confesó el inmenso honor de "caminar literalmente sobre las huellas" de su gran maestro, el profesor Peña Guitián, al ocupar sucesivamente su cátedra, su jefatura de servicio y su sillón académico.
Asimismo, ensalzó al Hospital Clínico Universitario de Santiago como el "buque insignia" de la sanidad gallega y a la Facultad de Medicina como el "Códice Calixtino" de las universidades de la comunidad.

El momento más emotivo de su intervención llegó al visibilizar el "precio invisible" que pagan las familias de los científicos. Martinón dedicó el premio a su mujer Cristina y a sus hijos, pilares de una carrera que "se escribe en artículos, pero se sostiene en silencio", y envió un conmovedor recuerdo a su madre, ausente por motivos de salud.
El pediatra, que citó la influencia de sus dos grandes maestros vitales —su padre y su tío—, sentenció con una frase que resumió el espíritu de la jornada: "La medicina es, antes que una profesión, una forma de compromiso con las personas".
Ese mismo compromiso articuló la vertiente científica y social del encuentro. En materia sanitaria puso en valor la idoneidad de la inmunización como una herramienta transversal de equidad y un "modelo de país" capaz de situar a Galicia con la menor tasa de mortalidad infantil de España.

Los otros Nóvoa Santos
El acto miró también al porvenir y al abrigo de los desfavorecidos, señas de identidad de la vertiente más social de Asomega. El talento joven recibió su justo espacio con la distinción Asomega Nova a la doctora Irene Rivero Calle, mientras que el reconocimiento Asomega Axuda aplaudió la labor de la Obra Social Pediatría del CHUS, una iniciativa consagrada a cuidar el bienestar emocional de los pacientes más pequeños y de sus familias durante los procesos de hospitalización.

Irene Rivero recibe la distinción del XXV Nóvoa Santos a la joven investigadora de manos de Olga Moreno, de Astrazeneca.

La Obra Social del CHUS, representada por Belén Mosquera, recibe el Premio Nóvoa Santos a la humanización entregado por Miguel Santalices.
Rodeados por un amplio respaldo institucional, sanitario y académico, encabezado por la rectora de la Universidad de Santiago de Compostela, Rosa Crujeiras, los asistentes escucharon la impecable laudatio del homenajeado, que en esta señalada edición corrió a cargo del profesor Felipe Casanueva. La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, y el presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices, completaron el plantel institucional. Por parte de AstraZeneca, patrocinadora del premio, intervino Olga Moreno, Vaccines Access Lead de la compañía.
El broche de oro, con la emocionante voz de la cantante Irma Macías, selló un vigésimo quinto aniversario donde Asomega demostró que la medicina de alta escuela en Galicia late siempre al compás del corazón.

