La resistencia antimicrobiana es una de las batallas sanitarias más complejas de nuestro tiempo. Frente a este desafío global, se acaba de encender una sólida luz de esperanza desde Galicia, concretamente desde la Universidade de A Coruña.

Álvaro Mourenza.
Un estudio internacional coordinado por Álvaro Mourenza, investigador del CICA y del INIBIC, ha descubierto una estrategia pionera para combatir al Staphylococcus aureus, un patógeno de alta relevancia clínica.
El gran peligro de esta bacteria, catalogada como prioritaria por la OMS, radica en su capacidad para invadir y refugiarse en el interior de las células humanas. De este modo, crea un escudo biológico que la resguarda del sistema inmunitario y de los antibióticos convencionales, cronificando las infecciones y provocando recaídas.
Para quebrar esta fortaleza, el equipo científico completó un cribado masivo de 6.297 compuestos biológicos activos. El proceso identificó la molécula 5-fluoro-2'-desoxicitidina (5-FdC) como una candidata idónea para infiltrarse en las células y cercar al patógeno de forma eficaz.
El verdadero hito de la investigación, cuyos resultados íntegros se detallan en el artículo original de la revista MicrobiologyOpen, llegó al asociar esta molécula con la rifapentina, un antibiótico ya integrado en la práctica clínica. La combinación demostró un potente efecto sinérgico contra distintas cepas, incluidas las variantes resistentes a la meticilina (MRSA), habituales en entornos hospitalarios.
Científicamente, la aportación más innovadora es el enfoque de diana dual (host-pathogen dual targeting). El tratamiento no solo ataca al microorganismo invasor, sino que actúa sobre los mecanismos del propio paciente para desahuciar al patógeno de su escondite celular.
La eficacia de la estrategia, coliderada por Álvaro Mourenza junto al científico Michal Letek, fue validada con éxito en cultivos celulares y modelos animales. Los ensayos constataron una reducción drástica de la carga bacteriana sin registrar signos de toxicidad.
Más allá del éxito de laboratorio, el estudio constituye una valiosa prueba de concepto. Demuestra que la reutilización de fármacos conocidos puede abrir atajos vitales y acelerar la carrera médica contra las bacterias resistentes.