Francisco Martelo Villar, presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia

Abrir la Academia a la sociedad, potenciar el desarrollo humanístico del médico y llegar a los más jóvenes, entre sus retos

24/10/2021

En el pleno extraordinario de la Real Academia de Medicina de Galicia ha sido elegido presidente, por unanimidad, Francisco Martelo Villar, titular del sillón de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.

Sucede en el cargo al recordado profesor José Carro Otero, titular de Historia de la Medicina recientemente fallecido. Martelo ha ejercido como cirujano en diferentes centros de Madrid, Murcia y Reino Unido, y durante treinta años ha sido jefe de Servicio en el actual Hospital Universitario de A Coruña, ciudad en la que también ejerció como profesor de su Universidad.

Francisco Martelo Villar en una imagen de la Real Academia de Medicina de Galicia de 2019.

Sesión inaugural del Curso 2019 en la que Francisco Martelo Villar, entonces secretario General de la Academia, leía la Memoria de actividades. El primero por la izquierda es su antecesor en la presidencia de la Academia, José Carro Otero.

Tras su elección, el doctor Martelo expuso las líneas maestras de su mandato, encaminadas a consolidar y mantener los logros obtenidos hasta ahora y a poner en marcha medidas, que ayuden a su misión de contribuir al estudio y progreso de la medicina, haciendo énfasis en la investigación, la educación médica y el desarrollo humanístico del médico.

Conocimiento y humanismo

Con motivo de su nombramiento fue entrevistado hace unos días en el programa «Es la mañana Galicia» por el miembro de la Junta Directiva de Asomega Ignacio Balboa. En esa conversación confesó que se emocionó al ser elegido de forma unánime nuevo presidente de la Academia.

Según explicó, el cometido de la Academia de Medicina ha ido evolucionando a lo largo de los años. En su fundación su fin era proyectar la Medicina haciendo publicaciones, difundiendo el conocimiento a la sociedad y a los médicos para su puesta al día, además de tener recursos para la enseñanza, a lo que se añadían competencias relacionadas con salud pública.

Posteriormente, con la aparición de un sistema adecuado de salud pública y de los colegios de médicos se han ido perfilando sus funciones y hoy fundamentalmente está «para contribuir al estudio y progreso de la Medicina desde el punto de vista de la énfasis en la investigación, con premios, la educación médica y el desarrollo humanístico de los médicos».

Además, señala que con la existencia de las sociedades médicas «no tiene mucho sentido que estemos en cada especialidad, pero sí que seamos capaces de agrupar en el contexto del conocimiento las distintas especialidades y vengan otros especialistas a escuchar los avances de cada especialidad«. Y apunta otro capítulo crucial: la Academia debe esforzarse por llegar a los jóvenes «a través del colegio y del instituto, que haya un conocimiento de la salud y de las necesidades en esa población».