Galicia estará al frente de una nueva iniciativa europea que busca comprender mejor uno de los mecanismos fundamentales de la expresión génica y aprovechar ese conocimiento para abrir nuevas posibilidades diagnósticas y terapéuticas. El CiMUS de la Universidade de Santiago de Compostela coordinará DECODES, una red internacional dedicada a investigar cómo las alteraciones del splicing intervienen en el desarrollo de enfermedades humanas.
El proyecto arrancará el 1 de enero de 2027, tendrá una duración de cuatro años y contará con cerca de 4,6 millones de euros de financiación europea. Reunirá a instituciones de nueve países y permitirá formar a 15 investigadores predoctorales. La USC recibirá aproximadamente 1,13 millones para desarrollar sus propias investigaciones y asumir la coordinación del conjunto.

Los tres directores de proyectos: Mabel Loza, directora del CIMUS; Marta Varela Rey, coordinadora científica; y Ashwin Woodhoo, también coordinador científico de DECODES e investigador del programa Oportunius.
El punto de partida de DECODES es el splicing alternativo, un proceso de maduración del ARN que permite generar diferentes transcritos a partir de un mismo gen mediante distintas combinaciones de exones. Esta versatilidad amplía extraordinariamente la diversidad proteica y resulta esencial para el funcionamiento celular, pero sus alteraciones pueden contribuir al desarrollo y progresión de numerosas patologías.
Entre ellas figuran el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas y metabólicas y diversos trastornos genéticos raros. La investigación ha avanzado considerablemente en la identificación de estas alteraciones, aunque trasladar ese conocimiento a la práctica clínica continúa siendo un desafío.
Precisamente ahí quiere intervenir DECODES: identificar isoformas de ARN asociadas a enfermedad, comprender qué mecanismos determinan su formación y explorar estrategias farmacológicas capaces de modular el splicing.
Como explica Marta Varela Rey, investigadora principal del CiMUS y coordinadora científica del proyecto, se trata de «cerrar la brecha entre el conocimiento de estas alteraciones y su aplicación en el diagnóstico y tratamiento».
Cuatro investigaciones desde Santiago
El protagonismo gallego no se limita a la coordinación institucional. Cuatro de los quince proyectos doctorales se desarrollarán en el CiMUS, bajo la dirección de tres investigadores con aproximaciones complementarias.
El grupo de Marta Varela Rey analizará cómo las alteraciones del splicing y las proteínas de unión a ARN participan en la activación de las células estrelladas hepáticas y el desarrollo de fibrosis.
Ashwin Woodhoo, también coordinador científico de DECODES e investigador distinguido del programa Oportunius, liderará dos líneas centradas en el sistema nervioso periférico: una sobre enfermedades desmielinizantes y otra sobre la función de nuevas proteínas reguladoras del ARN en tumores malignos de la vaina nerviosa.
La cuarta investigación estará dirigida por Mabel Loza, directora científica del CiMUS, y buscará estrategias farmacológicas para interferir con la maquinaria del splicing en estos tumores.
Una red para formar y conectar talento
DECODES pertenece a las redes doctorales de las acciones Marie Skłodowska-Curie, un instrumento europeo que combina investigación y formación avanzada mediante la colaboración entre universidades, centros científicos y empresas.
Los quince investigadores recibirán formación en genómica computacional, biología estructural, bioquímica del ARN, modelos de enfermedad, química medicinal y cribado farmacológico. Además, realizarán estancias en otros laboratorios y compañías, dentro de una red que abarca España, Portugal, Alemania, Suiza, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Reino Unido y Polonia.
La aspiración es construir una comunidad científica capaz de conectar disciplinas y facilitar el tránsito entre investigación básica, biotecnología y medicina traslacional. Para el CiMUS, la iniciativa representa una nueva oportunidad de consolidar su presencia en la investigación biomédica europea. Para Galicia, supone situar a Santiago en el centro de una colaboración internacional que abordará problemas científicos de notable complejidad y potencial clínico.