Ya conocemos los primeros detalles del Encontro de Verán de Asomega, una de las citas más señaladas y emotivas en el calendario de la entidad. Este año tendrá lugar el próximo sábado 1 de agosto en la histórica localidad pontevedresa de Baiona.
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Esta edición estará profundamente marcada por el recuerdo y el homenaje al profesor Aniceto Charro, que falleció en septiembre del año pasado dejando una huella imborrable como socio fundador y verdadera alma de la asociación.
El programa oficial arrancará a las 12:00 horas con un acto institucional de hondo calado titulado ‘Legado, memoria y gratitud’. Organizado en estrecha colaboración con el Concello de Baiona —institución dirigida por Jesús Vázquez Almuíña, exconselleiro de Sanidade de la Xunta de Galicia y amigo personal del doctor Charro—, este espacio servirá para rendir un justo tributo a la categoría humana y profesional de una figura irrepetible de nuestra medicina.
A continuación, en torno a las 12:45 horas, la jornada abordará su vertiente científica, centrada en el eje capital de las aportaciones del homenajeado: el impulso a la Dieta Atlántica como factor decisivo en la salud, la longevidad y la calidad de vida.
Este bloque, cuyos detalles específicos se darán a conocer en breve, contará con destacados especialistas médicos y representantes del sector productivo gallego que avalan, desde la innovación y el rigor de sus procesos, el fomento del bienestar a través de la alimentación.
El broche de oro llegará a las 14:30 horas en el Parador de Baiona con la tradicional comida de verano. Este almuerzo de confraternidad está abierto tanto a los socios de la entidad como a cuantos amigos y acompañantes deseen sumarse al homenaje.
El aforo para la comida es limitado, por lo que es imprescindible realizar la reserva previa.
Ciertas trayectorias no se interrumpen con la ausencia física, sino que permanecen como un pulso constante en la ciencia y en la memoria colectiva. La Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia ha celebrado una solemne y conmovedora sesión In Memoriam para honrar el legado de dos de sus más ilustres Académicos de Honor: el profesor colombiano Manuel Patarroyo Murillo y el gallego universal Aniceto Charro Salgado.
El acto, clausurado por el presidente de la institución, el doctor Francisco Martelo Villar, sirvió para recordar que la verdadera grandeza de la ciencia médica reside tanto en el rigor de la investigación como en el hondo compromiso con los pacientes.
La sesión contó con la intervención de dos figuras señeras de la academia gallega. El doctor Juan Jesús Gestal Otero, académico numerario de Medicina Preventiva, fue el encargado de trazar la semblanza de Patarroyo, rememorando su estrecha vinculación con Galicia desde su ingreso en la institución en 1996.
Por su parte, el doctor Felipe Casanueva Freijo —académico numerario de Endocrinología y galardonado con el prestigioso Premio Nóvoa Santos de Asomega en 2008— desgranó con brillantez la trayectoria de Aniceto Charro. Casanueva compartió con el homenajeado no solo la especialidad, sino también una histórica producción científica conjunta, destacando un pionero artículo sobre la prolactina publicado en 1988, un hito que el propio doctor Martelo reivindicó en su discurso como ejemplo de "armonía creativa" entre ambos investigadores.
Juan Gestal.
Felipe Casanueva.
Ambos homenajeados encarnaron lo que el doctor Martelo definió como la "nobleza científica": un binomio de máxima seguridad intelectual sostenido sobre el esfuerzo diario y el amor a la ciencia. Respecto a Manuel Patarroyo, figura egregia en Iberoamérica, se destacó su enfoque multidisciplinar y su hito histórico en el desarrollo de la primera vacuna sintética contra la malaria.
"Tito Charro": el alma y referente eterno de Asomega
Sin duda, la fibra más sensible de la tarde vibró al recordar al doctor Aniceto Charro Salgado, entrañablemente conocido como "Tito Charro". Para Asomega, de la que fue cofundador, primer presidente y presidente de honor hasta el final, Charro fue y seguirá siendo el referente absoluto.
El doctor Martelo quiso ensalzar de forma explícita en su discurso la figura de Charro, definiéndolo como "un gallego en Madrid siempre pendiente de trabajar a tope, sin despegarse nunca de sus raíces compostelanas".
Esta entrega absoluta ya había sido reconocida por Asomega en mayo del año pasado durante un emotivo homenaje en el que se le otorgó la alta distinción de "Médico Hipocrático". Fue precisamente en aquel marco donde el actual presidente de la asociación, el doctor Julio Ancochea, afirmó que Aniceto Charro "ha hecho de su práctica médica un espejo en el que el resto tratamos de asomarnos para ser mejores médicos y, sobre todo, mejores personas".
En ese mismo acto la profesora Julia Buján, que asistió en representación de Asomega al evento en la Academia, lo describió como "la fuerza de la naturaleza hecha persona, como un ciclón cuyo movimiento arrastra a los de su entorno".
Promotor indiscutible de la Dieta Atlántica
Catedrático de Endocrinología y Nutrición de la Universidad Complutense, su carrera despuntó internacionalmente con su beca Fulbright en la Universidad de California en 1969. En su solemne ingreso en la Academia gallega en 2005, presidido por Manuel Fraga —quien le otorgó la Medalla de Plata de Galicia en 2002—, Charro disertó sobre hormonas hipotalámicas, aunque su verdadera devoción clínica siempre estuvo fuertemente ligada a la nutrición. Se consagró como el promotor principal de la Dieta Atlántica, defendiendo con apasionamiento sus virtudes científicas y culturales.
El doctor Martelo recordó con afecto que Aniceto Charro adoptaba en sus intervenciones la filosofía del festina lente (apresúrate despacio), enredando a los oyentes con datos científicos para, en el momento más oportuno, sorprenderlos con un mensaje claro.
"Más que la adversidad de que no pueda seguir sorprendiéndonos —concluyó con emoción el presidente de la Academia—, permanecerá el recuerdo de su mirada para que mantengamos la motivación muy alta". Un faro indiscutible que seguirá guiando a Asomega y a toda la medicina española.
El doctor Francisco J. Ruza, presidente de honor de Asomega, ha sido el encargado de coordinar Hospital Infantil La Paz: 60 años de andadura, el libro conmemorativo que celebra las seis décadas de este referente sanitario madrileño. La obra, promovida por la Asociación Amigos del Hospital Infantil Universitario La Paz, funciona como un riguroso compendio de la evolución científica y humana de una institución clave para la modernización de la pediatría en España desde su inauguración en 1965.
Julio Ancochea, presidente de Asomega; Pilar López, decana de la Facultad de Medicina de la UAM; Rafael Pérez-Santamarina, director gerente del Hospital La Paz; y Francisco J. Ruza, presidente de honor de Asomega y coordinador del libro sobre el Hospital Infantil.
El reciente acto de presentación oficial sirvió como un emotivo homenaje que logró reunir a autoridades, profesionales de la plantilla actual, miembros de la comunidad hospitalaria y a antiguas generaciones de residentes.
A diferencia de las recopilaciones históricas convencionales dirigidas por comités externos, este volumen destaca por su carácter coral, integrando las vivencias de numerosos profesionales vinculados al centro, tanto en activo como jubilados. El propio doctor Ruza detalla la naturaleza inédita de este enfoque de memoria colectiva:
"El libro que se presenta recoge todos estos hechos, escritos directamente por sus propios protagonistas. Cada Servicio y cada Unidad asistencial describen sus actividades. Por tanto es un libro inédito y en este aspecto único, no lo escribe una o unas personas veteranas, sino que lo escribe todo el hospital. Yo lo que hice fue coordinar - al frente de un Equipo Editorial- toda esta evolución renovadora, dando una visión colectiva y equilibrada del trabajo y los avances producidos en el hospital Infantil".
El espíritu de los pioneros y el legado MIR
La trayectoria del doctor Ruza se entrelaza de forma directa con los primeros pasos de la institución. "Me trasladé a trabajar al hospital Infantil La Paz desde el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, al poco tiempo de haberse inaugurado el hospital Infantil. Por lo tanto, he vivido desde sus comienzos su evolución y desarrollo".
El modelo implantado entonces resultó pionero en el país al romper con los esquemas tradicionales, apostando por una especialización médica y un trabajo multidisciplinar que consideraba al niño como un paciente con necesidades específicas, y no como una mera adaptación de la medicina del adulto.
En aquellos años iniciales, enfocados en una pediatría general hospitalaria clásica de acuerdo a las edades y patologías de los menores, la atmósfera de trabajo diario resultaba excepcional. "Desde la óptica del trabajo, las etapas primeras fueron una experiencia única; había un espíritu extraordinario de aprender, mejorar y de compartir los avances y los conocimientos. Había un profundo sentido de equipo y de compañerismo", rememora el especialista, atribuyendo la transmisión de estos valores a los dos grandes pioneros del centro: los doctores Enrique Jaso y Julio Monereo.
Poco después, la creación anexa de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ofreció un notable impulso académico, fomentando la investigación, las tesis doctorales y las actividades clínicas en grupos muy reducidos. Esta sólida base científica facilitó la rápida implantación de subespecialidades médicas como Cardiología Pediátrica, Neurología Infantil y Alergología Pediátrica, seguidas por áreas complejas como la Oncología o la Endocrinología.
Tal desarrollo científico culminó en hitos de referencia europea, como los programas de trasplantes pediátricos de órganos sólidos y médula ósea, y en la consolidación del hospital como una gran escuela formativa para miles de especialistas vía MIR que, posteriormente, lideraron servicios de pediatría en toda España y Latinoamérica.
La revolución de los cuidados intensivos
Uno de los pilares históricos descritos en el libro, fundamental para mejorar la supervivencia de recién nacidos prematuros y pacientes infantiles críticos, fue el desarrollo de las unidades de Neonatología y Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP). Esta última área lleva de forma inequívoca la huella personal del presidente de honor de Asomega. "Inauguramos la UCIP hace 50 años, el 26 de mayo de 1976. Teníamos un gran entusiasmo y unas ganas enormes de ser útiles para los niños críticamente enfermos. Suplíamos nuestras limitaciones con nuestro esfuerzo e ilusión".
Ante la escasez de recursos técnicos de mediados de los años setenta, la solución para salvar vidas radicó en la creatividad interna y en la cooperación sectorial: "La limitación inicial de recursos la superábamos creando técnicas y protocolos que resultaban útiles y que cada vez íbamos mejorando. Entre las escasas UCIPs de aquella época, nos intercambiábamos nuestros logros y avances. Fue una época que demostró que lo importante en los comienzos es tener ilusión, esfuerzo y perseverancia en nuestros objetivos. ¡Época magnífica!".
Humanización: una norma con arraigo histórico
La publicación conmemorativa dedica un espacio muy relevante a la evolución de la humanización asistencial, un concepto de gran vigencia que, según defiende el doctor Ruza, ya guiaba la práctica diaria de la pediatría española desde hace décadas. "El esfuerzo y creatividad tecnológicas iniciales siempre se acompañaron de la visión humana de nuestro trabajo. A pesar de estar cada vez más rodeados de tecnología, siempre tuvimos claro que lo importante era el niño gravemente enfermo, con sus lógicos temores y angustias, y las de sus padres y seres queridos".
Esta filosofía de situar al menor como el eje absoluto de la atención inspiró avances reflejados en la obra como el voluntariado, el apoyo psicológico, los servicios sociales o la musicoterapia. Asimismo, Ruza recuerda que las medidas de acompañamiento familiar tienen un arraigo histórico incuestionable: "En los servicios de hospitalización pediátrica general actuales, la creación de las habitaciones madre/hijo han sido un avance espectacular que beneficia a los niños ingresados. El hospital Infantil La Paz ya creó este tipo de hospitalización en los años 70 del siglo pasado".
"Este cambio tiene una repercusión positiva tremenda sobre el bienestar del niño y de los padres, facilitando su integración en los cuidados de su hijo enfermo, en la situación más vulnerable de su vida", concluye el coordinador de la obra, reafirmando el valor de un legado médico que demostró que la vanguardia tecnológica es inseparable de la empatía.
El Salón de Actos del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid ha acogido esta semana la presentación de "Lo de la Vida, Tiempos Modernos", el nuevo libro de José Luis Sánchez. Más allá del hecho literario, el evento supuso la cristalización de una perfecta sinergia institucional y humana diseñada bajo el paraguas de Asomega Axuda.
José Luis Sánchez, autor del libro; Mercedes Ancochea, presidenta de Los Peregrinos de Marte; Karmen Garrido, periodista; y Julio Ancochea, presidente de Asomega.
El brazo solidario de Asomega, gracias al impulso directo de su presidente, Julio Ancochea, ha alineado en este evento cuatro voluntades extraordinarias: la generosidad de un autor comprometido que cede los derechos de su obra; la labor de Los Peregrinos de Marte, una ONG a la que Asomega Axuda respalda de forma habitual en su tarea con jóvenes con discapacidad intelectual; la implicación del grupo musical A Contraluz, colaborador permanente de la asociación; y el propio hospital madrileño como escenario de acogida.
Julio Ancochea, presidente de Asomega, y Mercedes Ancochea, presidenta de Los Peregrinos de Marte.
Durante la apertura del acto, Julio Ancochea ensalzó la figura y la desinteresada aportación de José Luis Sánchez. El autor, licenciado en Ciencias de la Información por la UCM y con una destacada carrera ejecutiva en firmas como SEAT, PriceWaterhouse o AnyHelp International, cierra con este volumen su serie "Lo de la vida", tras "Tierna infancia", "Adolescencia" y "Edad Media". En esta ocasión, "Tiempos Modernos" toma como referencia y guiño la célebre película de Charles Chaplin de 1936 para ofrecer un lúcido análisis de las vivencias cotidianas del ser humano actual, huyendo de etiquetas y buscando la plena empatía del lector.
Tras la presentación inicial se entabló un interesante coloquio entre el autor y la periodista Karmen Garrido, en el que se destacó el hondo trasfondo humano de las páginas. El broche final lo puso una representación del grupo musical A Contraluz, cuyos acordes recordaron el concierto benéfico que ya ofrecieron el pasado diciembre de la mano de Asomega Axuda.
Para quien desee sumarse a esta noble causa a favor de las personas con discapacidad intelectual, la organización mantiene abierta la Fila 0 a través de la cuenta corriente ES32 2080 5604 6630 4006 3691, demostrando que la cultura y el altruismo son herramientas potentes para trazar caminos comunes hacia la plena inclusión.
José Luis Sánchez.
Chicos y chicas de Los Peregrinos de Marte en el acto de presentación.
El Grupo Coren no es solo un gigante alimentario arraigado en Galicia que supera los 1.350 millones de facturación y llega a más de cincuenta países. La verdadera escala de esta cooperativa no se encuentra en sus grandes cifras, sino en la distancia corta: la que une una compleja estructura técnica con el día a día de sus miles de socios. Y hablar con Emilio Rial es hablar con alguien que conoce la cadena alimentaria desde dentro, empezando por el laboratorio y terminando en la mesa. Químico de formación y veterano de Grupo Coren desde hace más de cuatro décadas, el director general del grupo combina el lenguaje técnico con una mirada muy pegada al terreno y a las personas que sostienen el modelo cooperativo día a día.
En esta conversación aparecen cuestiones clave como la calidad nutricional de los alimentos, la sostenibilidad o el futuro del rural. Él responde desde la óptica directiva, pero también desde una idea muy concreta de empresa: la de una estructura que solo funciona si mantiene la confianza de miles de ganaderos.
El vínculo entre Coren y Asomega nace precisamente ahí, en una visión compartida que entiende la alimentación y la salud como ámbitos inseparables y que concede a la evidencia científica un papel central. Entre referencias a la química, a la economía cooperativa y hasta a Marañón, la conversación deja también una defensa explícita de algo no siempre presente en los discursos empresariales: la importancia de escuchar.
El acercamiento de Coren a una entidad médica como Asomega responde a un interés compartido por la nutrición con base científica. Desde su perspectiva como químico, ¿cómo se traslada el rigor del laboratorio al producto fresco que llega al consumidor? Yo soy químico de profesión y dediqué veinte años de mi vida a la nutrición animal en nuestra industria de alimentación animal. Para nosotros, la ciencia no es un adorno de marketing, sino la base operativa de todo lo que hacemos. Hoy en día, la alimentación ha dejado de ser una necesidad básica para convertirse en una herramienta de salud preventiva. Como bien decía el doctor Grande Covián, la clave está en el equilibrio y en comer un poco de todo.
Desde el punto de vista nutritivo, el perfil lipídico de lo que producen nuestras granjas se selecciona minuciosamente. En química, sabemos que el grado de saturación es la verdadera medida de la salubridad de las grasas. Las grasas de ave o de porcino son altamente recomendables porque son insaturadas; estructuralmente cuentan con dobles enlaces químicos que las mantienen líquidas a temperatura ambiental. Por el contrario, en vacuno y ovino nos encontramos con el sebo, una grasa saturada que solidifica rápidamente en el plato y cuyo impacto metabólico es totalmente diferente. Todo este equilibrio nutricional no se deja al azar: se determina y se monitoriza estrictamente en el laboratorio mediante la formulación científica de la alimentación animal.
Precisamente, ese trabajo de análisis químico y de formulación no tendría el mismo valor si se hiciera unilateralmente. ¿Cómo comparte Coren esa labor científica con las universidades y los centros externos? La colaboración con el entorno académico y científico es estrecha, constante y bidireccional: no trabajamos de forma aislada. Mantenemos de forma histórica la Cátedra Coren con la Universidad de Vigo y colaboramos de manera muy activa con los campus de Santiago y Lugo, especialmente con las facultades de Veterinaria e Ingeniería Agrónoma, cuyos mejores expedientes chequeamos y frecuentemente se incorporan a la cooperativa.
Toda esta actividad la canalizamos formalmente a través de nuestra Fundación, mediante la cual firmamos proyectos de investigación y convenios con rectores y equipos universitarios de forma regular. Para dar soporte a esta red externa, contamos internamente con un área de laboratorios avanzados y con una granja experimental propia. Cualquier avance en el manejo, tratamientos o nutrición animal se testa primero en esta granja piloto bajo estricto método científico antes de trasladarse a la producción general. La universidad aporta el conocimiento básico y nosotros la infraestructura para la investigación aplicada.
El huevo ha sido uno de los alimentos más debatidos por la comunidad médica. ¿Cómo ha respondido la investigación de Coren a estos cambios de paradigma?
Durante muchos años el huevo estuvo injustamente demonizado por la medicina tradicional debido al colesterol. Sin embargo, hoy la ciencia nos da la razón y se recomienda su consumo sin las limitaciones de antes, ya que es el alimento más equilibrado desde el punto de vista nutricional, con un nivel de proteína y grasa muy similar al humano.
En Coren apostamos por la investigación activa junto a las universidades. De hecho, hace más de 30 años desarrollamos dos tesis doctorales para producir huevos enriquecidos con ácidos grasos omega-3. Logramos incorporar estos ácidos grasos poliinsaturados en la alimentación de las gallinas a través de aceites de origen marino, que son las más ricas en estos ácidos grasos. La gran industria tiene la obligación de defenderse de los prejuicios sociales y de los mensajes sin base científica mediante la investigación rigurosa. Como decía un amigo mío que participó en aquella tesis: el huevo es un producto tan perfecto que viene hasta con su propio envase. Es insuperable, lo tiene todo.
Existe una corriente social que recela de los productos procesados. ¿Cuál es la política de su grupo respecto al tratamiento de la carne?
Nuestro modelo se basa en un 95% en el producto fresco, entero o despiezado, no elaborado. No trabajamos con ultraprocesados. Lo que se sacrifica esta mañana en nuestros centros, mañana a esta hora está en su punto de destino. Lograr esto exige una precisión quirúrgica si se tiene en cuenta que gestionamos diariamente 250.000 pollos, 3.000 cerdos, 15.000 pavos y 400 reses de vacuno.
En el pequeño porcentaje de productos elaborados que producimos, nos ajustamos de forma milimétrica a la legislación vigente en cuanto a dosis e ingredientes. Jamás trabajaríamos fuera del mercado estrictamente legalizado, para una cooperativa de nuestro volumen eso significaría el principio del fin. Además, hoy en día la industria cuenta con aditivos naturales extraordinarios que sustituyen perfectamente a los compuestos sintéticos para lograr una conservación óptima y saludable.
¿Cómo garantizan que un producto de consumo masivo esté completamente libre de trazas farmacológicas o antibióticos?
El control sanitario en el mundo animal es, me atrevería a decir, bastante más riguroso e impresionante que en el mundo humano. En Coren tenemos laboratorios avanzados de control de calidad y residuos, además de una granja experimental donde testamos científicamente cualquier cambio en el manejo o la alimentación antes de aplicarlo.
Por ley, y por convicción, ninguna carne que sale al mercado puede contener residuos de antibióticos. Si un lote de animales contrae una patología y requiere un tratamiento veterinario, se activa un protocolo estricto de periodo de espera. Los animales permanecen bajo custodia en la granja y no pueden ser trasladados al matadero hasta que su propio organismo haya eliminado por completo cualquier resto del medicamento. Las inspecciones oficiales en las fábricas de piensos y en los centros de procesado son constantes. Eso forma parte de la garantía de salud alimentaria.
Bienestar animal y sostenibilidad medioambiental
El bienestar animal ha pasado de ser una tendencia a una exigencia normativa muy rigurosa. ¿Cómo se gestiona esto a gran escala?
Está totalmente integrado en nuestra estructura. De hecho, todas nuestras granjas —sean de porcino, vacuno, pollos, pavos o ponedoras— cuentan con certificación oficial de bienestar animal. Fuimos pioneros en eliminar por completo las gallinas en jaula. Actualmente, nuestras ponedoras se crían en el suelo, con puertas abiertas al campo, garantizándoles un metro cuadrado por ave. Monitoreamos científicamente los factores de estrés porque un animal estresado no produce con calidad. Controlamos las condiciones de ventilación, iluminación, camas y agua bajo directrices técnicas muy estrictas que nosotros mismos diseñamos con nuestros técnicos.
La sostenibilidad en la gestión de los residuos ganaderos es otro de los grandes retos de la industria agropecuaria. ¿Qué soluciones tecnológicas ha aportado Coren?
La protección del medio ambiente nos preocupa profundamente e invertimos muchísimo dinero en ella. En 2005 construimos una planta pionera para el procesado del purín porcino que supuso una inversión de 22 millones de euros. Mediante un sistema de ingeniería avanzado, separábamos la fracción sólida de la líquida. La parte sólida se convertía en un abono orgánico de alta calidad para viñedos o huertas, y la líquida se utilizaba para el riego controlado de campos. Además, la planta contaba con motores de cogeneración que generaban 15 megavatios de electricidad para la red.
Lamentablemente, los cambios drásticos en la política energética nacional y el recorte de las primas eléctricas obligaron al cierre de las 30 plantas de este tipo que existían en España. Fuimos a los tribunales y, tras siete u ocho años, la justicia nos dio la razón de forma inequívoca, pero mantener una industria de esa complejidad parada durante tanto tiempo es inviable. A pesar de ese revés regulatorio, hoy aplicamos otras técnicas de gestión y el purín sigue sin ser un problema en Galicia. Al contrario, al ser la primera comunidad productora de leche de España, nuestras praderas necesitan una cantidad ingente de abono orgánico para alimentar al ganado, lo que permite un ahorro óptimo de costes mediante la economía circular. El verdadero problema es el ganadero que hace las cosas mal, que es el que luego sale en la prensa y empaña el trabajo del resto. A ese hay que castigarlo, cerrarle la granja y punto.
En 2019 Coren acogió el acto de entrega del XXI Premio Nóvoa Santos de Asomega, que correspondió al cardiólogo del CHUS José Ramón González Juanatey. En la imagen, el galardonado aparece en primera fila en el centro. A su izquierda Julio Ancochea, presidente de Asomega; Emilio Rial, director general de Coren; el profesor Carro, presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia; Julia Buján y María Eugenia Blanco Cachafeiro, de Asomega; y a la izquierda de Juanatey Manuel Gómez Franqueira, presidente de Coren, y el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices.
El modelo cooperativo y la gestión de la confianza
Hablemos de la organización de Coren. Una estructura de más de 4.000 socios requiere de una cohesión interna impecable. ¿Cómo se logra la fidelidad del ganadero a lo largo de las décadas?
Llevo 46 años en esta casa y jamás he presenciado una asamblea donde se levante la mano para discrepar de la dirección. Eso no se consigue con discursos, sino demostrando rentabilidad y seriedad. El ganadero debe ganar dinero, porque las empresas se crean para ser rentables, y en una cooperativa ese beneficio se distribuye directamente entre los socios. Históricamente, los ganaderos integrados en Coren han disfrutado de una situación económica superior a la de su entorno.
Invertimos muchísimo tiempo en la atención directa al cooperativista. Cuando un socio acude a nosotros con un problema relativo a su granja, su negocio o sus finanzas, sabe con absoluta certeza que le vamos a dar una solución. Entre nuestros socios existe un dicho muy ilustrativo: "Se Coren non o resolve, quen mo vai a resolver". Esa confianza mutua genera la unidad.
El mercado alimentario global es extremadamente volátil. ¿De qué manera protegen al ganadero frente a las crisis de precios o las tensiones geopolíticas?
Con una política de blindaje económico. El pienso representa entre el 70% y el 75% del coste total de producción de un pollo, un cerdo o una ternera. Dado que la mayoría de las materias primas como la soja, el maíz o el trigo son de importación y llegan a los puertos gallegos para ser procesadas en nuestras fábricas, las oscilaciones de precio pueden ser importantes.
Para que el ganadero viva tranquilo y no dependa de si la televisión dice que el precio sube o baja, Coren establece un precio fijo del pienso para todo el año. De igual modo, fijamos un precio cerrado para la carne que le compramos y retiramos de sus granjas. Si estalla una guerra en Ucrania o surge una crisis de gripe aviar, el ganadero está cubierto. Al final del año, si los resultados de la cooperativa son positivos —como ocurre casi siempre—, el beneficio se reparte como un retorno. Solo en periodos de crisis extrema, como entre 2008 y 2012, cuando la tonelada de soja se disparó de 250 a más de 600 euros, no se pudo entregar ese extra, y los socios lo entendieron perfectamente porque conocen la transparencia de la gestión.
El rural sufre un grave problema de relevo generacional. ¿Cómo se puede convencer a los jóvenes de que el campo tiene futuro?
El error es plantear el campo desde una perspectiva idílica o romántica: una pareja que se instala en el rural porque le gusta la naturaleza, pero luego se encuentra con que no tiene servicios básicos, ni transporte, ni asistencia médica para sus hijos, ni tampoco la rentabilidad necesaria para su trabajo. El campo tiene que enfocarse como un proyecto de vida empresarial, tecnológico y rentable.
Hoy en día, una granja moderna se gestiona a través de un ordenador o una aplicación móvil, no requiere el esfuerzo físico extenuante de antaño, aunque sí exige una dedicación y atención constantes porque los animales no entienden de fines de semana. Nuestra política consiste en implicar a las familias completas en la estructura de la cooperativa, ofreciendo empleo en la industria a los hijos o nietos de los ganaderos. Una granja tecnificada de porcino de ciclo cerrado genera una facturación muy importante. Para que la juventud regrese al campo, debemos romper con el modelo urbanocéntrico y garantizar un verdadero respaldo político, económico y social que dote de servicios al entorno rural.
Alianza con Asomega: el valor de escuchar
Para concluir, ¿qué nexos de unión encuentra entre la filosofía de trabajo de Coren y la visión humanista de la medicina que defiende una asociación de médicos gallegos como Asomega?
El paralelismo es absoluto porque ambos modelos sitúan el factor humano y la honestidad en el centro de su actividad. El doctor Gregorio Marañón afirmaba que el instrumento más importante que debe tener un médico en su consulta es una silla para sentarse a escuchar pacientemente al enfermo. Si escuchas con atención, ya tienes encauzado el cincuenta por ciento del diagnóstico y del tratamiento.
En Coren aplicamos exactamente esa misma filosofía con nuestros cooperativistas: nos sentamos con ellos y escuchamos sus necesidades diarias para ofrecerles soluciones reales y rigurosas, nunca "música celestial".
Coren estará presente en el Encontro de Verán de Asomega de este año.
Sí. La salud, la calidad de vida y la nutrición forman un triángulo indisoluble. Por esa razón apoyamos a Asomega y estaremos muy presentes a principios de agosto en el homenaje al doctor Aniceto Charro en Baiona. Será un escenario idóneo para debatir con rigor científico sobre la dieta atlántica, la seguridad de los alimentos y los factores reales que promueven la excelente longevidad de nuestra sociedad.
Hay trayectorias que avanzan con una coherencia que solo se entiende cuando se observa el conjunto: la vocación temprana, la disciplina sostenida, la curiosidad que nunca se apaga. La de Federico Martinón es una de ellas. Su reciente XXV Premio Nóvoa Santos de Asomega reconoce no solo una carrera brillante, sino una forma de ejercer la medicina que combina rigor científico, compromiso ético y una profunda sensibilidad hacia el paciente.
En su historia conviven la herencia familiar, la intensidad del hospital, la exigencia del laboratorio y la responsabilidad de formar a quienes tomarán el relevo. Y aparece una idea esencial: el conocimiento cobra sentido cuando se transforma en bienestar real para las personas. Con esa mezcla de serenidad, exigencia y mirada amplia, Martinón ha construido un camino que invita a reflexionar sobre el verdadero alcance de la profesión médica. En esta conversación, además, anuncia los destinatarios del Nóvoa Santos ligado a Asomega Nova (la investigadora Irene Rivero) y Asomega Axuda (la Obra Social Pediatría del CHUS).
Usted nació en Ourense, es hijo de médico y cuenta con varios hermanos científicos. ¿Cómo define ese entorno familiar?
Sí, vengo de una familia llena de médicos: mi abuelo lo era, mi padre, mi tío, mi tía, mi hermana... con mayoría de pediatras. Tengo tradición familiar en la profesión médica, pero en la parte científica también cuento con hermanos muy brillantes en sus disciplinas, que no tienen nada que ver con la medicina. Los más mediáticos son mi hermana María, paleoantropóloga, investigadora principal en Atapuerca y directora del Centro Nacional de Evolución Humana; y mi hermano Marcos, catedrático de arqueometalurgia medieval, que fue el doble catedrático más joven del Reino Unido. Tengo buenos referentes en casa.
Siendo hijo del doctor Federico Martinón Sánchez, ¿en qué momento dejó de ser "el hijo del pediatra" para ver la pediatría como su propia batalla?
Yo creo que nunca dejas de ser ni el hijo, ni el sobrino. Pero es algo a lo que nunca he renunciado ni quiero renunciar, siempre me he sentido orgulloso de ello. Es cierto que el protagonismo va cambiando. Pero sigo hablando como médico y científico con mi padre y mi tío, sigo aprendiendo de ellos e intercambiando casos y opiniones. Nunca he dejado de beber de esas fuentes. No diría que ha habido un punto de inflexión específico, primero eres "Martinón pequeño", el hijo de Martinón, y luego lo eres tú de forma natural.
¿Cuál es la lección más valiosa que ha recibido de ellos y que no figura en los tratados de medicina? Todo. A ellos les debo gran medida de lo que soy. Son ejemplos de cómo ser médico desde una perspectiva estrictamente humanista, en la que independientemente de tu especialidad debes volcarte y esforzarte por tus pacientes. Me han transmitido la cultura del esfuerzo. He aplicado siempre eso de darlo todo por mi parte. Les debo un ejemplo permanente, han sido mis tutores y mentores, pero también mis espejos vitales en muchos aspectos. Otra lección importante aprendida de ellos es rodearte siempre de gente lista e intentar que sean mejores que tú, no tener complejo y asociarte con gente que pueda complementarte o mejorarte.
¿Qué otros referentes han marcado o marcan su carrera aparte de los familiares?
Muchos, al final eres de la gente de la que te rodeas. En lo estrictamente profesional, en pediatría, vengo de una escuela marcada por el profesor Peña, fue un referente personal y humano para mí. Tuve la suerte de disfrutar de su cátedra y de ser de sus últimos médicos en activo, manteniendo una relación que sobrevivió muchos años. Siempre me inculcó un estímulo, una sabiduría y un saber estar muy importantes. También destacaría a los profesores Castillo, Juanatey, Casanueva... eran los grandes "popes" cuando yo me formaba. No era solo lo que representaban en sus disciplinas, sino la manera en que las abordaban, cómo hacían cátedra y generaban escuela. Las referencias son muchísimas, el listado de gente generosa que me ha permitido crecer es infinito, me dejo a muchos sin citar.
Su nombre se suma ahora a la lista de ganadores del Premio Nóvoa Santos. ¿Qué siente al verse en ese listado?
Me da vértigo y orgullo. Para mí es un privilegio. Encima siendo gente en la que me he reflejado. Como el profesor Peña, ahora ocupo la cátedra que generó y el sillón de pediatría en la Real Academia de Medicina que él ocupó. Ver que alguien piensa que puedo acceder a lo mismo que figuras como Carracedo, Juanatey, Castillo o Casanueva —que son cien, mil veces mejores que yo— es una satisfacción íntima que supera cualquier otra percepción.
La USC y la investigación
Como gallego de nacimiento y ejercicio, ¿qué tiene la Facultad de Medicina de Santiago para ser un referente de excelencia y humanización generación tras generación?
Ojalá que siga siendo así mucho tiempo, porque está en un momento delicado, son valores que cuesta generaciones construir y poco tiempo destruir. El gran valor de la Universidad de Santiago ha sido la captación de valores de donde fuera que viniesen. Ahora soy catedrático allí, lo cual era un sueño y ahora es una gran responsabilidad: intentar formar una generación mejor que yo, que me supere en todos los aspectos. Cuando veo a mis alumnos pienso que van a ser mis médicos y cómo me gustaría que fuese mi médico en el futuro. Hablo de valores que, más allá de lo técnico, se debe transmitir en un momento tan sensible, tan vulnerable, como es el del desarrollo como universitario y que tanta impronta nos deja.
Algunos de los maestros que he citado dejaron ya en mí esa impronta entonces, que la dejaban no solo en sus disciplinas sino en valores, formas de afrontar la vida y la investigación, de transmitir conocimiento… Santiago siempre ha sido, en este sentido, foco internacional de captación y generación de valor.
Usted se mueve entre la asistencia, el laboratorio y la docencia. Si le obligaran a renunciar a dos de estas facetas, ¿cuál mantendría más vivo su propósito inicial como médico?
Es una pregunta difícil porque trato de inculcar que son indisolubles, partes en un equilibrio variable según tu perfil que deben coexistir en cualquier profesional sanitario y más especialmente en un médico. Obviamente, la vocación consiste en hacer lo que sea por mejorar la situación del paciente, pero la investigación y la docencia forman parte de ese proceso. Dependiendo de tu momento, edad, circunstancia, el peso relativo de cada pata es variable.
Particularmente, la investigación me ha salvado muchas veces de la rutina o de la sensación de que no podía evolucionar más y me ha mantenido conectado con el mundo y, con ello, a mi paciente conectado con todos los recursos. Me permite saber que lo que le aporto es lo mejor de acuerdo al estado del conocimiento o, al menos, saber a quién pedir ayuda si yo no tengo la solución. Por tanto, la visión global del médico es capital. El médico "perfecto" debe buscar un equilibrio entre estas tres facetas y cultivar las tres.
¿Cómo se conjuga el trabajo abstracto de laboratorio con la realidad de un niño asustado y unos padres con temores a pie de cama?
En un mundo universal donde la conectividad y la accesibilidad son sencillas, el que no estudia, el que no investiga, es porque no quiere. En un momento determinado simplemente acceder a una fuente bibliográfica era un privilegio, o tener una suscripción a una revista científica. Hoy lo que sobra es información y recursos para investigar y llevarlo a tu paciente. Como médico, lo que me mueve es la vocación y el instinto de querer hacer más por la salud de los pacientes.
Luego depende a qué nivel quieres llevar el ejercicio de cada una de esas facetas. Yo ahora tengo un equipo de más de 50 personas que financiamos con recursos propios, somos una estructura competitiva a nivel global, una empresa pública de investigación ligada a la asistencia. Pero no hace falta llegar a ese extremo, se puede hacer investigación formando parte de esas redes, colaborando en proyectos o simplemente visualizando el problema del paciente, trayendo ensayos clínicos o compartiendo éxitos y errores. En eso consiste la investigación traslacional: aprender del problema de un paciente y tratar de devolverle la solución y si no puedes, al menos que de lo aprendido en el proceso se beneficien otros pacientes. Eso te da la satisfacción de que lo que haces va más allá del paciente individual y puede evitar el sufrimiento de otros.
¿Qué consejo daría a un estudiante de Medicina para que conserve la vocación pese a las dificultades?
Lo primero que le diría a alguien que se plantea hacer Medicina es que, si no está dispuesto a estudiar el resto de su vida todos los días, que no la haga. Pero no por él, sino por sus pacientes, entre los cuales puedo estar yo. Es una bendición, pero también es una profesión sacrificada que si quieres ejercerla al máximo nivel te va a exigir sacrificios permanentes a lo largo de toda tu vida, y el que te diga lo contrario te engaña.
Dicho esto, las nuevas generaciones en algunos aspectos son mucho mejores y son muy conscientes de sus derechos, pero quizá no tanto de sus obligaciones. El baremo de valores y lo que se prioriza ha cambiado, y esto afecta a todas las profesiones, no solo las sanitarias. No sé si es una fase, pero el sistema se tiene que reorganizar alrededor de un perfil que nada tiene que ver con el médico que yo decía que quiero para mí como paciente. Todos mis alumnos son más listos que yo, sin duda todos tienen una gran capacidad. Pero la parte vocacional es un intangible que no puedes medir por notas de corte. Supongo que todo se irá normalizando, pero hay que acomodar cómo se percibe la profesión.
¿Qué nexo une su trabajo en genética y vacunas con un proyecto como Sensogenoma?
Esto es una evolución que te permite explorar la frontera del conocimiento cuando ya tienes un grupo maduro y multidisciplinar. Dentro de esos proyectos fuera del área de confort el más llamativo y que más ha evolucionado es el de Sensogenómica, aunque tenemos otros que están fuera de lo que sería argumentalmente lógico en un pediatra o intensivista pediátrico como soy yo, o un vacunólogo como soy yo.
En una carrera madura te puedes permitir apuestas más arriesgadas y una de ellas fue Sensogenómica, de la mano de mi compadre, amigo y ‘hemisferio cerebral genético’ Toño Salas (no lo mencioné como referente pero lo es en el día a día). Queríamos aplicar en un contexto de salud una estrategia que usábamos con éxito en infecciones y vacunas para ver cómo la música influye en la expresión de los genes. Nos llevó años conseguir financiación europea, pero ya es una línea que vuela sola y que ayudará en enfermedades como el Alzheimer o el trastorno del espectro autista.
El reto de las vacunas
En un mundo saturado de pseudociencias, ¿debe el médico dedicar tanto tiempo a aprender a comunicar como a estudiar el virus?
Tenemos una responsabilidad que exige cierto grado de formación. No todos nacemos aprendidos para la cámara, pero hay normas básicas de comunicación mediática que son importantes, igual que lo es aprender a relacionarte con un paciente. Sí creo que es una parte importante a la que hay que dedicar tiempo, que tiene riesgos, por supuesto que te expone, pero que también tiene sus beneficios y sus recompensas.
Mi papel en la OMS no tiene que ver con la divulgación, sino con el asesoramiento técnico en el contexto de Europa y sus retos. Sin embargo, en plena pandemia, mi trayectoria me puso en primera línea, más de lo que yo quisiera o buscase. Me di cuenta del poder que tienes para tranquilizar, asesorar, hacer entender y acompañar.
¿Cuál es la pregunta más difícil o absurda que le han hecho sobre vacunas?
He oído de todo. Las vacunas son un tema muy opinable donde todo el mundo cree que sabe, pero el problema es cuando las opiniones tienen consecuencias para la salud del hijo o la propia. Lo grave es cuando un profesional sanitario utiliza su bata para justificar argumentos incorrectos. Cuando una persona que supuestamente es médico o profesional sanitario dice tonterías sobre las vacunas, para mí es como si sale un cirujano en la tele y dice que no se lava las manos antes de entrar en quirófano porque le va bien, todo el mundo lo tacharía de loco.
¿Hay más intoxicación hoy respecto a las vacunas?
Todo este ruido siempre ha existido, como para cualquier avance, y para las vacunas también. No es que haya más gente en contra, sino que hay más gente con dudas y que, pese a ellas, toma la decisión incorrecta. En un momento en el que la posibilidad de bulos y de ideas peregrinas se multiplica de forma exponencial, la única solución es la información y la educación. Y que esto suceda pronto en el itinerario formativo: creo que hay que inculcar esos valores a nuestros niños desde que están en la guardería.
De hecho, hace poco tuve la oportunidad de estar en la Comisión de Sanidad del Parlamento y una de las propuestas que hice fue un Pacto Nacional por la Educación Sanitaria en relación a las vacunas. Que las personas cuando sean adultos hagan lo que quieran, pero que lo hagan de forma informada, sabiendo lo que es correcto y lo que no
¿Las vacunas son víctimas de su propio éxito?
Sí, y está perfectamente estudiado. Se llama el "Gráfico de Chen": en la primera fase todo el mundo tiene miedo y se vacuna; en la segunda, dejas de ver la enfermedad y empiezas a ver solo los inconvenientes de la vacuna. Ahora estamos ahí: ya no tenemos miedo al COVID y solo vemos las pegas. Aunque la pandemia haya terminado oficialmente, el COVID sigue matando gente, pero lo encajamos como algo "socialmente aceptable", como la gripe. Esperemos no llegar a la fase tres, que es cuando repunta la enfermedad de forma grave, todo el mundo vuelve a tener miedo y se acaba por fin con la infección.
Los otros Nóvoa Santos de la XXV edición
Como ganador del Nóvoa Santos tiene que proponer a un joven investigador y un proyecto de humanización que completen el palmarés de esta XXV edición. ¿Quiénes le acompañan en esta terna?
La joven investigadora será la doctora Irene Rivero Calle. Es una pediatra infectóloga brillante que reúne todos los valores de los que he hablado y que debe tener un médico, un investigador y un docente. Es el perfil de médico que yo quiero como paciente y un modelo para otros.
En cuanto a la obra social, hemos escogido la Obra Social Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago. Cubre lo que ninguna otra asociación puede cubrir porque son necesidades locales básicas desde el punto de vista humano para los niños y sus familias. Han hecho desde la humanización de la UCI pediátrica hasta comprar el primer coche eléctrico para que los niños vayan a quirófano. Son flecos menos visibles pero muy importantes en el día a día.
¿Cuál es el sueño científico que todavía no ha alcanzado?
No tengo un solo sueño, hay que estar retándose permanentemente. Mi reto fundamental es que las vacunas lleguen al mayor número de personas posible. No hay herramienta más poderosa para generar salud y prevenir enfermedad y sufrimiento, y que el éxito que estamos consiguiendo en Galicia llegue a todas partes. Mi gran sueño es conseguir la universalización del mayor número posible de vacunas como instrumento global de salud equitativa. En ese camino utópico hay muchas metas operativas, desde mejorías en lo que hacemos en el hospital, en el calendario vacunal gallego, etc. Estoy tremendamente focalizado en todo lo que tiene que ver con vacunas como el legado de lo que yo puedo hacer con más impacto de salud global.
¿Cómo ve la labor de Asomega?
Creo que es única en su especie. Su capacidad de networking y de combinar disciplinas es importante para generar ideas y soluciones. Aunque el nexo común sea Galicia, es una conexión de muchas instituciones y profesionales que actúan de forma sinérgica para promover el conocimiento. Es una idea muy potente, que ha crecido mucho en los últimos años y creo que es una forma de lanzar lo que se hace en Galicia hacia el mundo, pero también de recoger lo que tantos gallegos hacen desde fuera para que revierta en nuestra tierra.
La excelencia médica y el sentimiento de pertenencia vuelven a darse la mano en el calendario de la Asociación de Médicos Gallegos. El próximo jueves 30 de abril de 2026, la entidad celebrará su Asamblea General Ordinaria, un encuentro que trasciende lo meramente administrativo para convertirse en el epicentro de la estrategia y los valores que definen a la "familia" sanitaria gallega en el exterior.
La cita tendrá lugar a las 20 h. en segunda convocatoria. Asomega ofrece una doble modalidad de asistencia para garantizar la máxima participación de sus miembros. Aquellos que prefieran el contacto directo podrán acudir al Aula RespiraVida del Hospital Universitario de La Princesa (Calle Diego de León 62, Madrid) , mientras que quienes se encuentren fuera de la capital o prefieran la comodidad digital podrán conectarse vía telemática a través de la plataforma Zoom, en la dirección facilitada por mail a cada uno de los socios.
Balance de éxitos y mirada al mañana
El orden del día refleja la solidez de una asociación en constante crecimiento. En el primer bloque se someterá a aprobación la Memoria de Actividades y Cuentas Anuales del ejercicio 2025, un año marcado por el impulso de la investigación y la divulgación científica. Posteriormente, la Junta Directiva presentará el Plan General de Actuación para 2026, que incluye los presupuestos de ingresos y gastos destinados a seguir visibilizando el talento médico de Galicia.
La voz del socio es el motor de Asomega. Por ello, la normativa interna facilita que todos los asociados al corriente de sus obligaciones puedan ejercer su derecho al voto. En caso de no poder asistir físicamente o de forma virtual, la asociación permite la delegación de voto en otro compañero. Para formalizar este proceso, se debe enviar una comunicación por escrito al correo info@asomega.es antes del 27 de abril, adjuntando el D.N.I. y el nombre del asociado que recibirá la representación.
Esta Asamblea no es solo un trámite: es el momento de refrendar el compromiso de una comunidad que, año tras año, demuestra que la medicina y la galleguidad son una combinación imparable.
En la comunicación especializada el mayor reto no es la falta de noticias, sino la extrema complejidad de una ciencia que evoluciona hacia una personalización casi atómica. Informar sobre cáncer hoy no consiste solo en narrar éxitos clínicos: implica decodificar un lenguaje de biomarcadores, dianas terapéuticas y procesos regulatorios que exigen una actualización constante.
Imágenes de la última sesión de Oncobites de SOLTI, celebrada el año pasado en Bilbao.
En este escenario la precisión se presenta como el único camino para garantizar una información con valor social. Bajo esta premisa, el grupo cooperativo de investigación académica SOLTI organiza el próximo 18 de mayo en Santiago de Compostela el encuentro "Oncobites para periodistas".
La capital gallega toma el relevo de Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona y Bilbao —donde se celebró el año pasado— para acoger la sexta entrega de una convocatoria ya consolidada La jornada, en la que colabora Asomega y que cuenta con la colaboración estratégica del IDIS y ASEICA, se plantea un ambicioso objetivo: transformar la complejidad técnica de la medicina moderna en un diálogo constructivo entre quienes generan el conocimiento y quienes tienen la responsabilidad de explicarlo a la sociedad.
Voces más que autorizadas
Para que este intercambio sea productivo, la sesión reúne a nombres propios que definen la excelencia de la oncología en Galicia y en el resto de España. No es una charla teórica, sino una oportunidad de confrontar dudas directamente con los líderes de la práctica clínica y el laboratorio.
El plantel de expertos lo encabeza el Dr. Rafael López, jefe de Oncología Médica del CHUS y presidente de ASEICA. Junto a él, la Dra. Silvia Antolín (Hospital Universitario de A Coruña) y la Dra. Isaura Fernández (vocal de la Junta Directiva de SOLTI y oncóloga del CHUVI-SERGAS) aportarán la experiencia asistencial y el pulso de la realidad oncológica gallega.
La sesión contará también con el Dr. Tomás Pascual, director científico de SOLTI, y Helena Masanas, directora de comunicación de la entidad. Ambos desgranarán conceptos como la utilidad real de los biomarcadores y la medicina personalizada o el manejo del cáncer metastásico, con un foco especial en la patología de mama.
Más allá de la molécula, el periodismo de salud necesita comprender el engranaje del sistema. Por ello, la intervención de Isabel Pineros, directora de Acceso de Farmaindustria, resultará clave para desgranar el camino que recorre un fármaco desde que es una promesa científica hasta que se incorpora a la prestación sanitaria.
Esta visión integral es la que motiva a Asomega a sumarse a la propuesta, al entender que responde a uno de sus pilares fundacionales: la humanización, principio que trasciende la práctica clínica para empapar también la labor divulgativa. Una comunicación humanizada apuesta por la honestidad y el rigor, protegiendo la sensibilidad de los pacientes y sus familias al evitar expectativas infundadas que solo nacen de una interpretación imprecisa de la ciencia.
Coordenadas del evento
La cita tendrá lugar en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS), entorno de referencia ubicado en el Hospital Clínico Universitario.
Fecha: 18 de mayo de 2026.
Ubicación: Aula de Docencia 2 (Planta 1ª, Bloque D), Santiago de Compostela.
Inscripción: Gratuita pero obligatoria. Los profesionales de la información pueden registrarse en la web de SOLTI.
La protección del personal sanitario gallego ha dejado de ser una reivindicación para convertirse en un mandato legal. Con la entrada en vigor de la nueva normativa, Galicia se sitúa a la vanguardia legislativa en España al abordar la violencia sanitaria no solo como un problema de seguridad, sino como una quiebra de la convivencia en un servicio público esencial.
El texto definitivo, que desarrolla lo adelantado por Asomega tras el debate parlamentario, introduce dos pilares fundamentales: el reconocimiento explícito de la condición de autoridad pública para todo el personal del sistema de salud y el refuerzo de la presunción de veracidad en sus denuncias. Estos elementos son cruciales en el ámbito administrativo, pues agilizan los expedientes sancionadores y dotan de mayor peso jurídico el testimonio del profesional frente a su agresor.
Uno de los puntos más rotundos de la ley es el régimen sancionador. Las infracciones muy graves —que incluyen agresiones físicas, amenazas graves o el menoscabo deliberado del funcionamiento del servicio— pueden acarrear multas de hasta 15.000 euros.
Si comparamos este marco con el resto del territorio nacional, Galicia se posiciona en el escalafón más alto de la respuesta administrativa. Aunque otras autonomías aplican sanciones mediante sus leyes generales de salud, la especificidad y cuantía de la norma gallega la sitúa junto a regiones con legislaciones muy estrictas. El objetivo es claro: un efecto disuasorio real que acompañe a la vía penal, que en España ya contempla penas de prisión por atentado a la autoridad desde la reforma del Código Penal de 2015.
Galicia frente al mapa de agresiones
La urgencia de esta ley se sustenta en los datos. Según el último Estudio Nacional de Agresiones de la OMC, el panorama en España sigue siendo alarmante. Sin embargo, en el desglose territorial, Galicia presenta una ambivalencia reseñable. Si bien históricamente la incidencia de agresiones (número de denuncias por cada 1.000 colegiados) se ha mantenido por debajo de la media nacional —superada sistemáticamente por regiones como Andalucía, Madrid o Canarias—, la tendencia al alza es innegable.
En el último año, Galicia ha registrado un incremento en la notificación de incidentes, especialmente en Atención Primaria. Esta ley responde a esa curva ascendente antes de que las cifras alcancen los niveles críticos de otras autonomías, actuando de forma preventiva y proactiva.
Más allá de lo punitivo, la ley establece la obligación de la Xunta de Galicia de proporcionar asistencia jurídica y apoyo psicológico integral a las víctimas. El manifiesto de la OMC ya advertía que "la agresión nunca es la solución" y señalaba la desprotección que sentían muchos médicos. La norma gallega atiende esta demanda garantizando que ningún profesional tenga que afrontar el proceso legal o emocional en solitario.
En definitiva, Galicia levanta un muro jurídico contra la intolerancia. Con esta ley, el sistema no solo castiga al infractor, sino que restituye la dignidad y la seguridad de quienes cuidan de la salud de todos. Es un paso firme hacia la "tolerancia cero" que la comunidad médica lleva años reclamando.
Claves de una ley pionera: por qué Galicia se adelanta al resto
La nueva normativa no solo actualiza las sanciones, sino que introduce conceptos jurídicos que sitúan a la comunidad a la vanguardia de la protección sanitaria en España:
Protección universal: es de las primeras leyes en amparar por igual al personal del sector público (Sergas) y del sector privado, eliminando la desprotección de estos últimos.
Frente al ciberacoso: tipifica por primera vez de forma específica las agresiones y el hostigamiento a través de redes sociales y medios digitales.
Garantía de imagen: regula las grabaciones no consentidas a profesionales y permite solicitar el cambio de médico si se produce una ruptura de confianza tras un incidente.
La formación como mérito: la capacitación en prevención de conflictos puntuará como mérito oficial en oposiciones y en el acceso a la carrera profesional.
Régimen sancionador máximo: con multas de hasta 15.000 euros, Galicia aplica una de las respuestas administrativas más contundentes del país, con capacidad de ejecución inmediata.
Registro de seguridad: la creación de un registro específico de actos de violencia permitirá mapear zonas de riesgo para implementar medidas preventivas proactivas.
La medicina actual camina hacia un nivel de personalización que pretende que el código genético del paciente ayude de forma decisiva a dictar la terapia. En este escenario, el Servicio Gallego de Salud (SERGAS) ha dado un paso estratégico al firmar un acuerdo de colaboración con el Precision Cancer Consortium (PCC) con el que Galicia se va a convertir en laboratorio real en oncología de precisión de lo que luego se implantará en el resto de España y Europa.
El objetivo es ambicioso: integrar el Perfil Genómico Integral (CGP) como una herramienta estándar y sistémica dentro de la sanidad pública. De esta forma, el diagnóstico molecular avanzado dejará de ser un privilegio de centros de élite para ser un derecho garantizado por la tarjeta sanitaria gallega.
El PCC es una coalición de compañías biofarmacéuticas —Lilly, Roche, Novartis, GSK, AstraZeneca, etc.— que busca acelerar la disponibilidad de diagnósticos avanzados. Su papel es aportar el impulso científico y la visión de vanguardia en oncología. Para ello se apoya en la Fundación HiTT (Health innovation Technology Transfer), sin ánimo de lucro, que, aboga por que la innovación tecnológica se traduzca en una mejora real de los procesos clínicos, y en Avalere Health, consultora global experta en políticas sanitarias que estudia la arquitectura del proyecto para integrar estas pruebas genómicas en la operativa de los hospitales.
¿Por qué lidera Galicia la Fase 2?
El acuerdo firmado entre estas entidades y el SERGAS parte del convencimiento de que Galicia es la candidata ideal para encabezar la expansión del proyecto. En 2024, el PCC eligió a España como país piloto y, a través de HiTT y Avalere, realizó un análisis exhaustivo en siete comunidades autónomas (incluyendo Madrid, Cataluña y Andalucía).
Galicia emergió como la región con el ecosistema más maduro por tres activos críticos:
Unificación de datos: el sistema de historia clínica electrónica IANUS permite una gestión de datos masivos centralizada, algo esencial para la oncología de precisión.
Liderazgo científico: el prestigio de la Fundación Pública Gallega de Medicina Xenómica, liderada por Ángel Carracedo, director de Academia Asomega, garantiza un estándar de calidad homogéneo en toda la comunidad.
Infraestructura de vanguardia: la coexistencia del programa Precisaúde, el Centro de Fabricación de Terapias Avanzadas y el futuro Centro de Protonterapia ofrece un entorno único para cerrar el círculo entre diagnóstico y tratamiento.
Una hoja de ruta a cuatro años
El proyecto tiene un horizonte de cuatro años y no se limita a la adquisición de tecnología, también contempla la formación de los profesionales y el establecimiento de redes decolaboración que permitan que la experiencia gallega sirva de modelo para otras regiones.
Galicia actuará como un "laboratorio vivo" de la oncología de precisión: lo que se perfeccione aquí servirá de modelo para el resto de España y Europa. En definitiva, la alianza sitúa al sistema sanitario gallego en la vanguardia de la oncología moderna, donde el diagnóstico ya no se basa solo en la ubicación del tumor, sino en su firma molecular única, permitiendo tratamientos más eficaces y con menos efectos secundarios.
Tres claves del acuerdo
El proyecto se concreta en tres ejes operativos inmediatos:
CGP desde el primer día: el gran cambio es pasar del perfil genómico como "último recurso" (cuando el tratamiento falla) a herramienta de diagnóstico inicial. Se busca que el paciente con un tumor sólido sepa qué mutación tiene antes de empezar cualquier ciclo, ahorrando meses de ensayos de "error y acierto".
Calculador de Costes: PCC aporta una herramienta financiera clave (desarrollada con IQVIA, el gigante de los datos y la inteligencia sanitaria a nivel mundial) que demuestra que realizar un panel genético masivo es más barato y eficiente para el sistema público que realizar múltiples pruebas genéticas aisladas. Este análisis de coste-efectividad es lo que permite al SERGAS justificar la inversión ante Hacienda.
Comisión Molecular de Tumores Central: se establece una red de expertos que utilizará plataformas digitales comunes para que un oncólogo en un hospital periférico tenga el mismo apoyo de decisión clínica que uno en un gran complejo universitario.
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