Emotivo homenaje de la Academia de Medicina de Galicia al profesor Charro

La academia recuerda al gran referente de Asomega en un acto donde también se honró la memoria del científico Manuel Patarroyo.

14/06/2026

Ciertas trayectorias no se interrumpen con la ausencia física, sino que permanecen como un pulso constante en la ciencia y en la memoria colectiva. La Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia ha celebrado una solemne y conmovedora sesión In Memoriam para honrar el legado de dos de sus más ilustres Académicos de Honor: el profesor colombiano Manuel Patarroyo Murillo y el gallego universal Aniceto Charro Salgado.

El acto, clausurado por el presidente de la institución, el doctor Francisco Martelo Villar, sirvió para recordar que la verdadera grandeza de la ciencia médica reside tanto en el rigor de la investigación como en el hondo compromiso con los pacientes.

La sesión contó con la intervención de dos figuras señeras de la academia gallega. El doctor Juan Jesús Gestal Otero, académico numerario de Medicina Preventiva, fue el encargado de trazar la semblanza de Patarroyo, rememorando su estrecha vinculación con Galicia desde su ingreso en la institución en 1996.

Por su parte, el doctor Felipe Casanueva Freijo —académico numerario de Endocrinología y galardonado con el prestigioso Premio Nóvoa Santos de Asomega en 2008— desgranó con brillantez la trayectoria de Aniceto Charro. Casanueva compartió con el homenajeado no solo la especialidad, sino también una histórica producción científica conjunta, destacando un pionero artículo sobre la prolactina publicado en 1988, un hito que el propio doctor Martelo reivindicó en su discurso como ejemplo de "armonía creativa" entre ambos investigadores.

Juan Gestal.

Felipe Casanueva.

Ambos homenajeados encarnaron lo que el doctor Martelo definió como la "nobleza científica": un binomio de máxima seguridad intelectual sostenido sobre el esfuerzo diario y el amor a la ciencia. Respecto a Manuel Patarroyo, figura egregia en Iberoamérica, se destacó su enfoque multidisciplinar y su hito histórico en el desarrollo de la primera vacuna sintética contra la malaria.

"Tito Charro": el alma y referente eterno de Asomega

Sin duda, la fibra más sensible de la tarde vibró al recordar al doctor Aniceto Charro Salgado, entrañablemente conocido como "Tito Charro". Para Asomega, de la que fue cofundador, primer presidente y presidente de honor hasta el final, Charro fue y seguirá siendo el referente absoluto.

El doctor Martelo quiso ensalzar de forma explícita en su discurso la figura de Charro, definiéndolo como "un gallego en Madrid siempre pendiente de trabajar a tope, sin despegarse nunca de sus raíces compostelanas".

Esta entrega absoluta ya había sido reconocida por Asomega en mayo del año pasado durante un emotivo homenaje en el que se le otorgó la alta distinción de "Médico Hipocrático". Fue precisamente en aquel marco donde el actual presidente de la asociación, el doctor Julio Ancochea, afirmó que Aniceto Charro "ha hecho de su práctica médica un espejo en el que el resto tratamos de asomarnos para ser mejores médicos y, sobre todo, mejores personas".

En ese mismo acto la profesora Julia Buján, que asistió en representación de Asomega al evento en la Academia, lo describió como "la fuerza de la naturaleza hecha persona, como un ciclón cuyo movimiento arrastra a los de su entorno".

Aniceto Charro Salgado.

Promotor indiscutible de la Dieta Atlántica

Catedrático de Endocrinología y Nutrición de la Universidad Complutense, su carrera despuntó internacionalmente con su beca Fulbright en la Universidad de California en 1969. En su solemne ingreso en la Academia gallega en 2005, presidido por Manuel Fraga —quien le otorgó la Medalla de Plata de Galicia en 2002—, Charro disertó sobre hormonas hipotalámicas, aunque su verdadera devoción clínica siempre estuvo fuertemente ligada a la nutrición. Se consagró como el promotor principal de la Dieta Atlántica, defendiendo con apasionamiento sus virtudes científicas y culturales.

El doctor Martelo recordó con afecto que Aniceto Charro adoptaba en sus intervenciones la filosofía del festina lente (apresúrate despacio), enredando a los oyentes con datos científicos para, en el momento más oportuno, sorprenderlos con un mensaje claro.

"Más que la adversidad de que no pueda seguir sorprendiéndonos —concluyó con emoción el presidente de la Academia—, permanecerá el recuerdo de su mirada para que mantengamos la motivación muy alta". Un faro indiscutible que seguirá guiando a Asomega y a toda la medicina española.