Para muchos, el Camino de Santiago no se mide en kilómetros sino en las barreras que se superan a cada paso. Así lo han demostrado los jóvenes que han completado una nueva edición de su ruta jacobea con la asociación Peregrinos de Marte. Una experiencia de superación y calor humano que ha contado con el impulso logístico de la Asociación de Médicos Gallegos a través de su brazo solidario, Asomega Axuda.

El grupo de los Peregrinos de Marte culmina su tercer camino de Santiago. FOTOS: Paula SANMARTÍN.
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El periplo, que este año arrancó tras una presentación en la Casa de Galicia en Madrid, ha estado impregnado de esfuerzo y complicidad. Las etapas recorridas desde los tramos iniciales entre Tui y Monção, pasando por el trayecto hacia Vilanova da Cerveira, dejaron constancia de la alegría del viaje compartido.
Posteriormente, el exigente trayecto en bicicleta entre Baiona y Vigo confirmó que los límites se difuminan cuando hay apoyo. El lema «¡Que nadie te diga que no puedes!» resonaba con fuerza en cada pedalada, hecha realidad gracias a la imprescindible colaboración de Discamino y el Colegio de Enfermería de Madrid, el respaldo de Abanca, Toyota Supra Gamboa y CantabriaLabs, y la ayuda de Loterías San Judas Tadeo y el Hostal La Viuda de Trives. Además de, por supuesto, la labor crucial de los voluntarios.

Mercedes Ancochea, Julio Ancochea, la conselleira Fabiola García, Karmen Garrido, José Luis Sánchez y Borja Verea.
El grupo de los Peregrinos de Marte afrontó con éxito el reto psicológico de romper con sus rutinas diarias para abrirse a un entorno completamente nuevo. La meta final se materializó en la Plaza del Obradoiro, donde los jóvenes y sus familias fueron recibidos institucionalmente por Fabiola García, conselleira de Política Social e Igualdad de la Xunta de Galicia.
Durante la recepción, la conselleira quiso destacar el carácter profundamente inclusivo de esta ruta y recordó que detrás de hitos como este «hay un trabajo diario de muchas familias y de un importante tejido asociativo que está siempre dispuesto a arrimar el hombro y estar a un lado de quien más lo necesita».
Este camino adaptado vuelve a demostrar el valor de la solidaridad. Un año más, estos particulares "marcianos" han alcanzado Santiago para recordar al mundo que la verdadera inclusión se construye pedaleando juntos, rompiendo la rutina y abriendo horizontes de esperanza.
¡Ánimo, peregrinos, a por la próxima etapa!






