Seis décadas de pediatría moderna en el Hospital Infantil La Paz

El doctor Francisco Ruza, presidente de honor de Asomega, coordina un libro histórico escrito por los profesionales del centro.

07/06/2026

El doctor Francisco J. Ruza, presidente de honor de Asomega, ha sido el encargado de coordinar Hospital Infantil La Paz: 60 años de andadura, el libro conmemorativo que celebra las seis décadas de este referente sanitario madrileño. La obra, promovida por la Asociación Amigos del Hospital Infantil Universitario La Paz, funciona como un riguroso compendio de la evolución científica y humana de una institución clave para la modernización de la pediatría en España desde su inauguración en 1965.

Julio Ancochea, presidente de Asomega; Pilar López, decana de la Facultad de Medicina de la UAM; Rafael Pérez-Santamarina, director gerente del Hospital La Paz; y Francisco J. Ruza, presidente de honor de Asomega y coordinador del libro sobre el Hospital Infantil.

Julio Ancochea, presidente de Asomega; Pilar López, decana de la Facultad de Medicina de la UAM; Rafael Pérez-Santamarina, director gerente del Hospital La Paz; y Francisco J. Ruza, presidente de honor de Asomega y coordinador del libro sobre el Hospital Infantil.

El reciente acto de presentación oficial sirvió como un emotivo homenaje que logró reunir a autoridades, profesionales de la plantilla actual, miembros de la comunidad hospitalaria y a antiguas generaciones de residentes.

A diferencia de las recopilaciones históricas convencionales dirigidas por comités externos, este volumen destaca por su carácter coral, integrando las vivencias de numerosos profesionales vinculados al centro, tanto en activo como jubilados. El propio doctor Ruza detalla la naturaleza inédita de este enfoque de memoria colectiva:

"El libro que se presenta recoge todos estos hechos, escritos directamente por sus propios protagonistas. Cada Servicio y cada Unidad asistencial describen sus actividades. Por tanto es un libro inédito y en este aspecto único, no lo escribe una o unas personas veteranas, sino que lo escribe todo el hospital. Yo lo que hice fue coordinar - al frente de un Equipo Editorial- toda esta evolución renovadora, dando una visión colectiva y equilibrada del trabajo y los avances producidos en el hospital Infantil".

El espíritu de los pioneros y el legado MIR

La trayectoria del doctor Ruza se entrelaza de forma directa con los primeros pasos de la institución. "Me trasladé a trabajar al hospital Infantil La Paz desde el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, al poco tiempo de haberse inaugurado el hospital Infantil. Por lo tanto, he vivido desde sus comienzos su evolución y desarrollo".

El modelo implantado entonces resultó pionero en el país al romper con los esquemas tradicionales, apostando por una especialización médica y un trabajo multidisciplinar que consideraba al niño como un paciente con necesidades específicas, y no como una mera adaptación de la medicina del adulto.

En aquellos años iniciales, enfocados en una pediatría general hospitalaria clásica de acuerdo a las edades y patologías de los menores, la atmósfera de trabajo diario resultaba excepcional. "Desde la óptica del trabajo, las etapas primeras fueron una experiencia única; había un espíritu extraordinario de aprender, mejorar y de compartir los avances y los conocimientos. Había un profundo sentido de equipo y de compañerismo" , rememora el especialista, atribuyendo la transmisión de estos valores a los dos grandes pioneros del centro: los doctores Enrique Jaso y Julio Monereo.

Poco después, la creación anexa de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ofreció un notable impulso académico, fomentando la investigación, las tesis doctorales y las actividades clínicas en grupos muy reducidos. Esta sólida base científica facilitó la rápida implantación de subespecialidades médicas como Cardiología Pediátrica, Neurología Infantil y Alergología Pediátrica, seguidas por áreas complejas como la Oncología o la Endocrinología.

Tal desarrollo científico culminó en hitos de referencia europea, como los programas de trasplantes pediátricos de órganos sólidos y médula ósea, y en la consolidación del hospital como una gran escuela formativa para miles de especialistas vía MIR que, posteriormente, lideraron servicios de pediatría en toda España y Latinoamérica.

La revolución de los cuidados intensivos

Uno de los pilares históricos descritos en el libro, fundamental para mejorar la supervivencia de recién nacidos prematuros y pacientes infantiles críticos, fue el desarrollo de las unidades de Neonatología y Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP). Esta última área lleva de forma inequívoca la huella personal del presidente de honor de Asomega. "Inauguramos la UCIP hace 50 años, el 26 de mayo de 1976. Teníamos un gran entusiasmo y unas ganas enormes de ser útiles para los niños críticamente enfermos. Suplíamos nuestras limitaciones con nuestro esfuerzo e ilusión".

Ante la escasez de recursos técnicos de mediados de los años setenta, la solución para salvar vidas radicó en la creatividad interna y en la cooperación sectorial: "La limitación inicial de recursos la superábamos creando técnicas y protocolos que resultaban útiles y que cada vez íbamos mejorando. Entre las escasas UCIPs de aquella época, nos intercambiábamos nuestros logros y avances. Fue una época que demostró que lo importante en los comienzos es tener ilusión, esfuerzo y perseverancia en nuestros objetivos. ¡Época magnífica!".

El doctor Francisco J. Ruza durante su presentación.

Humanización: una norma con arraigo histórico

La publicación conmemorativa dedica un espacio muy relevante a la evolución de la humanización asistencial, un concepto de gran vigencia que, según defiende el doctor Ruza, ya guiaba la práctica diaria de la pediatría española desde hace décadas. "El esfuerzo y creatividad tecnológicas iniciales siempre se acompañaron de la visión humana de nuestro trabajo. A pesar de estar cada vez más rodeados de tecnología, siempre tuvimos claro que lo importante era el niño gravemente enfermo, con sus lógicos temores y angustias, y las de sus padres y seres queridos".

Esta filosofía de situar al menor como el eje absoluto de la atención inspiró avances reflejados en la obra como el voluntariado, el apoyo psicológico, los servicios sociales o la musicoterapia. Asimismo, Ruza recuerda que las medidas de acompañamiento familiar tienen un arraigo histórico incuestionable: "En los servicios de hospitalización pediátrica general actuales, la creación de las habitaciones madre/hijo han sido un avance espectacular que beneficia a los niños ingresados. El hospital Infantil La Paz ya creó este tipo de hospitalización en los años 70 del siglo pasado".

"Este cambio tiene una repercusión positiva tremenda sobre el bienestar del niño y de los padres, facilitando su integración en los cuidados de su hijo enfermo, en la situación más vulnerable de su vida", concluye el coordinador de la obra, reafirmando el valor de un legado médico que demostró que la vanguardia tecnológica es inseparable de la empatía.