Discurso íntegro de Julio Ancochea en el homenaje al doctor Aniceto Charro en Baiona, en el marco del Encontro de Verán de Asomega 2026.

"Queridos amigos, estimadas autoridades, querida familia de nuestro admirado doctor Charro:
Nos encontramos hoy en Baiona para celebrar una nueva edición de nuestro Encontro de Verán de Asomega, en el marco de un acto que hemos querido titular con tres palabras que brotan del corazón: legado, memoria y gratitud.
Estar hoy aquí no es una coincidencia de agenda ni un capricho del destino. Baiona guarda el secreto de nuestros orígenes. Fue precisamente en esta hermosa villa donde, hace ya más de treinta años, la mente inquieta y generosa de Tito Charro comenzó a idear, junto a un pequeño grupo de compañeros, lo que poco después se convertiría en Asomega.
Volver hoy a Baiona es volver a la casa madre; es rendir tributo en la cuna misma donde nació el sueño de unir a la medicina gallega en la distancia.
Para mí, como presidente de Asomega y sobre todo como amigo, tomar la palabra en esta mañana tiene un significado muy especial. Si algo aprendí a lo largo de todos estos años al lado de Tito Charro es que resulta imposible evocarle sin que se imponga, por encima de cualquier otra consideración, la admiración hacia su enorme humanidad.
Tito era, en el sentido más noble y machadiano del término, un hombre bueno y un médico grande.
Y siento hoy una hondísima satisfacción, al recordar que tuvimos la oportunidad de decírselo así, con el corazón en la mano, en vida y públicamente. Hace dos años, cuando Asomega recibió la Medalla Castelao, Tito nos acompañó. Estaba allí con nosotros, viviendo aquel momento tan relevante con una profunda emoción que no trató de disimular. Y en ese acto solemne, ante toda la sociedad gallega, tuve la fortuna y el honor de decirle lo que realmente significaba su figura para mí y para Asomega:
«Tito Charro pode que sexa o home máis bo do mundo: implicado con Asomega, constante, sempre dispoñible para quen o necesite, cariñoso, próximo, galeguista... e excelente médico».
Qué importante es decir las cosas a tiempo. Qué reconfortante es saber que se fue sabiéndose profundamente querido, valorado y respetado por todos nosotros.
Como bien recordaba la doctora Julia Buján en mayo del año pasado, durante aquel entrañable homenaje en el que Asomega le reconoció como Médico Hipocrático, Tito solía autodefinirse con tres palabras sencillas pero infinitas: santiagués, galleguista y médico. Tres trazos sobre los que Julia estructuró magistralmente la semblanza de una vida extraordinaria:
- Santiagués, entroncado con las piedras de Fonseca, heredero del espíritu universitario y liberal de su padre, el profesor Charro Arias, y de su disciplina apasionada.
- Galleguista, por línea materna vinculado al rigor crítico del Padre Feijóo, haciendo suya aquella premisa de escuchar siempre a la experiencia y a la razón.
- Y médico, una vocación que inició en Santiago y que ejerció en Escocia, Dinamarca, EEUU y, a lo largo de cuatro décadas, en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
Tito fue un pionero. Nos enseñó a anticipar el futuro en la endocrinología y en la nutrición, impulsando la investigación en diabetes y convirtiéndose, con la fuerza del sabio y el amor a su tierra, en el reconocido padre de la Dieta Atlántica.
Y como tan atinadamente definió también la propia Julia Buján, Tito Charro era en sí mismo una auténtica fuerza de la naturaleza: un ciclón de conocimientos, entusiasmo y aficiones que arrastraba a cuantos teníamos la fortuna de estar cerca.
Hoy quiero dirigirme de forma muy especial a su familia, a sus hijos Pablo y Juan, a sus seis nietas y tener un recuerdo repleto de cariño hacia su esposa María Victoria.
Querida familia: queremos que os llevéis hoy de Baiona la certeza absoluta e indiscutible de que Tito fue, es y será un hombre profundamente querido.
Su huella en Asomega es imborrable; su ejemplo de compromiso y humanidad es el espejo en el que el resto tratamos de asomarnos cada día para ser mejores médicos y, sobre todo, mejores personas.
En Asomega nos gusta definirnos a través de cuatro pilares: la ciencia, el arte, los valores y el sentimiento. Y entre esos sentimientos destaca el amor a la palabra y el respeto sagrado por nuestra cultura.
Esa profunda galleguidad de Tito no era fruto del azar; venía de cuna. En este año en el que recordamos el cincuentenario del fallecimiento de Ramón Otero Pedrayo, es hermoso evocar la estrecha y fértil amistad que unió a Don Ramón con el padre de Tito, el recordado profesor Aniceto Charro Arias.
Juntos compartieron ciencia y cultura en el Seminario de Estudos Galegos; juntos sufrieron la posguerra y juntos llevaron a los jóvenes universitarios a las cumbres de Peña Trevinca para enseñarles a amar el paisaje y la geografía de Galicia.
De aquel magisterio y de esa herencia nutrimos hoy nuestro recuerdo. Por eso, para cerrar este homenaje a Tito, quiero traer aquí las palabras exactas que Ramón Otero Pedrayo pronunció para definir el alma inagotable de nuestra tierra:
«Galicia é unha fermosa obra de arte, unha fermosa obra de fe, unha arte e unha fe que non están rematadas. Porque rematar significa morrer; porque definir significa terminar. E Galicia estase facendo. E ó estarse facendo así pensa sempre nun tempo ideal que ha de vir algún día para premiar ese infindo sentimento da eternidade... esta arelanza infinita de saudade, este sentimento de inmortalidade».
Querido Tito: hoy, en esta Baiona donde todo empezó, te decimos con el corazón que tu fraternidad, tu magisterio y tu amor por Galicia siguen más vivos que nunca entre nosotros.
Asomega es y seguirá siendo ciencia, arte, valores y sentimiento en tu memoria.
Muchas gracias a todos."
Julio ANCOCHEA
Presidente de Asomega
Baiona, 1 de agosto de 2026

































































