Julio Ancochea, socio de honor de la Asociación de Amigos del Hospital de la Princesa

El presidente de Asomega ha recibido un cálido homenaje por parte de compañeros y amigos con motivo de su reconocimiento por parte de la asociación Ahupa

29/11/2019

“Es un honor ser socio de honor de la Asociación de Amigos del Hospital de La Princesa (Ahupa). Este hospital es mi vida, aquí lo más importante es el sentimiento de pertenencia y yo estoy orgulloso de formar parte de él”. Con estas emocionadas palabras Julio Ancochea, presidente de Asomega, ha recibido el nombramiento como socio de honor de la Asociación de Amigos de este centro sanitario, donde en la actualidad es jefe de Servicio de Neumología.

El acto, presentado por el presidente de Ahupa, Javier Izaguirre, ha tenido lugar en una sala abarrotada de compañeros y amigos. Allí el doctor Ancochea ha recordado su trayectoria, desarrollada íntegramente en La Princesa, desde donde ha pivotado hacia otros escenarios que también ha recordado en su discurso como la Universidad Autónoma de Madrid, donde dirige la Cátedra RespiraVida, o la Separ, de la que fue presidente entre 2006 y 2009.

Julio Ancochea ha recordado a José Soria, que fue el alma de la asociación que ahora le ha convertido en socio de honor. Aunque fallecido hace unos años, ha asegurado que “su recuerdo está vivo”. También ha mencionado a José María Pajares, José Luis Alonso Gil o al doctor Varela Uña como puntales de la Ahupa.

Ha rematado su discurso asegurando que “tiene gracia que me nombren socio de honor, cuando para mí es un honor ser socio de la Asociación de Amigos del Hospital de La Princesa”.

Un hombre bueno

El acto de homenaje ha comenzado con unas palabras de Ángel Gabilondo, diputado de la Asamblea de Madrid, gran amigo de Julio Ancochea, que fue rector de la Universidad Autónoma de Madrid y ministro de Educación.

Gabilondo ha recordado que Marco Aurelio, preguntado sobre su oficio, contestó que su cometido se centraba “en ser bueno. Y hoy estamos ante un hombre que es bueno. Esto no es solo una cualidad moral, es también hacer las cosas bien, tener competencia, oficio y generar bienestar en el entorno”.

Ha añadido que en estos tiempos “tenemos que combatir a los cuatro jinetes del Apocalipsis: la soledad, la pobreza, la desigualdad y la xenofobia. Cabalgan con tanta insistencia que requieren personas ejemplares que participan“.

En este grupo ha situado al homenajeado, de quien ha destacado, además, que “conmigo nunca tiene prisa” y es de esas personas “con capacidad de vertebrar, unir, crear comunidad, que ven donde nadie ve y tienen la capacidad de hacer ver. Como la luz, que no se ve pero hace ver”.

El cálido y emotivo discurso de Gabilondo se ha cerrado con unas palabras contundentes sobre su amistad y lo que ésta representa para él: “Quería decirle a Julio que yo le necesito. Me pongo a la cola si hace falta, pero te necesito. No me siento fuerte como para vivir sin necesitar a los demás. Séneca decía que hace falta ser estúpido para creer que alguien no necesita que se le tienda la mano y se tire de él”.

En el transcurso del acto también han intervenido Carlos Jiménez, presidente de Separ, que coincidió como residente de La Princesa con Ancochea en un tiempo en el que “aprendimos humanidad y afabilidad; ciencia y conciencia; factor impacto e impacto de la generosidad”; Mariano Pastor, presidente de Alfa-1, que ha destacado del doctor Julio Ancochea que “siempre se puede contar con él, siempre responde”; y Begoña Barragán, presidenta del Gepac, que ha resaltado su constante disposición a colaborar y ha valorado el tenerle como amigo.