La comunicación científica en oncología afronta hoy un gran desafío: la vertiginosa evolución médica y la necesidad de proteger la sensibilidad social. Bajo la premisa de que informar con rigor es un pilar para la humanización de la medicina, el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) acogió la sexta edición del encuentro "Oncobites para periodistas".

Organizada por el grupo de investigación académica SOLTI junto a Asomega y la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), Santiago tomó el testigo de ciudades como Madrid o Bilbao para transformar la complejidad técnica del cáncer en un diálogo honesto que evite expectativas infundadas en los pacientes. Un total de 16 periodistas de diversos medios, entre ellos TVE, TVG, EFE, Cadena SER, El Correo o RNE, asistieron a la convocatoria, la más nutrida de las organizadas hasta la fecha por Solti.
El doctor Rafael López, jefe de Oncología Médica del CHUS y presidente de ASEICA, inauguró la jornada alertando sobre la existencia de una verdadera "pandemia de información a todos los niveles". Lejos de considerar negativo el volumen de datos disponible en la actualidad, López incidió en la delicada gestión de los mensajes en materia de salud.

Rafael López durante su intervención en Oncobites.
"El problema está en las consecuencias que puede acarrear en la población la mala información y la mala comunicación", advirtió el oncólogo, apelando de forma directa a la responsabilidad compartida entre investigadores y divulgadores: "No podemos generar falsas expectativas y tampoco podemos quedarnos callados". El especialista concluyó que "el equilibrio en la información, el equilibrio en la comunicación es un aspecto clave" para no desvirtuar los avances reales de la ciencia.
Para vertebrar este aprendizaje práctico, Helena Masanas, directora de comunicación de SOLTI, aportó una detallada guía de fuentes fiables para los profesionales de la información, abarcando desde los grandes congresos mundiales hasta el papel regulador de agencias como la AEMPS, la EMA o la FDA. En su exposición, Masanas destacó el papel clave de una entidad como Asomega, con más de 30 años de trayectoria y de creación de redes entre profesionales médicos gallegos de Galicia y de todo el mundo.
Además, desgranó el mapa de actores del cáncer y el peso de la investigación en red de SOLTI, que hoy cuenta con 34 estudios activos y programas pioneros como "Real Evidence", basados en datos de vida real.

Helena Masanas, de SOLTI.
El núcleo clínico de la jornada combinó la biología molecular con el debate terapéutico. La doctora Isaura Fernández, oncóloga del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, detalló de forma muy didáctica la biología celular del tumor y el valor de los biomarcadores para personalizar terapias frente a subtipos como el HER2 o el triple negativo. Fernández aportó una perspectiva esperanzadora sobre el escenario asistencial actual: "Por suerte, la mortalidad, a pesar de aumentar la incidencia, se está estancando".

La oncóloga Isaura Fernández fue una de las ponentes de la jornada.
Este itinerario clínico completó su mapa transversal con las ponencias de la doctora Silvia Antolín (Hospital Universitario de A Coruña) y el doctor Tomás Pascual (Hospital Clínic de Barcelona), enfocadas en el manejo de la enfermedad precoz y metastásica.
Finalmente, Isabel Pineros, directora de Acceso de Farmaindustria, clausuró el foro detallando el camino que recorre un fármaco desde que es una promesa científica hasta que se incorpora a la prestación sanitaria en España.
Con este análisis regulador, ONCOBITES Galicia 2026 cerró un círculo conceptual necesario que conecta la escala molecular del tumor con la gestión del sistema y la realidad diaria de los afectados. La convocatoria demostró así que el periodismo de salud no debe ser un mero eco de tecnicismos, sino un traductor de procesos complejos, así como un ejercicio de responsabilidad donde la precisión científica se erige como la única vía para garantizar el valor social de la información y salvaguardar la esperanza de los pacientes y sus familias. Porque para contar el cáncer con verdadera humanidad, el primer paso irrenunciable sigue siendo entenderlo con absoluto rigor.