La Universidad de La Laguna ha acogido el III Congreso de Cáncer Infantil en Canarias, un foro de encuentro entre profesionales de la salud, pacientes y familias bajo el lema "Más allá de la curación". La conferencia inaugural, a cargo de Ana Fernández-Teijeiro, vicepresidente de Asomega y figura de referencia en la especialidad, marcó la hoja de ruta de unas jornadas centradas en la atención integral y los efectos a largo plazo de la enfermedad.

Durante su intervención, Fernández-Teijeiro destacó un logro histórico: la supervivencia en oncología pediátrica en España ha pasado del 50% al 84% en las últimas décadas. Sin embargo, advirtió de que este éxito clínico plantea nuevos desafíos. "La supervivencia no es el fin del camino; el reto ahora es que esos niños lleguen a la vida adulta con las menores secuelas posibles", señaló.
En este sentido, puso especial énfasis en el "Pasaporte del Superviviente" (PanCareSurPass), una herramienta digital europea que permite a los pacientes conocer su historial terapéutico y los riesgos específicos a los que se enfrentan años después de haber superado el cáncer.
El congreso, dirigido por el profesor Sergio Hernández Expósito, abordó la enfermedad desde una óptica transversal. En el plano estrictamente médico, Ana Belén Caparrós, Macarena González y Montserrat González profundizaron en los últimos avances en el tratamiento de leucemias y tumores del sistema nervioso central, mientras que Mario García Conde analizó el papel crítico de la neurocirugía pediátrica.
Uno de los puntos clave de las jornadas fue la atención específica al paciente joven. El especialista Antonio Moliner reivindicó en su ponencia la creación y fortalecimiento de unidades de adolescentes, un grupo que a menudo queda en un vacío asistencial entre la pediatría y la medicina de adultos.
A través de mesas redondas donde también participaron expertos en enfermería como Gilda Quiroga o Marta González el congreso subrayó que la atención al cáncer infantil es incompleta si no se aborda la esfera psicoperceptiva y el entorno familiar.
La intervención de Ana Fernández-Teijeiro dejó claro que, aunque la ciencia avanza hacia el objetivo del 100% de curación, la prioridad inmediata es garantizar que la transición a la medicina de adultos no deje a ningún superviviente en un vacío asistencial.