Dr. Gegúndez: “El Encontro enriquecerá nuestro bagaje como profesionales y como médicos humanistas”

Oftalmólogo, docente e investigador, al dr. José Antonio Gegúndez sin embargo le define aún más otro de sus amores: Galicia. El I Encontro de Médicos Gallegos lo afronta como una oportunidad de aunar todas esas pasiones

05/08/2019

José Antonio Gegúndez es doctor en Medicina y Cirugía, oftalmólogo perteneciente a la Unidad de Superficie e Inflamación Ocular del Hospital Clínico San Carlos y profesor asociado  de la Universidad Complutense de Madrid. Sus principales líneas de investigación se centran en el diagnóstico etiológico de las uveítis, medicina regenerativa de la superficie ocular, trasplante de córnea y microcirugía de la catarata.

Aunque el dr. Gegúndez nació en Madrid en 1963, sus padres, abuelos y resto de antepasados eran todos gallegos. Medicina y Oftalmología aparte, su principal afición y pasión da fe de su galleguidad: la interpretación del instrumento gallego por excelencia, la gaita.

El dr. Gegúndez participará en la inauguración del I Encontro interpretando con la gaita la "Marcha del Antiguo Reino de Galicia".

El dr. Gegúndez participará en la inauguración del I Encontro interpretando con la gaita la “Marcha del Antiguo Reino de Galicia”.

¿Cómo fue su primer contacto con Asomega y qué le convenció de la entidad para entrar a formar parte de ella de forma activa como miembro de la Junta?
La posibilidad de formar parte de una Asociación de Médicos Gallegos que uniera, por un lado ciencia, y por otro el sentimiento de galleguidad, pertenencia y pasión por Galicia, me cautivó desde el momento en que tuve conocimiento de su existencia. Posteriormente hace tres años, cuando el dr. Julio Ancochea me propuso participar de manera activa incorporándome a su Junta Directiva, no lo dudé un solo momento.

¿Qué cree que va a suponer para la asociación el I Encontro Mundial?
El Encontro marcará un hito significativo en la historia de Asomega, un antes y un después en la unión de todos los médicos gallegos tanto residentes en España como de la diáspora. La proyección nacional e internacional del Encontro es ya una realidad gracias al enorme trabajo realizado por muchas personas pertenecientes a la Junta Directiva o vinculadas a ésta, y fundamentalmente por el enorme impulso, ilusión, sentimiento de “galeguidade” y profesionalidad del dr. Ancochea, cuya iniciativa, determinación y vitalidad lo han hecho posible.

La galleguidad

Dr. Gegúndez, usted es oftalmólogo en ejercicio e investigador de su especialidad. La pertenencia a una entidad como Asomega aporta transversalidad al especialista en forma de contacto con miembros de otras especialidades y con sanitarios de otros ámbitos. ¿En qué medida una iniciativa como el Encontro contribuirá a ello?
Contribuirá decisivamente a enriquecer nuestro bagaje profesional, docente o investigador, y sin duda a engrandecernos como personas, como médicos humanistas que somos y representamos con nuestros pacientes. Habitualmente acostumbramos asistir a congresos y reuniones de especialidad en nuestros ámbitos respectivos. La posibilidad de compartir transversalmente experiencias con colegas de otras especialidades y otros profesionales sanitarios, nos aportará un considerable valor añadido en todos los aspectos relacionados con la innovación tecnológica, la gestión sanitaria o las humanidades. Y todo ello sustentado por el sentimiento de galleguidad y pertenencia a Galicia de todos los participantes, dentro del marco inigualable que representa la capital de Galicia y capital espiritual de España,

Como gallego de pura cepa -de hecho afirma usted que nació “por accidente” en Madrid-, ¿cómo explicaría a quien no conozca este apego por la tierra de origen, este sentimiento que fundamenta la propia existencia de Asomega en su afán por reunir a profesionales sanitarios que ejercen en la tierra con los que han salido fuera?
Es fácil de entender: Galicia siempre va dentro con nosotros, allá donde nos encontremos o residamos por las circunstancias de la vida. Efectivamente yo nací en Madrid, únicamente porque mis padres un buen día decidieron trasladarse aquí, pero afortunadamente la genética es inalterable. Nuestra cultura y nuestras tradiciones están siempre presentes y muy bien definidas en ese complejo término denominado “saudade” que expresa un sentimiento afectivo primario, próximo a la melancolía, estimulado por la distancia temporal o espacial a algo amado y que implica el deseo de resolver esa distancia.

Es un sentimiento universal de los gallegos y es lo que hace que, siempre que podemos, regresamos a nuestra tierra. Para mí es indispensable regresar a Galicia al menos una o dos veces al año: solo por este motivo participar activamente en el I Encontro Mundial merece la pena. Es curioso porque mis tres hijos ya han nacido en Madrid, y sin embargo les he transmitido ese amor, sentimiento y dependencia de Galicia de una forma que les otorga la condición de gallegos.

El dr. Gegúndez ya deleitó con la gaita a los asistentes a la Comida de Verano de 2016 en A Proba de Trives.

El dr. Gegúndez ya deleitó con la gaita a los asistentes a la Comida de Verano de 2016 en A Proba de Trives.

Un rasgo definitorio

A su condición de gallego de pro, oftalmólogo de referencia e investigador destacado se añade otro rasgo diferenciador pero que habla a las claras de su galleguidad: es gaiteiro. ¿Desde cuándo toca y, sobre todo, cómo puede compaginar una práctica que seguro exigirá gran dedicación con la Medicina, dr. Gegúndez?
Pues es difícil, sobre todo por la disciplina y entrenamiento continuado que conlleva tocar un instrumento tan complejo como es la gaita, y también por el escándalo que provocas en la vecindad (risas). Pero la ilusión y la pasión todo lo puede: cuando era un niño pequeño de 7 años y en los veranos, en las fiestas y romerías de Galicia, veía como las bandas y grupos de gaiteiros emitían aquellos sonidos, me quedaba “literalmente embobado” mirándoles sin parar. Recuerdo como fue en Meira (Lugo) a esa edad, la primera vez que escuché a un grupo interpretando las muiñeiras de Lugo y de Molete que hizo que ese mágico sonido de la gaita nunca se me olvidase. En aquel momento me dije: “Tengo que llegar a tocar ese instrumento como ellos”. Y a partir de ahí me puse a ello y lo conseguí, bueno lo mejor que puedo, ya que es muy difícil ser buen músico y a la vez médico, porque nuestra profesión es muy absorbente.

El primer día de Encontro, tras la conferencia inaugural, está previsto que interprete la “Marcha del antiguo Reino de Galicia”. ¿Por qué esa obra? ¿Y cómo afronta esta actuación?
Lo afronto con mucha responsabilidad (no soy gaiteiro profesional) y sobre todo con una ilusión enorme. La estoy ensayando continuamente para que salga lo mejor posible. Los ensayos definitivos los realizaré este mes de agosto en la palloza gallega que tenemos en mi casa de Vilardoi, en Baleira (Lugo), donde por la arquitectura de este tipo de construcciones el sonido se proyecta hacia el techo y reverbera extraordinariamente haciéndolo grandioso, como si de una pequeña catedral se tratase. La elegí primeramente porque es una de las composiciones más representativas de la música tradicional gallega, y porque se trata de una melodía solemne, lenta y muy envolvente, en la que la gran cantidad de armónicos que emite el sonido de la gaita puede hacerla muy apropiada para un acto de estas características. Y le confesaré un secreto si me lo guarda: es relativamente sencilla de interpretar y quiero quedar bien (risas). Además, como es corta y creo que tengo cinco minutos, haré una pequeña variación final enlazándola con otra conocidísima alborada, pero esto ya sí que es alto secreto de estado.

Dr. Gegúndez, su participación en el Encontro se completará con su participación en el bloque sobre humanización. En concreto, hablará sobre “Humanismo y tecnificación”. ¿En qué consistirá, a grandes rasgos, su ponencia?
Mucho se habla hoy en día de la tecnificación de la Medicina y de la aplicación de la inteligencia artificial en sustitución del propio médico. Pero la Medicina no es solo una ciencia sino también un arte ejercitado por seres humanos que tienen sentimientos, a lo que se suma una “medicina basada en los afectos” y en las relaciones interpersonales peculiares que se originan entre médico y paciente.

La tecnificación hace avanzar sin duda de forma vertiginosa la Medicina, pero es únicamente complementaria del humanismo, legítimo, imprescindible e irremplazable dentro de esta profesión. Las computadoras ha revolucionado el conocimiento, su capacidad para reducir la incertidumbre en el procesamiento de la información es muy superior a la mente humana, pero tienen un gran inconveniente y es que no tienen subconsciente: carecen de algo que los expertos en ciencias de la cognición denominan conocimiento tácito. Los afectos, sentimientos, signos, vivencias y experiencias manejan e individualizan tanta información, que a través de mecanismos que desconocemos interiorizamos un gran caudal de conocimiento, superior incluso al que podemos adquirir a través de la inteligencia lógico-matemática o computacional.

La tecnología avanzada es hoy en día la mejor aliada del médico pero deberemos ser cautelosos puesto que un exceso de mecanización podría deteriorar la relación médico-paciente: los médicos somos personas que tratamos también con personas y no con máquinas; por ello hay que conceder prioridad a la calidad percibida y a los valores hipocráticos tradicionales y más humanistas de la profesión, no sólo a la calidad científico-técnica y a los conocimientos que, a priori, se le presuponen a un médico.

El querer y poder escuchar a los pacientes, mostrarles la máxima accesibilidad y cercanía en el trato, facilitarles la información clínica de una manera comprensiva, la percepción de la figura del médico como un aliado que puede solucionar o aplacar los problemas, en definitiva, el tratar a las personas originando un clima de confianza y seguridad, es lo que mayor tranquilidad y satisfacción suscita a los pacientes. Y a la inversa, no hay mayor satisfacción para un médico que obtener el reconocimiento de sus pacientes.

Vídeo de una interpretación de gaita a cargo del dr. Gegúndez.