La SEDAR reclama un año de formación en anestesia pediátrica

Marina Varela, secretaria general de la SEDAR y directiva de Asomega, defiende una anestesiología más especializada, personalizada y segura.

18/10/2026

La anestesia de los niños más pequeños requiere una capacitación específica. La Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) reclama al menos un año de formación en un hospital monográfico pediátrico para los anestesiólogos que atienden a menores de tres años. La propuesta se planteó durante un encuentro con periodistas celebrado la víspera del Día Mundial de la Anestesiología.

Marina Varela, secretaria general de la SEDAR y miembro de la Junta Directiva de Asomega, junto al presidente de SEDAR, Javier García Fernández.

Marina Varela, secretaria general de la SEDAR y miembro de la Junta Directiva de Asomega, junto al presidente de SEDAR, Javier García Fernández.

Su presidente, Javier García Fernández, calificó la anestesia pediátrica como un área de «altísimo riesgo». Según explicó, un niño sano menor de un año presenta entre diez y veinte veces más riesgo de morbimortalidad anestésica que un adulto sano. La SEDAR ha remitido al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas un documento de buenas prácticas con recomendaciones sobre capacitación, equipamiento y condiciones de seguridad, todavía sin reconocimiento como regulación oficial.

En la comparecencia participó Marina Varela Durán, secretaria general de la SEDAR y miembro de la Junta Directiva de Asomega. Su intervención puso el acento en los desafíos de una especialidad que, según defendió, combina una elevada exigencia técnica con una dimensión profundamente humana.

Los desafíos de una especialidad en transformación

Varela señaló la necesidad de avanzar hacia una anestesiología personalizada, capaz de adaptarse al envejecimiento de la población, a los pacientes de mayor complejidad y a una cirugía cada vez menos invasiva. Destacó los progresos en la monitorización respiratoria, hemodinámica y neurológica, decisivos para seguir la evolución del paciente durante la intervención. Identificó además la inteligencia artificial y la automatización como retos de futuro ligados a la seguridad asistencial.

También reivindicó la labor de los anestesiólogos más allá del quirófano: en las unidades del dolor, la atención a pacientes críticos y la preparación de quienes van a ser operados. Subrayó asimismo la importancia de dar visibilidad a un trabajo fundamental que no siempre conoce la ciudadanía.

Por otra parte, la SEDAR mantiene su petición de ampliar de cuatro a cinco años la formación MIR, una reivindicación distinta de la capacitación pediátrica específica.

Varela añadió a esta agenda el bienestar de los profesionales, la sostenibilidad medioambiental y las dificultades para cubrir algunas plazas en zonas menos pobladas. En todas estas cuestiones, la sociedad científica sitúa la cualificación y la seguridad del paciente como prioridades.