La nueva edición de Memorias, la newsletter de la Red TBS-Stop Epidemias –en la que se integra Asomega–, dibuja un 2026 marcado por la incertidumbre internacional y, al mismo tiempo, por una apuesta decidida por la cooperación, la ética del cuidado y la lucha contra la tuberculosis y otras grandes amenazas para la salud pública.

El editorial “Programa 2026, un desafío” sitúa el contexto de partida: un escenario político, social y sanitario “desesperanzador”, con la retirada de Estados Unidos de la OMS, el horizonte cada vez más lejano de la Agenda 2030 y un problema financiero que compromete la cobertura sanitaria de los más vulnerables. Lejos del derrotismo, la Red reivindica precisamente los desafíos como razón de ser y detalla un programa ambicioso: jornadas de actualización en tuberculosis y enfermedades respiratorias, encuentros con el ámbito penitenciario y sociosanitario, cinefórums solidarios y la V Jornada Iberoamericana “Sanidad sin Fronteras”, además de la creación de un Comité Iberoamericano.
Desde ese marco, la revista despliega una serie de grandes artículos que traducen el editorial en líneas de acción concretas: defender la salud como derecho en contextos extremos, reconciliar a la sociedad con la industria farmacéutica, y colocar la humanidad en el centro de la formación sanitaria.
Derechos, confianza y humanidad
El texto de Enrique Acín sobre la Recomendación de Madrid recuerda que la salud en prisión es parte inseparable de la salud pública y que la privación de libertad no puede significar exclusión sanitaria. La pieza subraya la necesidad de que los ministerios de Sanidad lideren la asistencia penitenciaria y el impacto comunitario de mejorar la salud en las cárceles en términos de prevención, cohesión social y equidad.
La mirada se desplaza después a la relación entre laboratorios farmacéuticos y sociedad, en un artículo de Rafael Martínez Cabeza de Vaca que recorre el paso de la admiración al recelo desde la talidomida hasta hoy. Defiende que la industria ha vivido una transformación ética profunda, con marcos de compliance muy exigentes y altos niveles de transparencia, y propone abrir una nueva etapa basada en la confianza, la comunicación honesta y el reconocimiento del impacto real de la innovación en la vida de los pacientes.
En paralelo, Marta Mas Espejo firma un extenso análisis sobre la humanidad como pilar de la formación enfermera, que enlaza historia, teoría y práctica. Desde las primeras escuelas europeas hasta la simulación clínica actual, reivindica una enfermería que integra técnica y ética, incorpora los Objetivos de Desarrollo Sostenible y forma profesionales capaces de cuidar con competencia científica y, sobre todo, con una mirada centrada en la dignidad de las personas más vulnerables.
El pulso de Asomega en el número
En ese marco general, Asomega aparece como actor especialmente activo, tanto en el terreno de la cooperación como en el del liderazgo clínico e investigador.
Por un lado, la crónica del viaje al Sáhara Occidental, impulsado por la Universidad Autónoma de Madrid con la participación de Julio Ancochea como presidente de Asomega, presenta un proyecto de cooperación que baja al terreno el compromiso con los más vulnerables. Reuniones con ACNUR, responsables saharauis de Educación y Salud, la Media Luna Roja, el Parlamento y las autoridades académicas permiten identificar necesidades prioritarias, desde la precariedad alimentaria hasta las carencias asistenciales, y consolidar una red de aliados para que la ayuda procedente de España sea más eficaz y sostenida en el tiempo. Este trabajo se enlaza con la trayectoria de Asomega Axuda, visible en iniciativas como el concierto benéfico reciente en apoyo al pueblo saharaui.
Por otro lado, una firma muy ligada a Asomega reflexiona sobre la medicina rural como “último centinela” de una atención profundamente humana, ejercida en contextos de soledad profesional y carencias estructurales, pero también de proximidad y confianza con comunidades envejecidas y dispersas. Keith Foo propone “ruralizar” la tecnología, ponerla al servicio del territorio y de los profesionales que sostienen la vida cotidiana lejos de los grandes nodos urbanos.
La presencia de Asomega en esta newsletter se completa con el trabajo liderado por Dolores Fernández, de Asomega Brasil, sobre el Programa de Control de la Tuberculosis del IBIT (Fundación José Silveira), que muestra lo que significa una estrategia integral centrada en la persona: alta tasa de curación, baja pérdida de seguimiento y un fuerte componente social que combina tratamiento, apoyo alimentario y visitas domiciliarias. El texto recorre 86 años de historia, de innovación y de alianzas internacionales, y convierte al IBIT en ejemplo de cómo la investigación, la clínica y la acción social pueden alinearse con el objetivo de eliminar la tuberculosis.
En conjunto, este número de Memorias Sanidad sin Fronteras ofrece un relato coherente: frente a un 2026 de retrocesos y tensiones, la Red TBS-Stop Epidemias –con Asomega en primera línea– reivindica una salud pública que no deja a nadie atrás, desde las prisiones hasta los campamentos de refugiados, desde la consulta rural hasta los grandes centros de investigación.