«Estoy bien para mi edad». Pilar Rodríguez Ledo ha escuchado muchas veces esta respuesta en sus visitas a pacientes centenarios del rural gallego. Una frase aparentemente sencilla que encierra una cuestión esencial: la salud no puede medirse únicamente en años cumplidos, diagnósticos o resultados analíticos. También importa cómo percibe cada persona su propia vida, qué autonomía conserva y qué relaciones mantiene con su entorno.

Esa mirada vertebra 'Galicia Vive+', la obra colectiva coordinada por la presidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), cuya presentación en Madrid ha servido para profundizar en las claves de un fenómeno que convierte a Galicia en un territorio de especial interés para la investigación científica: su elevada longevidad.
Con cerca de 1.800 personas centenarias, aproximadamente el 12 % del total español, Galicia ofrece una oportunidad singular para estudiar los factores que permiten alcanzar edades avanzadas. El libro, editado por Ézaro Ediciones, reúne aportaciones de especialistas como Ángel Carracedo, Rosaura Leis, África González o José María Failde para explorar las conexiones entre genética, inmunología, nutrición, actividad física, entorno y relaciones sociales.
La longevidad no responde a una causa única ni puede reducirse a una herencia genética favorable. Los hábitos construidos durante décadas, la prevención, el bienestar emocional y los vínculos comunitarios forman parte de una realidad compleja cuyo conocimiento puede ayudar a mejorar la calidad de vida de una población cada vez más envejecida.

De ahí que Rodríguez Ledo, ganadora del Premio Nóvoa Santos de Asomega, insista en una idea especialmente significativa desde la perspectiva de la Medicina de Familia: «Este no es un libro de longevidad, es un libro sobre la vida». Pocas especialidades permiten acompañar a una persona durante tanto tiempo, conocer su historia familiar, observar cómo cambia su entorno y comprender las circunstancias que condicionan su salud. Esa continuidad asistencial aporta una dimensión difícilmente sustituible al estudio del envejecimiento.
La presentación madrileña, a la que asistieron el presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices, y el conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, dio continuidad a la celebrada semanas atrás en Santiago de Compostela. Gómez Caamaño destacó el valor de Galicia como «laboratorio natural» para investigar la longevidad saludable, un campo en el que confluyen conocimiento científico, prevención y políticas de salud pública.
El antecedente de Renace
La presencia en este acto en Madrid del presidente de Asomega, Julio Ancochea, y de su tesorero, Roberto Conde, enlaza con una línea de trabajo que la asociación viene desarrollando junto a SEMG en torno al envejecimiento y la realidad sanitaria del medio rural.
Precisamente, durante el Encontro de Verán de Asomega celebrado el pasado año en Monforte de Lemos, Rodríguez Ledo presentó RENACE, el Registro Nacional de Centenarios, una iniciativa destinada a estudiar las dimensiones clínicas, biológicas, funcionales y sociales de la longevidad extrema, aprovechando las singulares características demográficas del rural gallego.
Aquel encuentro permitió anticipar algunas de las reflexiones que ahora recoge 'Galicia Vive+': el valor del territorio como fuente de conocimiento, la necesidad de abordar el envejecimiento desde distintas disciplinas y la importancia de preservar la dimensión humana de la atención sanitaria. Rodríguez Ledo defendió entonces que Galicia podía convertirse en referente en longevidad no solo por sus cifras, sino también por su modelo cultural, comunitario y clínico.
El libro da continuidad a ese planteamiento y amplía su alcance. Porque detrás de cada centenario hay una historia personal y también una oportunidad de conocimiento científico. Comprender qué ha permitido llegar hasta ahí, y en qué condiciones, puede aportar respuestas para mejorar la salud y la calidad de vida de las generaciones que vienen.
