La creciente población envejecida en las zonas rurales de Galicia plantea un reto mayúsculo para el sistema sanitario. En este contexto, el reciente Encontro de Verán de Asomega en Monforte de Lemos se constituyó en un foro clave para reflexionar, debatir y presentar propuestas sólidas al respecto. Moderado por Inmaculada Ramos, directora del Distrito Sanitario de Monforte y coordinadora de Asomega Maiores, el coloquio contó con destacados profesionales que pusieron en común experiencias, datos y estrategias desde ópticas complementarias.

Longevidad y ruralidad (imagen generada con IA).
Ramón Ares, gerente del área sanitaria de Lugo, abrió la mesa describiendo con detalle la dramática realidad demográfica, marcada por una pirámide poblacional invertida e índices de envejecimiento alarmantes. Con rigor y experiencia, Ares retrató un modelo sanitario fundamentado históricamente en la gestión de la atención aguda hospitalaria que hoy demanda un giro hacia la cronicidad.
Destacó iniciativas concretas:
- la integración en la atención con programas como la Hospitalización a Domicilio (Hermes), las unidades de atención a pacientes con enfermedad pulmonar o insuficiencia cardíaca en Hospital de Día.
- el programa Ariadna, que prioriza la enfermería como protagonista en la gestión de cuidados domiciliarios.

Foto de familia de los participantes en el coloquio: Inmaculada Ramos, directora del distrito sanitario de Monforte e impulsora del Encontro de Verán 2025; Albert Foo, ganador de la II Beca de Medicina Rural y actual presidente de SEMG Galicia; Pilar Rodríguez Ledo, presidenta nacional de SEMG; Cristina Margusino, ganadora de la I Beca de Medicina Rural Asomega-SEMG y vicepresidenta de Ourensividad; Ramón Ares, gerente del área sanitaria lucense; y José López Castro, jefe de Medicina Interna del Hospital de Monforte.
El "milagro" de los centenarios
En una exposición cargada de compromiso, Pilar Rodríguez Ledo, presidenta nacional de SEMG, trazó el camino científico para entender el fenómeno de la longevidad, presentando el proyecto RENACE (Registro Nacional de Cententarios de España), que ha constatado la influencia decisiva de factores como la alimentación —caracterizada por productos no procesados y por la cantidad justa—, la actividad física presente en la vida diaria, el control del estrés, la fortaleza de las redes sociales y la existencia de objetivos vitales. Hizo hincapié en la ausencia de consumo relevante de alcohol y tabaco e insistió en el valor de la perspectiva humanista del registro, destinado a orientar políticas y prácticas que “pongan vida a los años”.
Habló también de la Unidad de Investigación Clínica de Lugo, que aportará una investigación de proximidad vinculada a la realidad rural, integrando atención primaria, enfermería y distintas disciplinas para avanzar en cohortes vivas y biobancos reales. Además, remarcó la oportunidad de que Galicia sea reconocida como referente en longevidad y envejecimiento saludable.
Algo similar se reflejó en la exposición de Cristina Margusino, vicepresidenta de Ourensividade y ganadora de la I Beca de Medicina Rural Asomega-SEMG. Margusino compartió los datos más relevantes del estudio de los centenarios ourensanos analizados por su asociación, como que la mayoría de ellos mantenían un grado leve o moderado de dependencia, con una vida marcada por la sociabilidad, la resiliencia emocional, la actividad física, una dieta local, y actitudes vitales muy positivas.
Refirió testimonios en los que la felicidad, el humor, la capacidad de adaptación y la relación con la tierra y la comunidad aparecen invariablemente como ejes de una vida longeva y, sobre todo, satisfactoria. Puso especial atención en la importancia de los lazos familiares y vecinales, el normopeso y la baja frecuencia de consumo de alcohol y tabaco, así como la preferencia por lácteos y productos frescos de proximidad. Su conclusión conecta comunidad, entorno y bienestar: la longevidad es fruto de vivir juntos, compartir y gozar del entorno local.
La percepción del médico de pueblo
A continuación, el punto de vista de los profesionales rurales obtuvo especial relevancia gracias a la intervención de Albert Foo, presidente de SEMG Galicia. Foo detalló los resultados de la encuesta nacional sobre Medicina Rural realizada por SEMG a médicos de familia de toda España. Entre los datos que compartió, destacan que:
- la gran mayoría de médicos rurales considera insuficiente la dotación de recursos humanos y materiales en sus centros, especialmente en poblaciones dispersas o envejecidas.
- señalan la sobrecarga de trabajo que afrontan y la dificultad para cubrir bajas y sustituciones.
- destaca el elevado compromiso asistencial que los médicos rurales manifiestan hacia su comunidad a pesar de estas dificultades.
Foo defendió que estos datos, recogidos por primera vez a gran escala, ofrecen una base sólida para exigir medidas específicas y refuerzan el valor del modelo rural dentro del sistema sanitario, subrayando la importancia de fortalecerlo desde la formación, la inversión y el reconocimiento institucional y social.
La visión hospitalaria
Por último, José López Castro, jefe de Medicina Interna del Hospital de Monforte, describió la función asistencial, docente, investigadora y gestora del internista del hospital comarcal en relación específica con la población mayor.
Aportó datos de actividad, recordando que casi la mitad de los ingresos hospitalarios corresponden a Medicina Interna, predominando afecciones como EPOC, insuficiencia cardiaca, arritmias e ictus. Subrayó el modelo de sectorización, que asigna a cada centro de salud un internista de referencia para facilitar la comunicación y la continuidad en la atención, sobre todo a pacientes más frágiles. Puso en valor otros proyectos de calidad asistencial desarrollados en su servicio y reivindicó la necesidad de reforzar plantillas y renovar equipamientos.
Cerró subrayando la cohesión de todos los perfiles profesionales en el hospital y el compromiso con la innovación, la calidad y el bienestar del paciente mayor.
Consensos sobre la atención al mayor
Más allá de las singularidades de cada contribución, el diálogo de fondo que emergió del debate refleja algunos consensos claros:
- La necesidad imperiosa de una atención centrada en la cronicidad y los cuidados participativos, priorizando la proximidad y la integración entre niveles asistenciales.
- La urgencia de fortalecer la investigación aplicada, contextualizada en entornos rurales, para comprender y mejorar la longevidad.
- El papel insustituible de la Medicina Rural, no solo como modelo asistencial sino como motor social y comunitario.
- La cooperación interdisciplinaria, desde la atención primaria hasta la hospitalaria y la investigación, con el paciente como eje fundamental.
- La invitación a innovar, renovar recursos y repensar la gestión bajo criterios de eficiencia, sostenibilidad y calidad real de vida.
En esta transformación necesaria Asomega aporta su impulso y liderazgo, en coordinación con actores como SEMG a través de iniciativas como las becas de Medicina Rural y propuestas de reflexión como esta.
En suma, el Encontro de Verán en Monforte ha constituido una radiografía profunda del reto demográfico y sanitario gallego, pero sobre todo un punto de partida para una respuesta integrada, comunitaria y científica que aspire a prolongar la vida con dignidad y bienestar en el corazón rural de Galicia.