Una iniciativa para coordinar mejor la atención sociosanitaria en Xinzo de Limia. Un aula de ecografía clínica para formar a médicos de familia en Laza. Un estudio sobre diagnóstico de masas renales desde Atención Primaria, junto al impulso al Museo do Médico Rural de Maceda. Y un plan integral que conecta salud, envejecimiento, comunidad y saberes tradicionales en Manzaneda y Chandrexa de Queixa.
No son cuatro ejemplos escogidos al azar. Es el camino recorrido por las cuatro ediciones de la Beca de Medicina Rural Asomega-SEMG. Una trayectoria que ha ido ensanchando en la práctica el significado de innovar desde el rural: investigar, formar, prevenir, coordinar recursos, incorporar nuevas herramientas diagnósticas o construir salud con toda una comunidad.

Ahora toca encontrar la siguiente idea.
Asomega y SEMG-Galicia tienen abierta la quinta edición de la Beca de Medicina Rural, dotada con 6.000 euros, con el respaldo de Menarini y el aval del Sergas. Está dirigida a médicos que ejercen en Atención Primaria en Galicia y desarrollen su propuesta en poblaciones de menos de 10.000 habitantes. Caben iniciativas asistenciales, docentes o de investigación, nuevas o todavía en una fase inicial. Y hay una pista importante sobre lo que se busca: factibilidad, impacto, innovación y capacidad de crecer y trasladarse más allá de su punto de partida.
El plazo concluye el 31 de octubre. La beca se entregará el 14 de noviembre en Sanxenxo, durante las Jornadas Autonómicas de SEMG Galicia.
Pero este otoño Asomega ha abierto una segunda puerta a la innovación. Los Premios Presenza “Coidados con ciencia e alma”, convocados por Asomega Maiores junto con la Consellería de Política Social e Igualdade, trasladan el desafío a las residencias de mayores.
Aquí también se busca excelencia, iniciativas ya implantadas o en marcha, con base científica, resultados medibles y una mirada capaz de integrar atención médica, psicológica y social. Originalidad e innovación, impacto sobre la salud y la calidad de vida, compromiso ético, multidisciplinariedad, sostenibilidad y replicabilidad forman parte expresa de los criterios de valoración.
Pueden participar equipos de centros residenciales de Galicia o de entidades gallegas en la diáspora, siempre liderados por un profesional médico. El primer premio está dotado con 5.000 euros y el plazo termina el 15 de octubre.
Dos convocatorias y una misma ambición: detectar ideas que nazcan de la práctica, resuelvan problemas reales y tengan recorrido suficiente para inspirar soluciones en otros lugares.
La experiencia demuestra que pueden surgir de una consulta rural, de una investigación, de un equipo comunitario o de una residencia. La pregunta ahora es otra: ¿cuál será la próxima en hacer escuela?