Hay dolores ante los que las palabras resultan insuficientes. El accidente ferroviario en Urda (Toledo) deja pérdidas irreparables, vidas truncadas y un enorme desgarro en las familias de los fallecidos. A ellas, a las personas heridas y a todos cuantos sufren las consecuencias de la tragedia, Asomega quiere hacerles llegar su cercanía, su afecto y su solidaridad.

Entre las víctimas se encuentra Marta Shahbazi, una brillante joven investigadora que dirigía un grupo en el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge. Era sobrina de María José Alonso, prestigiosa científica de la Universidad de Santiago de Compostela, que tenía previsto participar como ponente en Madrid en la jornada «Visionarios 2026» y no pudo hacerlo a causa de la tragedia. Asomega se une al mensaje de condolencia expresado por el CiMUS y acompaña con especial cariño a María José, a su familia y a los compañeros de Marta en una pérdida que nos conmueve profundamente.
Ese sentimiento encontró expresión en las palabras que Julio Ancochea, presidente de Asomega, pronunció al comienzo de «Visionarios 2026», al día siguiente del accidente. «Hoy hay familias que afrontan una pérdida irreparable y otras que viven horas de angustia pendientes de sus seres queridos», recordó, antes de invitar a los asistentes a ponerse en pie y guardar un minuto de silencio.
Pero su mensaje fue también una reflexión sobre aquello que da sentido a la medicina cuando el sufrimiento lo ocupa todo. En momentos así, señaló, cobra su significado más profundo la vocación de «cuidar, acompañar, aliviar el sufrimiento y ofrecer consuelo».
Desde esa convicción, Asomega quiere expresar también su reconocimiento, admiración y gratitud a los profesionales sanitarios y a los equipos de emergencia que se movilizaron para atender a las víctimas. Su labor nos recuerda que, cuando apenas hay palabras capaces de aliviar una pérdida, la presencia, los cuidados y el consuelo siguen siendo imprescindibles.
Ningún gesto puede reparar lo sucedido ni llenar el vacío que deja una persona querida. Pero sí puede expresar algo que hoy importa especialmente: el dolor de esas familias no nos es ajeno. Su sufrimiento también nos concierne y su recuerdo merece permanecer entre nosotros.