La dieta, aliada contra enfermedades infecciosas como la Covid-19

El endocrino Carlos E. Rodríguez Jiménez defiende en este artículo la relevancia de la alimentación a la hora de “armar” al sistema inmune

31/03/2021

El eminente endocrino pontevedrés Carlos E. Rodríguez Jiménez (A Guarda, 1936), nos remite un artículo sobre la influencia de la nutrición para hacer frente a situaciones excepcionales como sin duda lo es la pandemia. Recién presentado su último libro, “Inmunonutrición y bioestilo”, Rodríguez ha superado la infección por coronavirus y ha conseguido retomar su intensa y constante actividad física, como relata en este reciente artículo de “El Mundo”. A continuación, su artículo íntegro.

Carlos E. Rodríguez Jiménez

Reciente mención a Carlos E. Rodríguez Jiménez en “El Mundo”.

 

Nutrición y Covid-19
Como resumen rápido, el Covid-19 (SARS-CoV-2) llegó para quedarse. Eso significa que será parte de nuestro futuro al igual que el cambio climático.  El 100% de la población somos susceptibles de contagio por coronavirus. Nuestro sistema inmune tiene que estar a tope. El hecho de padecer sobrepeso u obesidad no solo nos presenta ante el virus como víctimas propiciatorias. Una mala nutrición puede “aburrir” al mismísimo sistema inmunológico.

Es conveniente comprender la relación de una dieta con el sistema inmunológico, para protegerlo de enfermedades infecciosas, lo que se puede hacer durante toda nuestra vida, para mantener el sistema inmunitario en “alerta máxima”.

¿Qué tiene que ver el sistema inmunológico con la nutrición? Mucho. Más del 75% del sistema inmunológico se genera en el intestino, donde la microbiota intestinal, con sus 2 billones de “trabajadores” (microbios),  trasforma alimentos en moléculas útiles para nutrir a las células del sistema inmunitario,  protagonistas de tres herramientas básicas: inmunoglobulinas, citocinas y anticuerpos,  responsables de bloquear la penetración de los atacantes o destruirlos, incluido el coronavirus, por supuesto.

Una alimentación equilibrada, de buena calidad, evidentemente es fundamental, dado que proporciona las materias primas para el desarrollo de una microbiota competente.  Contrariamente, una alimentación de procedencia dudosa, copiosa, escasa o desequilibrada, altera la fabricación de esas moléculas, útiles al equipo de células inmunitarias:

    • Falta /exceso de proteínas
    • Exceso de azúcares refinados y grasas saturadas
    • Defecto de grasas de calidad
    • Abuso de bebidas alcohólicas
    • Escaso aporte de agua y hortalizas

¿En qué porcentaje habría que utilizar estos nutrientes?  Muy aconsejable sería de 40 -50 % carbohidratos, 20 -30% proteínas y 30 % grasas de origen marino o vegetal, fundamentalmente.

Además, atender el sistema inmune no solo significa defensa o ataque ante intrusos, sino que juega un papel sumamente importante en retardar o acelerar el envejecimiento.

Una buena alimentación, sin lugar a dudas, prepara al organismo para vencer multitud de inconveniencias; es algo irrebatible y que puede hacer la vida de cualquier “bicho” muy difícil.  Si a ello añadimos complementos considerados  inmunoestimulantes, el éxito de su extinción sube muchos grados. Sin duda, un plan correcto de alimentación y suplementos, atenúa al Covid-19, o lo deja en ese 80% de afectación leve o moderada.

    • Despensa: Pescado azul, crustáceos y moluscos, huevos, yogur, carne magras y hortalizas. Caldo de huesos casero. Aceite de oliva. Legumbres, arroz, frutos secos. Fruta, en particular cítricos y frutos de bosque. Agua abundante
    • Multivitamínico + minerales, con zinc, hierro, cobre, selenio, etc
    • Vitamina C: 1 -2 gramos
    • Complejo B: 50 milígramos
    • Omega 3: 2 -4 -6 gramos
    • Vitamina E: 400 UI
    • Probiótico inmuno-competente
    • Aminoácidos concentrados, en ayunas, una cucharada de postre en agua
    • AMPK500: 1 – 2 comprimidos
    • Agua abundante; con limón, mejor
    • Actividad física suficiente. Deseable, no menos  de 30 minutos de caminar diariamente.
    • Descanso nocturno de 7 – 8 horas
    • No estrés ante cualquier dificultad.

¿Y el vino? ¡”El vino es patrimonio de los equilibrados”! En una situación en que se requiere una “alambicado” perfecto de toda sustancia tóxica o extraña, no conviene entretener al hígado destilando alcohol. Como máximo, dos copas de vino bueno al día (200 ml). Evitar los alcoholes de destilación.

Los remedios y vacunas habrá que actualizarlos “pasado mañana”. Lo que no va a pasar nunca, es lo que hayamos hecho por nuestra constitución mental y física.  Hemos de cuidar nuestra propia “casa”, nuestro organismo con esmero,  con el objetivo de fortalecer nuestra inmunidad, sin caer en exageraciones.

El estrés disminuye el número de glóbulos blancos que ayudan a combatir las infecciones. Cuanto más bajo sea su nivel, mayor riesgo de infección.  Además, el ejercicio proporciona una doble acción a tu sistema inmunitario:

    • Disminuye la liberación de hormonas del estrés
    • Mejora la actividad de defensa inmunológica natural.

En suma, un correcto BIOESTILO ha sido el arma fundamental que he utilizado para superarme, tras el grave COVID19 que he padecido:

    • Mente ágil y lógica
    • Actividad física coherente
    • Huerta, mar y granja

¡EN CASO DE DUDA, CONSULTE CON UN MÉDICO!

Dr. Carlos Enrique Rodríguez Jiménez. Médico. Endocrinología, Metabolismo y Nutrición. Hospital de la Beata María Ana. Madrid (España)