La conjuntivitis podría ser el primer síntoma en la detección de Covid-19

Julián García Feijóo, vicesecretario de Asomega, es jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, que ha presentado ya una decena de publicaciones sobre Covid-19

01/10/2020

El Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, dirigido por el miembro de la Junta Directiva de Asomega Julián García Feijóo, es uno de los que más investigaciones ha publicado en el ámbito de la oftalmología y su relación con Covid-19. El ejemplo más reciente es este estudio que señala la conjuntivitis como una de las posibles manifestaciones clínicas de la enfermedad por coronavirus. Además, apunta que padecerla puede suponer el primer síntoma de haber contraído infección.

Julián García Feijóo, de pie a la izquierda, con otros miembros del Servicio de Oftalmología del Clínico de Madrid que él dirige

Así se desprende de una investigación en la que han evaluado la prevalencia y características clínicas de la conjuntivitis asociada a Covid-19. El estudio, realizado en 301 pacientes hospitalizados en el Hospital Clínico San Carlos con edad media de 72 años, es el primero de España que describe las características clínicas de la conjuntivitis en una amplia serie de pacientes y ha sido publicado recientemente en Graefe’s Archive for Clinical and Experimental Ophthalmology.

La investigación ha revelado una prevalencia de conjuntivitis del 11,6% en pacientes hospitalizados por Covid-19, concluyendo los investigadores que “uno de cada diez pacientes hospitalizados podría desarrollar conjuntivitis relacionada con Covid-19 durante alguna de las etapas de la misma”, según Bárbara Burgos, una de las autoras del estudio y oftalmóloga del Hospital Clínico San Carlos.

Ayudar en el diagnóstico

Según los investigadores, estos hallazgos pueden ayudar a otros médicos a fijar un diagnóstico precoz de la infección. La conjuntivitis asociada a Covid-19 se puede presentar en uno o ambos ojos, con síntomas como ojo rojo, acompañado de lagrimeo o leve secreción. Suele ser una condición que se resuelve espontáneamente en dos o cuatro días y no se han identificado, por el momento, secuelas visuales ni complicaciones graves asociadas.

Los autores consideran que la actual prevalencia de la conjuntivitis entre pacientes con Covid-19 puede estar infraestimada, lo que se puede explicar en primer lugar porque pacientes leves, o muy leves, no han sido conscientes de padecer la enfermedad; y, en segundo lugar, por el desconocimiento de esta sintomatología, especialmente durante el comienzo de la pandemia.

Otras investigaciones

Por otro lado, oftalmólogos del Hospital Clínico en colaboración con microbiólogos del mismo centro han llevado a cabo un estudio pionero en Europa sobre 36 pacientes con diagnóstico confirmado de Covid-19, publicado en Journal of Infection y en Journal Medical Virology, en el que se trató de determinar la presencia del virus en la lágrima y secreciones oculares mediante PCR de muestras oculares, “lo que revelaría el papel del ojo como posible vía de transmisión de la infección”, sostiene la oftalmóloga del Clínico San Carlos y una de las autoras del estudio, Noemí Güemes.

Como se apuntó más arriba, el Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico San Carlos que dirige Julián García Feijóo es muy activo en la investigación de la influencia del coronavirus en su especialidad, lo que les ha permitido publicar estudios tan novedosos como el que determinó el perfil de citoquinas en lágrima de pacientes con la enfermedad (publicado en Experimental Eye Research), o el primer caso clínico descrito de panuveítis y neuritis óptica en una paciente con Covid-19.

En otra de sus investigaciones estudiaron los posibles efectos secundarios oftalmológicos y la toxicidad retiniana de algunos de los fármacos empleados para el tratamiento de Covid-19 que habían demostrado previamente toxicidad ocular cuando se empleaban en diferentes dosis y duración para otras enfermedades, como lopinavir/ritonavir, kaletra, cloroquina o hidroxicloroquina.

El estudio, realizado en 90 pacientes, no encontró efectos secundarios en el ojo a corto y medio plazo, lo que es de especial relevancia en relación con la mejora del tratamiento de los pacientes con Covid-19.