El Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) ha situado de nuevo a Galicia en la vanguardia de la investigación cardiovascular internacional con un trabajo científico que aporta nuevas claves para comprender la progresión temprana del aneurisma de aorta abdominal (AAA), una enfermedad que puede evolucionar de forma silenciosa y cuyo desenlace puede ser mortal si no se detecta y gestiona a tiempo.

Dirigido por el investigador Ricardo Villa-Bellosta, del grupo Metabolic Homeostasis and Vascular Calcification del IDIS, y publicado en la revista Journal of Molecular Medicine, este estudio piloto aporta una perspectiva inédita sobre los mecanismos biológicos implicados en el crecimiento de aneurismas en sus fases iniciales, abriendo puertas hacia un manejo más personalizado de la enfermedad.
El aneurisma de aorta abdominal se caracteriza por la dilatación anómala de la arteria principal del cuerpo. En muchos casos, los pacientes no presentan síntomas hasta que la afección está avanzada, y la rotura del aneurisma se asocia con una mortalidad que supera el 80%. La única intervención eficaz es la cirugía o el tratamiento endovascular, normalmente aconsejado cuando el diámetro aórtico supera un umbral clínico establecido. En aneurismas de menor tamaño, la vigilancia periódica mediante pruebas de imagen es el enfoque estándar, sin herramientas biológicas que predigan con precisión su evolución.
El equipo internacional —con participación de especialistas de Dinamarca y España— analizó muestras de sangre de pacientes europeos con aneurismas pequeños y controles sanos para explorar la actividad de ciertas enzimas y metabolitos relacionados con la calcificación vascular.
El hallazgo central revela una relación inversa entre la degradación de pirofosfato en plasma —una molécula que inhibe la calcificación— y la velocidad de crecimiento del aneurisma. Es decir: niveles mayores de actividad de fosfatasa alcalina y mayor degradación de pirofosfato se asociaron con un menor ritmo de expansión del aneurisma en etapas tempranas. Esta observación sugiere que ciertos procesos de calcificación, tradicionalmente considerados desfavorables, podrían en algunos casos contribuir a estabilizar la pared aórtica durante fases críticas de la enfermedad.
Como explica el propio Villa-Bellosta, “nuestros resultados abren la puerta a identificar procesos biológicos medibles en sangre que podrían ayudar en el futuro a predecir la evolución del aneurisma”, y subraya que estos marcadores podrían transformar la estratificación del riesgo clínico y el seguimiento de pacientes con aneurismas pequeños, complementando las técnicas de imagen actuales.
Aunque se trata de un estudio piloto, sus resultados proporcionan una base científica sólida para futuros ensayos clínicos a mayor escala que evalúen el uso de biomarcadores en la práctica clínica, con el objetivo último de mejorar diagnóstico, pronóstico y decisiones terapéuticas tempranas en una enfermedad que hoy carece de herramientas predictivas eficaces.
Este avance sitúa a Galicia y al IDIS como actores relevantes en la investigación de enfermedades vasculares, consolidando la capacidad del sistema científico gallego para liderar estudios de impacto global en salud cardiovascular.