José María Eiros: la palabra clave en la era del Covid-19 no ha de ser incertidumbre, sino esperanza

Extensa entrevista a José María Eiros, vicepresidente de Asomega, en la televisión de Castilla y León centrada en el SARS-Cov-2

29/06/2020

Una de las últimas ediciones del programa “La Sala” que conduce Miguel Castañeda en Castilla y León TV ha tenido como invitado a José María Eiros, catedrático de Microbiología, director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid y jefe de servicio en el Hospital Rio Hortega de la capital castellanoleonesa.

A lo largo de esta extensa entrevista el vicepresidente de Asomega responde a preguntas sobre la inusitada expansión del SARS-CoV-2, su experiencia personal como paciente de la Covid-19 y su percepción sobre cómo la sociedad tiene que afrontar todos los retos que plantea la pandemia.

Así, preguntado por la vacuna asegura que en algunos medios se anuncia para dentro de unos meses señala que “ojalá se logre pero estoy convencido de que no estará disponible a comienzos del otoño“. Explica la importancia de mantener la máxima seguridad de los productos que salen en el ámbito de la vacunación y también de los medicamentos. “Hay cuatro fases y se pueden hacer procedimientos acortados, pero lo que no se saltará el mundo por disciplina ética son los requerimientos exigibles relacionados con seguridad, inmunogenicidad y eficacia real cuando se prueben en voluntarios, y eso llevará un tiempo”, señala.

En cualquier caso, se muestra más que confiado en la competencia de la Agencia Española del Medicamento y seguro de que nuestro país “se alineará en las estrategias de vacunación que sean seguras”.

Una dura experiencia

Respecto a su vivencia como paciente y como responsable hospitalario en medio de la pandemia, José María Eiros asegura sentirse optimista tras haber visto de cerca “el esfuerzo que ha hecho la comunidad médica asistencial o sanitaria pero también la científica, y por supuesto el esfuerzo de revisar lo aprendido”.

La situación se ha afrontado con carencias materiales pero desde la máxima entrega: “Un hospital, tal y como yo lo he vivido, es un compendio de entrega, de donación.  Conviven muchas personas de profesiones distintas con altísima capacidad de servicio y al tiempo sin descuidar, a expensas de sus horas de descanso, las horas de estudio, de actualización, de conocimiento“, asegura. 

Diferente es lo que le sugiere cuanto ve de puertas afuera del hospital. Afirma que “no soy sociólogo, pero viendo las terrazas no sé si cambiará algo tras la Covid-19“. Considera que afrontamos el futuro inmediato desde la incertidumbre de ver “cómo vamos a afrontar un otoño cuando los virus respiratorios que siempre golpean al sistema convivan con la gripe, el SARS-CoV-2 y otros, esperemos que el estrés a que pueda someter a centros asistenciales sea soportable”.

Aun así, cree que pese a estas dudas “nos queda la certidumbre de que somos seres racionales y con corazón, con afecto“.  Por eso el sentimiento que ha de prevalecer es el de la esperanza: “Lo importante es trabajar con información seria, contrastada y con sentido constructivo y con sentido del bien. Es muy fácil criticar y demoler, lo difícil es construir”, afirma.