En abril, durante su última clase en Medicina de Santiago, Ángel Carracedo recordó a sus alumnos que los enfermos son personas vulnerables a las que hay que mirar a los ojos y tratar con cariño. Aquella despedida, preparada por los estudiantes, emocionó a un profesor que llevaba casi medio siglo formando médicos. Este 27 de octubre recibió de manos del rey Felipe VI el Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón 2026.
La entrega se celebró en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz, en una ceremonia presidida por el monarca y a la que asistió la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant. El galardón, dotado con 30.000 euros, reconoce las aportaciones de Carracedo a la medicina forense y a la genómica. Y permite apreciar la dimensión de una carrera que ha dado prestigio internacional a la ciencia desarrollada en Galicia.
Nacido en Santa Comba en 1955, Carracedo contribuyó a convertir la Universidad de Santiago de Compostela en una referencia mundial de la genética forense. Su trabajo impulsó la aplicación del ADN a la identificación de personas, incluidas víctimas de catástrofes, y abrió nuevas posibilidades con la autopsia molecular. Más adelante extendió su actividad al estudio de enfermedades raras, el cáncer y la farmacogenómica, que investiga cómo influye la genética en la respuesta a los medicamentos.
Su trayectoria está ligada a la Fundación Pública Galega de Medicina Xenómica y al CiMUS de la USC, y supera las 900 publicaciones científicas. En el vídeo proyectado durante la ceremonia recordó una convicción que ha practicado durante décadas: los investigadores deben esforzarse por explicar a la sociedad qué hacen.
Para Asomega, el reconocimiento tiene una significación especial. Premio Nóvoa Santos en 2009 y actual director de la Academia Asomega, Carracedo encarna un modo de entender la medicina donde el rigor y la curiosidad conviven con la cercanía. Su ascendiente sobre generaciones de alumnos es tal que ha sido elegido repetidamente padrino de promoción. Un compañero llegó a bromear con que debía dejar alguna oportunidad a los demás profesores.
En la misma ceremonia, Carmen Álvarez Lorenzo, catedrática de la USC y directora de su Instituto de Materiales (iMATUS), recibió el Premio Nacional Blas Cabrera por su investigación en materiales biomédicos.
Dos reconocimientos de enorme relieve para la universidad compostelana. En el caso de Carracedo, la distinción honra también algo que no cabe en un currículo: el afecto y la gratitud de quienes aprendieron ciencia —y una forma de tratar a las personas— a su lado.
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