Ciencia al día

Nanotecnología y radioterapia: el futuro terapéutico del cáncer de pulmón

En la mesa “Medicina personalizada en cáncer de pulmón” de Visionarios 2025, donde también participaron Luis Seijo y Luis Paz-Ares, las intervenciones de María José Alonso y Felipe Couñago ofrecieron un enfoque complementario y profundamente innovador: ella con nanotecnología para atacar dianas intracelulares hasta ahora inaccesibles, él con radioterapia guiada por IA para destruir tumores con precisión milimétrica sin dañar órganos vitales.

María José Alonso, que es Premio Nóvoa Santos de Asomega, catedrática de Farmacia y Tecnología Farmacéutica en la Universidad de Santiago de Compostela y pionera en nanomedicina en España, desmontó en su intervención un tabú clásico: los anticuerpos monoclonales curan muchos cánceres porque atacan dianas en la superficie celular, pero fallan con objetivos intracelulares como la mutación KRAS, presente en el 30 % de los tumores pulmonares.

“El anticuerpo no entra en la célula, pero con nanopartículas sí”, explicó en Visionarios, recordando su sorpresa en el MIT en 2011 ante oncólogos que daban por imposible acceder a esas dianas. Su laboratorio ha desarrollado nanocápsulas elásticas —un núcleo oleoso envuelto en polímeros y surfactantes biocompatibles— que actúan como auténticos “caballos de Troya”.

Estas partículas encapsulan anticuerpos anti-KRAS o ARN interferente, multiplican por 20 la concentración en tumores pulmonares y silencian el gen cancerígeno con mucha mayor eficacia que las partículas lipídicas comerciales. En modelos preclínicos, aumentan claramente la supervivencia, y su spin-off LiberaBio ya está patentando estas soluciones.

“El reto no es solo encapsular, sino diseñar el traje perfecto para cada molécula”, subrayó Alonso. Miles de formulaciones se prueban para optimizar la elasticidad, la estabilidad en fluidos biológicos y la capacidad de atravesar el estroma tumoral como un gel. Esa elasticidad es clave: permite que las partículas circulen mejor por el tumor y penetren en las células cancerosas.

Además, su grupo avanza en terapias celulares sin virus, utilizando vehículos sintéticos para transportar ARN y proteínas a las células T, con resultados espectaculares en modelos in vitro e in vivo.

Radioterapia que ve y decide en tiempo real

Felipe Couñago, director médico de GenesisCare y miembro de la Junta Directiva de Asomega, presentó la radioterapia adaptativa MR-Linac como el siguiente salto cualitativo: “Le hacemos una resonancia en dos minutos con el paciente en la máquina, vemos el tumor en tiempo real y le decimos: solo trata cuando esté estable”.

Ejemplos impactantes incluyen una metástasis única tratada en una hora ambulatoria y una recidiva pegada al corazón, imposible de tratar con técnicas anteriores, resuelta en cinco días con dosis altísimas sin dañar el órgano.

Couñago recordó que seis de cada diez pacientes con cáncer necesitan radioterapia, y que en cuatro de cada diez curaciones participa de forma activa. Además, es el tratamiento más coste-efectivo, pero alertó de una crisis global de acceso: si no se hacen planes estratégicos urgentes, en tres décadas habrá una gran crisis sanitaria por falta de acceso a la radioterapia.

En cáncer de pulmón, destacó el papel del SBRT (radiocirugía estereotáctica) para nódulos pequeños: logra un control local del 90 % sin cirugía, y el 90 % de los pacientes prefieren esta opción porque es ambulatoria, no invasiva y menos agresiva.

El SBRT es sinérgico con la inmunoterapia y las terapias dirigidas, y en estadio III no operable, la combinación de radioquimioterapia e inmunoterapia ha duplicado la supervivencia, pasando de una mediana de 30 a 55 meses en microcítico.

Hacia una medicina de precisión integrada

Ambos expertos vislumbraron combinaciones explosivas: nanotecnología para atacar genes dentro de las células (como KRAS) y radioterapia de precisión para destruir el tumor localmente.

“Estas terapias, junto con la inmunoterapia y la biología molecular, cambiarán el paradigma de las enfermedades pulmonares graves”, concluyó Alonso. Couñago, por su parte, resumió el futuro en tres palabras: precisión, personalización y accesibilidad, con la inteligencia artificial como aliada para optimizar cada tratamiento y ganar tiempo para el paciente.

En conjunto, sus intervenciones dibujaron un futuro en el que el cáncer de pulmón ya no se trata solo con cirugía, quimio o radioterapia estándar, sino con un arsenal de armas de precisión que atacan el tumor desde dentro y desde fuera, adaptadas a la biología de cada paciente y a la anatomía exacta del tumor en cada momento.

Iñaki Moreno

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